Milei escribió en el Financial Times y defendió una IA sin regulación estatal: la apuesta argentina por convertirse en un polo global de innovación

El Presidente propone crear un marco legal inédito para empresas gestionadas por IA y rechaza las regulaciones que avanzan en Europa y otras regiones del mundo

Javier Milei volvió a utilizar una de las tribunas más influyentes del mundo económico y financiero para presentar una de sus apuestas más ambiciosas: convertir a la Argentina en un refugio global para el desarrollo de la inteligencia artificial.

En una columna publicada por el Financial Times, el Presidente sostuvo que la revolución tecnológica que representa la IA requiere un cambio profundo en las reglas jurídicas y advirtió sobre los riesgos de imponer regulaciones prematuras que, a su juicio, podrían sofocar la innovación. La nota, firmada junto al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, plantea que la Argentina debe ofrecer un entorno de libertad económica y seguridad jurídica para atraer inversiones tecnológicas de escala global.

La propuesta se inscribe en una estrategia que el Gobierno viene desarrollando desde el inicio de la gestión. Ya en 2024, funcionarios cercanos a Milei planteaban que el país podía transformarse en un centro internacional para la inteligencia artificial aprovechando una combinación de talento técnico, recursos energéticos y una política de baja regulación.

La idea de las "corporaciones no humanas"

Uno de los aspectos más novedosos del planteo presentado en el Financial Times es la creación de una nueva figura jurídica denominada "corporación no humana".

Según la propuesta, sistemas de inteligencia artificial podrían operar estructuras empresariales con capacidad para celebrar contratos, administrar activos y desarrollar actividades económicas bajo un régimen legal específico. El objetivo sería otorgar previsibilidad jurídica a modelos de negocios que, según sus impulsores, comenzarán a multiplicarse durante la próxima década.

Para Milei, el desafío actual es comparable al surgimiento de las sociedades anónimas durante los siglos XVI y XVII, cuando la innovación legal permitió expandir el comercio global y financiar emprendimientos de gran escala. La tesis presidencial sostiene que la inteligencia artificial necesita una transformación institucional similar para desplegar todo su potencial económico.

El contrapunto con Europa

La visión libertaria del Gobierno argentino contrasta con la tendencia dominante en buena parte del mundo desarrollado.

La Unión Europea puso en marcha en los últimos años uno de los marcos regulatorios más exigentes para la inteligencia artificial, estableciendo obligaciones diferenciadas según el nivel de riesgo de cada aplicación. Estados Unidos, aunque con una estrategia más flexible, también debate mecanismos de supervisión vinculados a privacidad, seguridad y competencia.

Milei cuestiona ese enfoque. Su argumento central es que las grandes revoluciones tecnológicas históricas no surgieron bajo sistemas regulatorios restrictivos sino en entornos donde la innovación pudo desarrollarse antes de que aparecieran las normas específicas.

La posición coincide con la filosofía general de su administración, que desde diciembre de 2023 viene impulsando una agenda de desregulación económica que alcanzó miles de normas, organismos y procedimientos administrativos.

La seducción del capital tecnológico

Detrás de la discusión teórica existe un objetivo económico concreto.

La Casa Rosada busca captar inversiones vinculadas a centros de datos, infraestructura digital, desarrollo de software y emprendimientos basados en inteligencia artificial. Durante los últimos dos años Milei mantuvo encuentros con referentes tecnológicos internacionales y promovió la idea de que la Argentina puede transformarse en una plataforma alternativa frente a las crecientes regulaciones de Estados Unidos y Europa.

La llegada al país de figuras influyentes del ecosistema tecnológico global y el creciente interés de inversores vinculados al sector alimentan esa expectativa.

Para el oficialismo, la combinación de energía disponible, recursos naturales estratégicos y capital humano especializado podría convertir al país en un actor relevante dentro de la economía digital global.

Los cuestionamientos

Sin embargo, la visión oficial también enfrenta críticas.

Especialistas en derecho tecnológico, privacidad y ética digital advierten que la inteligencia artificial plantea desafíos que no pueden quedar librados exclusivamente a la autorregulación empresarial. Entre ellos aparecen cuestiones relacionadas con protección de datos personales, transparencia algorítmica, discriminación automatizada, vigilancia masiva y responsabilidad frente a errores o daños provocados por sistemas autónomos.

Las dudas se potenciaron recientemente cuando el Gobierno anunció proyectos para incorporar inteligencia artificial en el diseño de políticas públicas. Organizaciones especializadas reclamaron mayores precisiones sobre el manejo de datos y los mecanismos de control institucional.

Los críticos sostienen que el debate no debe plantearse como una elección entre innovación o regulación, sino como la búsqueda de un equilibrio que permita aprovechar los beneficios de la tecnología sin poner en riesgo derechos fundamentales.

Una apuesta que trasciende la tecnología

La columna de Milei en el Financial Times tiene además una dimensión política.

No se trata únicamente de inteligencia artificial. También constituye una presentación internacional de la Argentina como laboratorio de las ideas libertarias que el Presidente promueve desde su llegada al poder.

Así como la desregulación económica y la apertura de mercados fueron los pilares de su programa de gobierno, la apuesta por una IA con mínima intervención estatal busca proyectar esa misma filosofía hacia uno de los sectores que definirán la economía mundial durante las próximas décadas.

La pregunta que todavía no tiene respuesta es si la Argentina logrará transformarse en un polo tecnológico global o si el desafío de construir reglas para una tecnología cada vez más poderosa terminará imponiendo límites incluso a los proyectos más audaces de desregulación.

Lo que resulta evidente es que Milei decidió dar una señal al mundo: mientras gran parte de Occidente discute cómo controlar la inteligencia artificial, la Argentina pretende ofrecerse como el lugar donde esa tecnología pueda desarrollarse con la mayor libertad posible.