Argentina confirma su decisión de integrarse al Tratado Transpacífico y busca ampliar su inserción en Asia y Oceanía

El canciller Pablo Quirno confirmó que Argentina presentará su adhesión al CPTPP en la Reunión Ministerial de la OCDE en París; la incorporación ofrecería acceso preferencial a mercados de 12 economías que concentran 13% del PBI mundial.

Según el Gobierno, el Tratado Transpacífico representa cerca del 15 % del comercio mundial de bienes

Cuando en 2017 Estados Unidos se apartó del TPP y los países restantes rearmaron el pacto en 2018 bajo la fórmula del CPTPP, quedó en evidencia que el bloque podía sobrevivir sin la participación estadounidense; aprovechando ese marco, el canciller Pablo Quirno anunció ayer que la Argentina presentará formalmente su adhesión al Tratado Transpacífico este miércoles, en el marco de la Reunión Ministerial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en París, y confirmó que el trámite se formalizará ante el ministro de Comercio de Nueva Zelanda, Todd McClay.

“Mañana vamos a entregar en París, al ministro de Comercio de Nueva Zelanda, nuestra adhesión al acuerdo de Transpacífico, que incluye 12 países muy importantes: Australia, Brunéi, Chile, Japón, Canadá, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam, que representan el 13% del PBI mundial“, afirmó Quirno en el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

El Tratado Transpacífico (CPTPP) tiene por objeto reducir aranceles, facilitar inversiones y establecer reglas comunes en comercio, servicios, propiedad intelectual, medio ambiente y normas laborales. Para Argentina, la adhesión se traduce en la posibilidad de acceder con condiciones preferenciales a mercados de Asia, Oceanía y América del Norte, y de alinearse con estándares regulatorios que rigen negociaciones regionales modernas.

El canciller Pablo Quirno

Desde Cancillería, y ante la consulta de Infobae, explicaron que el ingreso al acuerdo implica sumarse a “uno de los procesos de integración económica más amplios, modernos y relevantes a nivel global, tanto por su alcance como por su dinamismo y sus reglas y estándares internacionales de última generación. Está integrado por doce economías: Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam. El bloque representa un PIB nominal agregado de USD 12,2 billones (aproximadamente 13 % del PIB mundial) y cerca del 15 % del comercio mundial de bienes”.

“La adhesión al CPTPP permitirá a la Argentina integrarse a un mercado de 514 millones de personas (6,4 % de la población mundial). El comercio actual con los países del CPTPP ya es significativo: en 2025, las exportaciones argentinas al bloque alcanzaron USD 16.329 millones, con un superávit de USD 8.930 millones, lo que evidencia el potencial de profundizar estos lazos”, detallaron desde la cartera diplomática.

El anuncio se inscribe en un contexto de aceleración de la apertura comercial. En paralelo, el Mercosur concluyó una nueva ronda de negociaciones para un acuerdo de libre comercio con Canadá, que, según fuentes oficiales, podría cerrarse entre septiembre y octubre, abriendo un mercado de 41 millones de personas y permitiendo que el 80% de las exportaciones industriales ingresen con arancel cero. Argentina busca en esas tratativas cuotas específicas para productos como queso, leche en polvo, miel, carnes y granos.

Simultáneamente, el tratado con Singapur ya fue aprobado en el Senado y, una vez ratificado, permitirá el ingreso del 100% de las exportaciones argentinas con arancel cero. Además, el gobierno japonés informará próximamente el inicio de negociaciones de un acuerdo económico con el Mercosur, donde la industria automotriz y la demanda por litio argentino aparecen como factores centrales.

Otros dos acuerdos ya están en vigor: el tratado entre Mercosur y Unión Europea (UE) —que elimina aranceles para el 92% de las exportaciones del bloque— y el acuerdo bilateral con Estados Unidos, que aguarda ratificación final parlamentaria. En paralelo, y fuera de convenios multilaterales, el gobierno de Donald Trump amplió la cuota de carne vacuna argentina con arancel cero a 100.000 toneladas.

El acuerdo Mercosur–Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), firmado en septiembre de 2025 con Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, espera ahora el visto bueno parlamentario. Las tratativas con los Emiratos Árabes Unidos acumulan cuatro rondas; las negociaciones con Vietnam, lanzadas el 20 de diciembre de 2025, y con El Salvador aún no tienen fecha para sus rondas formales. En el plano regional, el bloque mantiene acuerdos vigentes con Chile, Bolivia, Colombia, Perú, la Comunidad Andina, Cuba, Israel, Egipto, India, la Unión Aduanera de África del Sur (SACU) y Panamá.

Ayer, en su primera intervención ante la OCDE, Quirno justificó el giro aperturista de la administración de Javier Milei. “Argentina durante años vivió en una economía cerrada, mirándose el ombligo, donde los productores estaban protegidos con pocos productos y caros”, señaló. El canciller subrayó que el país “tiene todas las aptitudes para poder competir en el mundo” y vinculó la inserción internacional con la estabilidad macroeconómica y reformas destinadas a corregir el déficit fiscal y avanzar en desregulación.

La agenda del canciller en París incluye reuniones bilaterales con funcionarios de Israel, Suiza, Singapur, Corea del Sur, Finlandia y Canadá. El encuentro con el ministro de Economía de Israel, Nir Barkat, se produce en un contexto regional marcado por la escalada bélica en Oriente Medio, con operaciones militares en Gaza y Líbano y esfuerzos diplomáticos en curso.

Para mañana, jueves, Quirno tiene previsto reunirse con Alexandre de Rothschild, CEO del Banco Rothschild, y con el CEO de Veolia. El viernes, antes de regresar a Argentina, mantendrá un encuentro con el presidente de Exploración y Upstream y CEO para las Américas de TOTAL.

Análisis y proyecciones: La adhesión al CPTPP puede potenciar a mediano plazo las exportaciones argentinas hacia Asia-Pacífico y Oceanía, especialmente en sectores agroindustriales y de materias primas donde el país tiene ventaja comparativa. La reducción de aranceles y la adopción de normas comunes podrían atraer mayor inversión extranjera directa y facilitar la integración de cadenas de valor regionales. Sin embargo, la liberalización también implicará presiones competitivas sobre industrias sensibles y demandará medidas de política pública para gestionar la transición: sistemas de apoyo temporal, negociaciones de cuotas y salvaguardas, y reformas regulatorias en propiedad intelectual, servicios y normas laborales y ambientales para cumplir con los estándares del CPTPP. El impacto final dependerrá de la capacidad del Estado para acompañar ajustes sectoriales y de la estabilidad macroeconómica que el propio gobierno ha señalado como condición para aprovechar esos mercados.

Evolución reciente y cambio de postura: Históricamente, la política comercial argentina osciló entre períodos de apertura (como en la década de 1990) y etapas proteccionistas, particularmente en varios gobiernos del siglo XXI que priorizaron la sustitución de importaciones. Desde la década de 2010 surgieron intentos de diversificar socios y modernizar tratados regionales; la reconfiguración del TPP en CPTPP tras la salida de Estados Unidos en 2017 mostró que la integración transpacífica podía avanzar sin la potencia norteamericana. Hasta octubre de 2023, las posiciones oficiales ya evidenciaban mayor disposición al comercio abierto en comparación con etapas anteriores, y la actual administración ha acentuado ese giro, buscando combinar acuerdos multilaterales y bilaterales para ampliar mercados y atraer inversiones. El desafío ha sido y seguirá siendo equilibrar el impulso exportador con políticas de protección social y medidas para fortalecer la competitividad interna.