Bayer evalúa volver a la soja en Argentina

Tras décadas de la Revolución Verde, que multiplicó rendimientos y evitó hambrunas masivas, expertos sostienen que la próxima ola de cambios vendrá de la genética y la digitalización; Rodrigo Santos, presidente de Crop Science de Bayer AG, afirma que Argentina puede ser protagonista si mejora su marco regulatorio.

Desde la Revolución Verde de mediados del siglo XX —cuando avances en genética, manejo y riego permitieron aumentar de forma sostenida la producción mundial—, la agricultura ha ido buscando nuevas oleadas de innovación para sostener la demanda creciente. Tras recorrer mercados agrícolas de Asia, África, Europa, América del Norte y América Latina, el brasileño Rodrigo Santos, máximo referente global del negocio agrícola de Bayer, visitó la Argentina y dejó una serie de definiciones sobre el presente y el futuro del agro. Como miembro del Board of Management y presidente de Crop Science de Bayer AG, habló en una entrevista con LA NACION sobre la evaluación de nuevos proyectos en el país, dejó abierta la puerta a un eventual regreso al negocio de semillas de soja discontinuado en 2021 si se avanza en un marco que fortalezca la propiedad intelectual, reveló que la compañía evalúa introducir camelina para la producción de biocombustibles y repasó las tecnologías que, según anticipó, transformarán la agricultura en los próximos años. Además, destacó el potencial de crecimiento que observa para la Argentina y advirtió sobre los desafíos que plantea el cambio climático. Santos se refirió también a la rebaja de las retenciones.

Para Santos, la Argentina enfrenta una oportunidad poco frecuente: mientras el mundo debe producir más alimentos para una población en crecimiento y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental de esa producción, el país reúne condiciones para ganar protagonismo. No obstante, subrayó que aún está lejos de explotar completamente ese potencial y que es necesario mejorar condiciones para atraer inversiones en innovación.

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“Vamos a tener 10.000 millones de personas en este planeta y una mayor demanda de proteínas. Entonces abastecer de alimentos es un elemento muy importante. Necesitamos mejorar un 50% la producción en los próximos diez años. Y al mismo tiempo está el cambio climático y se necesita reducir las emisiones de carbono, incluyendo en la agricultura”, afirmó Santos, planteando el doble desafío que enfrentan productores y empresas tecnológicas.

En ese marco, consideró que la Argentina puede ocupar un papel mucho más relevante en la oferta global. “La Argentina tiene un enorme potencial, pero, probablemente, es uno de los potenciales más desaprovechados que veo a nivel global”, señaló. Resaltó el empuje emprendedor de los productores, la logística presente en algunas regiones y la competitividad de la operación agrícola local. “Cuando pienso en los productores, cuando pienso en el espíritu emprendedor que tienen en el país, en la logística y en la competitividad de la operación agrícola, es muy alta”, añadió.

Rodrigo Santos, presidente de Crop Science de Bayer AG, reveló que la compañía evalúa introducir camelina para la producción de biocombustibles

No obstante, advirtió que para que ese potencial se materialice en inversiones concretas es imprescindible recuperar incentivos a la innovación. En particular volvió sobre la discusión sobre la ley de semillas y la protección de la propiedad intelectual, un tema que Bayer sigue de cerca. “Cada año necesitamos tomar decisiones sobre inversión globalmente. Lo que buscamos es tener un retorno sobre la inversión. Y para eso el marco de la ley de semillas y los derechos de propiedad intelectual es muy importante”, afirmó.

En ese contexto explicó que la existencia de un marco que garantice retornos influiría en futuros proyectos en el país, incluido un eventual regreso al negocio de semillas de soja, del que Bayer se retiró en 2021. “Siempre estamos abiertos a eso”, dijo Santos. Explicó además que la salida respondió a que “no podíamos ver el retorno sobre la inversión” y que si las condiciones cambian, “si tenemos la oportunidad de tener un buen marco, una buena legislación que te dé ese retorno, sí, siempre vamos a considerar eso”.

Sobre la soja, señaló que sigue siendo un cultivo estratégico para la compañía a escala global. “La soja es un cultivo importante. Tenemos mucha innovación en soja; viene en los próximos cinco o siete años. Tenemos innovaciones en biotecnología, en edición génica y en mejoramiento”, destacó, aludiendo a la ola de desarrollos que la industria agrícola global espera ver comercializados en la próxima fase.

Al proyectar la próxima etapa de transformación del sector, puso el foco en la edición génica como herramienta para acelerar el acceso a nuevas soluciones y en la inteligencia artificial aplicada a I+D. “La IA agéntica puede realmente acelerar los lanzamientos de nueva tecnología. En lugar de tomar diez años, idealmente podrías reducir mucho el tiempo para traer un nuevo producto al mercado”, señaló.

Nuevo cultivo para el país

Entre los desarrollos que Bayer evalúa para la Argentina, Santos mencionó la posibilidad de introducir camelina, un cultivo orientado a la producción de combustibles sostenibles para la aviación. “Estamos explorando traer un nuevo cultivo para los productores acá en la Argentina para producir biocombustible”, adelantó. Según explicó, la camelina podría incorporarse dentro de los sistemas productivos tradicionales y ofrecer una alternativa adicional para los productores.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia que apuesta a sistemas productivos diversificados a lo largo del año. En esa línea, mencionó otros desarrollos que se analizan a escala global, como cover grass y canola de invierno, con la vista puesta en abastecer la creciente demanda de combustibles sostenibles para la aviación. “Veo eso como una alta demanda globalmente”, afirmó.

