Gobernadores del Norte exigen compensaciones tras promesa incumplida
Los mandatarios del Norte Grande reclaman la tarifa preferencial prometida a cambio del apoyo al recorte de subsidios a las Zonas Frías; la discusión ahora se traslada al Senado.
'Desde hace más de dos décadas las políticas de subsidios energéticos en Argentina funcionan como una válvula de contención territorial', recuerda la historia reciente del país. Ese telón de fondo ayuda a explicar por qué la reunión de Diego Santilli con gobernadores en el CFI terminó marcada por la irritación: detrás del ruido por las PASO emergió un reclamo claro —los mandatarios del Norte Grande habían aportado votos para recortar subsidios en las zonas frías y ahora exigen que la Casa Rosada cumpla lo prometido.
La escena reunió a gobernadores muy cercanos al Gobierno, como Leandro Zdero, aliados como Gustavo Sáenz, Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Juan Pablo Valdés, Hugo Passalacqua y Carlos Sadir, y opositores duros como Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Elías Suárez. En la foto se percibió volumen político; en la mesa, facturas pendientes que reclaman definiciones.
La modificación del régimen de Zonas Frías, que ya obtuvo media sanción en Diputados y aguarda tratamiento en el Senado, no demandaba urgencia técnica inmediata, pero sí coherencia política. Para lograr la media sanción, el Gobierno ofreció a los gobernadores del Norte un régimen especial: el intercambio consistía en acompañar el recorte de subsidios que afecta mayormente a las zonas frías de la Patagonia a cambio de una tarifa preferencial para las provincias con altas temperaturas del Norte Grande.
Milei tuvo el apoyo de los gobernadores del norte, el PRO y la UCR para recortar los subsidios al gas
Esa promesa fue decisiva para ordenar los votos de las bancadas ligadas al Norte Grande. Los gobernadores se presentaron en el CFI esperando rubricar el acuerdo; Santilli, en cambio, no trajo una propuesta cerrada: desvió la discusión y anunció que los equipos técnicos iban a trabajar la cuestión, dejando la resolución en una instancia de elaboración futura.
La falta de respuestas concretas generó visible molestia entre los mandatarios. Jalil mantuvo un tono mesurado y buscó preservar la idea de un canal institucional de diálogo. No es un secreto que el catamarqueño tantea la posibilidad de ser candidato libertario para buscar un tercer mandato. Jaldo y Sáenz, por su parte, se mostraron más enérgicos: "El tema de las rutas no da para más, la solución tiene que ser inmediata", dijo el salteño al terminar la reunión.
En el contacto con la prensa, los gobernadores anunciaron que elevarán un documento con propuestas concretas y que esperarán que el Gobierno las evalúe. La secuencia resultó familiar: primero se solicita el voto; luego se arma una mesa de trabajo; más tarde aparece el expediente; y, finalmente, quedan dudas sobre la implementación efectiva de los acuerdos.
Jalil intentó enfriar los ánimos y reivindicó el rol del CFI como espacio de diálogo: "Nos permite tener un canal de diálogo". La afirmación buscó sostener que aún existe una vía institucional abierta, aunque entre los gobernadores quedó la sensación de que la Casa Rosada volvió a postergar la definición.
El reclamo del Norte concentra varias demandas: una tarifa eléctrica diferenciada para el verano —cuando el consumo se dispara por las altas temperaturas—, respuestas urgentes por el estado de las rutas nacionales y avances concretos en las obras de gas, que acumulan promesas y demoras.

La gran incógnita ahora es el destino del paquete energético: el proyecto no se limita a las Zonas Frías, sino que también propone la condonación de una deuda millonaria a las distribuidoras eléctricas del AMBA, por un orden de magnitud cercano a los 1.800 millones de dólares.
Jalil tantea la posibilidad de ser candidato libertario para buscar un tercer mandato
Precisamente ahí reside la bronca política: a las provincias del interior se les pide acompañar un ajuste de subsidios, mientras que al mismo tiempo se plantea aliviar la carga financiera de las distribuidoras del área metropolitana. Esa percepción de trato asimétrico —ajuste para el interior y alivio para el AMBA— alimenta el malestar y la sensación de desigualdad en la negociación.
Los diputados alineados con los gobernadores acompañaron la media sanción con la expectativa de que la tarifa preferencial para el Norte Grande sería concreta. Por ahora, esa tarifa existe solo como oferta en una mesa técnica: una promesa que debe convertirse en norma y en mecanismos operativos para ser efectiva.
El Senado aparece entonces como la próxima estación de la pulseada política. Los gobernadores aún pueden endurecer la negociación: ya mostraron voluntad de colaborar en Diputados; ahora exigen más que compromisos formales. En la Casa Rosada, en tanto, confían en que la dependencia de transferencias nacionales llevará a los mandatarios a terminar apoyando las medidas, pese a las quejas.
En la Casa Rosada creen que pese a sus berrinches, como siempre, los gobernadores van a volver a acompañar porque necesitan los fondos que les manda Nación.
"Los gobernadores son mendicantes sin limosna. El Gobierno siempre los caga y ellos insisten en que les tiren una migaja", dijo a LPO un ex gobernador de una de las provincias presentes. La frase, brutal, sintetiza la tensión crónica entre el poder central y las provincias del interior.
Análisis y proyecciones: La disputa por las Zonas Frías y el paquete energético articula intereses fiscales y distributivos. Desde la perspectiva de la política económica, recortar subsidios implica alivio presupuestario a corto plazo, pero también costo político y riesgo de aumento de la conflictividad social en regiones donde la calefacción o el consumo estival son críticos. Si el Senado no ofrece compensaciones claras y mecanismos tarifarios automáticos para el Norte Grande, es probable que los gobernadores eleven el costo político de acompañar la iniciativa: demora de apoyos legislativos, exigencia de cláusulas de protección o incluso la búsqueda de acuerdos alternativos con otros bloques. En términos sectoriales, la condonación de la deuda de las distribuidoras del AMBA podría tensar aún más la negociación federal si se percibe que la ayuda favorece a un espacio urbano sobre el resto del país.
Evolución del conflicto y posturas en los últimos años: En los últimos años la relación entre el Gobierno nacional y los gobernadores mostró vaivenes: la dependencia de transferencias, la fragmentación partidaria y la emergencia de reclamos regionales han transformado acuerdos previos en negociaciones más complejas. Tradicionalmente, las Zonas Frías funcionaron como un mecanismo para compensar costos térmicos en el sur; en la última etapa política, con el ajuste fiscal en la agenda y cambios en las mayorías legislativas, el cálculo político se ha vuelto más tenso: gobernadores que aportaban votos han comenzado a exigir contrapartidas tangibles. La aparición de nuevos actores y alianzas —incluida la articulación entre dirigentes provinciales y sectores de la oposición nacional— complicó la dinámica, y la promesa de mesas técnicas se volvió un recurso recurrente para posponer definiciones duras.
Conclusión: La reunión del CFI dejó claro que la letra de las promesas técnicas no alcanza: sin instrumentos legales y financieros precisos que garanticen la tarifa preferencial para el Norte y compensaciones por rutas y obras de gas, la negociación con los gobernadores seguirá siendo un punto de tensión política. El Senado será el escenario donde se decidirá si las promesas se traducen en derechos tarifarios y obras concretas, o si, como temen los mandatarios del interior, la solución queda otra vez suspendida en mesas de trabajo.
























