Misión agrícola de EE. UU. busca abrir el mercado argentino a productores estadounidenses

La visita de una misión oficial del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos busca profundizar lazos comerciales y evaluar oportunidades de inversión en genética y biotecnología animal.

«Desde que Abraham Lincoln creó el Departamento de Agricultura en 1862 con la idea de fomentar la productividad y el acceso a mercados», la cooperación agrícola estadounidense se ha apoyado tanto en la diplomacia comercial como en las misiones técnicas. En ese marco, la Argentina volvió a recibir una delegación oficial del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), enviada en el contexto de una misión comercial destinada a profundizar los vínculos bilaterales y ampliar las oportunidades de exportación para productores y empresas norteamericanas.

La visita dejó en evidencia que Washington considera a la Argentina un mercado estratégico para la expansión de los negocios agroindustriales estadounidenses. La comitiva forma parte de la denominada “Misión de Reciprocidad Comercial” para fabricantes y productores estadounidenses, impulsada por la administración de Donald Trump, y con el objetivo declarado de transformar los recientes acuerdos de comercio e inversión firmados con la Argentina en contratos y operaciones concretas.

Durante su paso por el país, los integrantes de la misión, encabezados por Luke Lindberg, subsecretario de Agricultura, se reunieron con representantes del sector privado y con referentes del Gobierno: el ministro de Economía, Luis Caputo; el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas; y el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta; además de un recorrido previsto por supermercados para medir la presencia de productos estadounidenses en las góndolas. También mantuvieron encuentros con la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham).

En paralelo, el Gobierno formalizó la reducción de retenciones al agro, fijó un cronograma de bajas hasta 2028 y anunció un diferencial que sorprendió a los mercados.

Para Edward Newburn, asesor senior del Servicio Agrícola Exterior (FAS) del USDA e integrante de la misión, la Argentina representa hoy “una oportunidad para profundizar los vínculos comerciales” y ampliar el intercambio agroindustrial entre ambas naciones. Newburn destacó la buena recepción que tuvo la delegación y subrayó el interés estadounidense por fortalecer la presencia de sus productos en el mercado argentino. “Todo esto es para introducir a los productores y ganaderos estadounidenses y que tengan acceso al mercado aquí”, declaró en una entrevista con LA NACION.

El funcionario estimó que los acuerdos comerciales en discusión pueden convertirse en una herramienta clave para potenciar negocios bilaterales, aunque advirtió que esos pactos deben seguir su trámite legislativo porque tienen que pasar por el Congreso. “Los acuerdos comerciales son muy importantes para abrir el acceso a los mercados para ambos países. Nos gusta pensar que es un ganar-ganar tanto para Estados Unidos como para los ganaderos y agricultores argentinos”, afirmó. Y confió: “Esperamos que se diga aquí que esto es un gran salto hacia adelante”.

Edward Newburn, asesor senior del Servicio Agrícola Exterior (FAS) del USDA

Newburn también respondió a las críticas surgidas entre productores estadounidenses sobre una mayor apertura comercial con la Argentina y aseguró que los acuerdos no solo implican reducción de aranceles, sino también la eliminación de trabas menos visibles que entorpecen el intercambio. “En realidad creemos que es una muy buena noticia. Estos acuerdos comerciales exponen el resto de las trabas al comercio y eso ayudará mucho a los productores”, explicó, en referencia a barreras paraarancelarias y procedimientos administrativos que suelen frenar las exportaciones.

Consultado por el impacto económico que podría derivarse de una mayor integración comercial, Newburn relacionó la apertura de mercados con la estabilidad macroeconómica: “Hay que dejar que las fuerzas del mercado trabajen sin tanta intervención gubernamental o interferencia”, afirmó. En la misma línea, sostuvo que una economía más abierta y competitiva puede impulsar el crecimiento y colaborar con la estabilidad de precios. “Creemos firmemente que eso ayudará a la economía, y una economía fuerte significa una inflación baja”, remarcó.

En su visita a las instalaciones de Kheiron, en San Antonio de Areco, la delegación se interiorizó sobre los avances en eventos biotecnológicos de la Argentina. Tras el recorrido, Newburn resaltó el potencial de cooperación en áreas de alto valor agregado como la genética y la biotecnología animal: “Creo que hay un potencial extraordinario. En el centro de Estados Unidos, la genética es un tema muy importante”, señaló, y agregó que estas capacidades pueden llevar la relación bilateral más allá del comercio tradicional de commodities para convertirse en una plataforma de nuevas alianzas e inversiones. “Es un intercambio de creatividad más sofisticado que beneficia a todos, así que lo vemos como algo muy positivo”, afirmó.