Rodrigo Santos, presidente de Crop Science de Bayer AG, sobre el posible regreso al negocio de semillas de soja: “si tenemos la oportunidad de tener un buen marco, una buena legislación que te dé ese retorno, sí, siempre vamos a considerar eso”

Otro desarrollo que destacó fue el maíz de baja estatura, ya probado por la compañía en varios países y en evaluación para la Argentina. “Estuve con productores en Estados Unidos. Tenemos 600 productores trabajando. Tuvieron un promedio de 7% de aumento de rendimiento con el sistema versus el maíz normal”, relató Santos, que también subrayó la integración de herramientas digitales para optimizar el manejo por lote. Según describió, la clave es articular diferentes tecnologías dentro de un mismo sistema productivo.

“No hay una sola herramienta. Es un poco sobre manejar todo el sistema. Tenés plataforma digital, genética, biotecnología, edición génica, protección de cultivos y cómo combinás esos sistemas para ayudarlos a producir más y conservar más al mismo tiempo”, explicó, poniendo énfasis en soluciones integradas.

Según contó, Bayer realizó una investigación global consultando a miles de productores sobre sus desafíos principales. De ese sondeo emergió de forma clara la preocupación por las adversidades climáticas. “Hicimos una investigación global y le preguntamos a miles de productores cuáles son los desafíos clave que están enfrentando”, señaló Santos. Entre las respuestas más citadas figuran fenómenos climáticos extremos.

Los productores describieron lluvias excesivas, sequías o variaciones bruscas de temperatura. “Ya sea demasiada lluvia o sequía o demasiado temprano en términos de que se ponga más frío o demasiado cálido”, enumeró Santos. Y añadió: “Llevo 30 años en la agricultura. Siempre escuché sobre alguna sequía o alguna lluvia excesiva. Pero en los últimos tres años lo que dicen los productores es que la intensidad y la consistencia con la que está ocurriendo es muy alta”. Frente a esa realidad, indicó que la compañía está destinando recursos al desarrollo de herramientas que mejoren la resiliencia de los sistemas productivos. “Desarrollar sistemas que sean más resilientes a esos elementos es uno de los desafíos clave que tenemos globalmente”, sostuvo.

Durante su visita, Santos mantuvo reuniones con directivos de distintos sectores y siguió de cerca algunas medidas del Gobierno. “Tuve la oportunidad de hablar con muchos CEOs no solo del agro, sino de petróleo y gas, minería y bienes de consumo”, señaló. Valoró la reducción de los derechos de exportación anunciada recientemente por el Gobierno y el avance del debate sobre propiedad intelectual y ley de semillas. “Esto está yendo realmente en la dirección de hacer a la Argentina más competitiva y hacer de la Argentina un jugador global incluso más grande de lo que es hoy”, indicó. Y concluyó: “Es realmente alentador ver que esto puede ayudar a la Argentina a realizar todo el potencial que tiene”.

Análisis y proyecciones

Si se consolidan marcos regulatorios que protejan la inversión en innovación, la Argentina podría atraer un mayor volumen de proyectos de semillas y biotecnología, además de posicionarse como proveedor de insumos para combustibles sostenibles. La introducción de cultivos como la camelina respondería a una demanda creciente por SAF (combustibles sostenibles para la aviación) y podría integrarse en rotaciones para mejorar la rentabilidad por hectárea.

En términos tecnológicos, la combinación de edición génica, biotecnología y plataformas digitales (incluida la IA aplicada a I+D) tenderá a acortar los ciclos de desarrollo: tecnologías que antes demoraban una década podrían llegar al mercado en plazos significativamente menores si hay marcos regulatorios ágiles. Sin embargo, el potencial de crecimiento está condicionado por dos factores: la estabilidad de las reglas sobre propiedad intelectual y la capacidad de los sistemas productivos para adaptarse a eventos climáticos más frecuentes e intensos. En el mejor escenario, Argentina ganaría cuota de mercado y diversificaría su oferta; en el peor, la incertidumbre regulatoria y los riesgos climáticos limitarían inversiones y reducciones de productividad.

Evolución de posturas y situación hasta la fecha

En los últimos años la postura de Bayer ha mostrado matices: tras la retirada del negocio de semillas de soja en 2021 por falta de retorno sobre la inversión, la empresa mantiene ahora la disposición de volver al mercado si cambia el marco legal. A nivel global, la industria se ha volcado más a la edición génica y a soluciones integradas que combinan genética, protección y plataformas digitales. En la Argentina, el debate público sobre la ley de semillas y los derechos de propiedad intelectual ha cobrado renovado impulso, y recientes medidas económicas como la baja de retenciones han sido percibidas por actores privados como señales positivas para la competitividad. Así, la relación entre empresas tecnológicas y el país está en una fase de negociación: oportunidades amplias, pero condicionadas por decisiones regulatorias y de política pública.