Chachos, bocades y política: regreso de una cuasi que revive modelos provinciales
En 2001 varias provincias recurrieron a cuasi-monedas como el "patacón" para sostener pagos y consumo local durante una crisis, antecedente reencontrado en La Rioja con el anuncio del regreso de los "chachos".
En 2001, provincias como Buenos Aires recurrieron a mecanismos alternativos —el famoso "patacón" es el antecedente más recordado— para mantener el pago de salarios y sostener la actividad económica durante la crisis; hoy ese recuerdo reaparece en la provincia. CÓRDOBA.- Los “chachos”, la cuasi moneda que hace dos años emitió el gobernador riojano Ricardo Quintela, volverían a circular. Además, el mandatario peronista le hizo un guiño a Patricia Bullrich, aprovechando la tensión de la senadora nacional con La Libertad Avanza (LLA).
Quintela explicó que la decisión de reponer la cuasi moneda responde a las dificultades presupuestarias para pagar el medio aguinaldo. Insistió en que los Bonos de Cancelación de Deuda (Bocade) tendrán un papel significativo para impulsar el consumo interno y permitir que el Estado cumpla con sus compromisos financieros.
El 17 de enero de 2024, la Legislatura riojana, con mayoría absoluta del peronismo local aprobó la emisión de las cuasi monedas por $22.500 millones. En ese momento, Quintela mantenía un enfrentamiento abierto y público con Javier Milei.
Esa situación no cambió, pero el Presidente hace ya tiempo que no le responde públicamente; quien lo hace es Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados y riojano que compitió con Quintela por la gobernación.
“Vamos a sacar los Chachos de vuelta y vamos a poner una parte importante”, confirmó Quintela en una entrevista con Radio con Vos. Apuntó que esas cuasi monedas circulan en sectores específicos, como los programas de incentivo al turismo del “Previaje provincial”. Ahora, lo que prevé, es una ampliación progresiva de su circulación.
Planteó que cuando estuvieron en el mercado -unos seis meses, desde mediados del 2024- fueron un mecanismo útil para reactivar la actividad económica local.
“Nos está faltando, pero ya nos acostumbramos a administrar la pobreza, o sea que vamos a salir adelante”, afirmó Quintela al hablar sobre la situación económico-financiera de la provincia.
Señal a Bullrich
En materia política, Quintela recordó cuando en los ‘80 Bullrich participaba en charlas de formación política en La Rioja porque militaba en el peronismo. Contó que “durmió en la cocina de un compañero. Habíamos puesto el colchón en el piso”.
“Puede ser una aliada del peronismo, ¿por qué no?”, deslizó y la caratuló como una posible “aliada táctica” si continúa alejándose de los libertarios. Quintela aclaró que no comparte, ahora, “nada” con Bullrich pero jugó con “el enemigo de mi enemigo es mi amigo" para afirmar que en política es necesario “tragarse determinados sapos".
La Rioja es la única provincia en default de la Argentina. En febrero pasado, comunicó a sus acreedores que no pagaba los vencimientos y que “se continúa con el proceso de negociación con los acreedores para reestructuración de la deuda”. En 2021, La Rioja había sido la última jurisdicción en conseguir una reestructuración de deuda.
Ayer el riojano estuvo en la reunión que los gobernadores del Norte Grande mantuvieron en el Consejo Federal de Inversiones (CF) y a la que se sumó el ministro del Interior, Diego Santilli. El funcionario libertario, en ese ámbito, defendió la eliminación de las PASO por el costo económico que tienen, que estimó entre los 220 y los 240 millones de dólares. Los mandatarios plantearon su preocupación por la reducción de la “zona fría” para tarifas, la urgencia por una obra de gas para el norte y la caída de recursos para las provincias en lo que va del año.
Análisis y Proyecciones
El recurso a cuasi-monedas provinciales suele responder a problemas de liquidez y a la necesidad de sostener el consumo local cuando los ingresos fiscales y las transferencias nacionales son insuficientes. Desde la teoría monetaria y la experiencia histórica en Argentina, estos instrumentos pueden aliviar tensiones de corto plazo al evitar el colapso de pagos salariales y fomentar la demanda en circuitos locales —como ocurrió con los "patacones" en 2001—, pero también implican riesgos: fragmentación monetaria, pérdida de confianza y presiones inflacionarias si su emisión no se acompaña de medidas fiscales y financieras creíbles.
En el plano práctico, si la emisión de chachos se concentra en programas específicos (turismo, transferencias locales) y se instrumenta con límites temporales y mecanismos de canje ordenado —como pretende Quintela mediante los Bocade—, puede moderar efectos adversos. Sin embargo, la sostenibilidad dependerá de la marcha de la negociación de la deuda provincial, del apoyo financiero federal y de la respuesta del mercado a una mayor oferta de instrumentos provinciales. A mediano plazo, la provincia enfrentará la necesidad de recuperar confianza para normalizar el acceso a crédito, algo clave para evitar recurrencias.
Evolución de actores y posturas
En los últimos años el escenario político y económico argentino mostró una creciente polarización y la aparición de nuevas figuras que tensionaron los marcos tradicionales. Javier Milei consolidó una propuesta libertaria con fuerte crítica al gasto público y a las políticas redistributivas; ese discurso generó confrontaciones públicas con gobernadores peronistas como Quintela. Patricia Bullrich transitó desde sus orígenes en espacios vinculados al peronismo hasta posiciones más alineadas con el PRO y la derecha, lo que explica que hoy sea vista como una figura con potenciales acercamientos tácticos desde actores del peronismo más moderado o pragmático. En paralelo, dirigentes provinciales y nacionales han oscilado entre el reclamo de mayor autonomía fiscal y la búsqueda de pactos federales para mitigar asimetrías en la asignación de recursos, tendencia que se refleja en las reuniones del Norte Grande y en la agenda vinculada a obras y tarifas.
En ese contexto, la postura de Quintela muestra un pragmatismo clásico del liderazgo provincial: recurrir a herramientas heterodoxas para preservar funciones esenciales del Estado y, al mismo tiempo, explorar alianzas tácticas cuando la geografía política nacional lo permite. La dinámica entre estos actores continuará moldeando decisiones económicas y coaliciones políticas, especialmente a medida que se acerquen instancias electorales o nuevos reacomodamientos fiscales.
