La misión agrícola de EE.UU. destacó el potencial de la Argentina

El aspecto que más llamó la atención del funcionario fue el trabajo de la compañía en clonación animal. “Creo que el tema de la clonación de animales está en el primer nivel. Eso es obviamente algo de interés para Estados Unidos. Estamos observando esto de cerca y queremos aprender”, sostuvo. Newburn aseguró además que no conoce experiencias similares en otros países de América Latina y definió a la empresa como un caso de alto interés para potenciales inversores: “Tienen que venir aquí lo más rápido posible. Es impresionante”. También consideró que empresas y fondos estadounidenses podrían hallar oportunidades concretas para participar en el desarrollo de la biotecnología animal argentina en el marco de una relación comercial más estrecha.

Martín Barrantes, director comercial de Kheiron, celebró la visita como un respaldo internacional al progreso biotecnológico del país. Recordó que no es la primera vez que funcionarios agrícolas estadounidenses recorren la compañía y aseguró que eso confirma el posicionamiento global alcanzado por la firma. “Es un orgullo que nos tomen como ejemplo de un caso de biotecnología aplicada con éxito”, dijo.

Martín Barrantes, director comercial de Kheiron

Según explicó Barrantes, la clonación equina dejó de ser una tecnología meramente experimental para transformarse en una herramienta incorporada a la industria del polo: cerca del 10% de los caballos que nacen en la Argentina son clones, afirmó, y atribuyó la adopción de la técnica a los resultados deportivos y reproductivos obtenidos en los últimos años. “La biotecnología aplicada a la cría de caballos de polo ha sido un éxito”, sostuvo.

El directivo añadió que la compañía se sitúa en la frontera tecnológica global por avances en edición génica. “Somos el único laboratorio del mundo que ha logrado editar genéticamente un caballo”, aseguró, y afirmó que ese logro inaugura una nueva etapa para la biotecnología equina que ubica a la Argentina en un rol de liderazgo internacional en un área dominada por la innovación científica.

Por su parte, Gabriel Vichera, cofundador y director científico de la empresa, explicó que la edición génica supone un salto respecto de la clonación tradicional: mientras que la clonación permite replicar un animal, la edición autoriza la incorporación de características específicas antes del nacimiento. “Con la clonación podemos replicar un animal. Con la edición génica podemos agregarle características nuevas. Ese es el próximo nivel de la cría animal”, sintetizó.

Gabriel Vichera, cofundador y director científico de la empresa

Vichera consideró que la combinación entre genética, inteligencia artificial y biotecnología abrirá una nueva etapa de desarrollos con impacto potencial en la producción animal y la salud. Además destacó el rol del marco regulatorio: “En nuestro caso, el proyecto fue evaluado por las autoridades argentinas y el caballo editado genéticamente no fue considerado un organismo genéticamente modificado, lo que marcó un antecedente muy importante para la actividad”, aseguró.

Análisis y Proyecciones: La intensificación de vínculos comerciales y tecnológicos entre Estados Unidos y Argentina puede generar efectos múltiples. A corto y mediano plazo es probable que aumente la presencia de productos y tecnologías estadounidenses en el mercado local y que se aceleren inversiones en áreas de alto valor agregado, como la genética y la biotecnología animal. Desde la perspectiva económica, una mayor apertura podría mejorar la competitividad del sector exportador argentino, pero al mismo tiempo reavivar debates domésticos sobre protección de la industria local, propiedad intelectual y condiciones laborales. En materia regulatoria y bioética, la convergencia de estándares será clave: la comercialización de bienes y servicios biotecnológicos suele exigir marcos claros sobre seguridad, trazabilidad y protecciones sanitarias, y la diferencia entre clonación y edición génica genera discusiones específicas sobre etiquetado, investigación y derechos de propiedad.

Evolución de las posturas hasta octubre de 2023: Históricamente, la relación comercial agrícola entre Estados Unidos y Argentina ha fluctuado entre cooperación técnica y tensiones por acceso a mercados. Durante décadas, Argentina combinó políticas de fomento a las exportaciones con instrumentos de control como retenciones y regulaciones que protegían la renta agropecuaria. En Estados Unidos, las políticas del USDA se han alternado entre enfoques multilaterales de apertura de mercados —heredados de acuerdos como el GATT y la OMC— y estrategias bilaterales orientadas a la reciprocidad comercial. Hasta octubre de 2023, el debate global sobre biotecnología y edición génica se había intensificado: algunos países avanzaron en marcos regulatorios más flexibles para edición génica de precisión, mientras que otros mantuvieron restricciones estrictas. Ese panorama condiciona hoy las posibilidades de cooperación y la velocidad con que nuevas técnicas pueden escalar comercialmente.