El cortocircuito que sacudió al oficialismo: Bullrich ofreció dejar la jefatura del bloque y Milei intervino para frenarla
La disputa por los pliegos judiciales derivó en la crisis interna más visible de los últimos meses. El Presidente rechazó la renuncia de una de sus principales aliadas y buscó contener una escalada con el entorno de Karina Milei.
La tensión que atraviesa al oficialismo por la polémica retirada de pliegos judiciales estuvo a punto de provocar una ruptura política de alto impacto. En medio del conflicto generado por el caso de la jueza María Verónica Michelli, la senadora Patricia Bullrich puso a disposición su cargo como presidenta del bloque oficialista en el Senado, pero Javier Milei decidió rechazar la dimisión y preservar una de las piezas más importantes de su esquema legislativo.
La crisis expuso diferencias que venían acumulándose desde hace meses entre Bullrich y sectores alineados con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La controversia por los nombramientos judiciales terminó funcionando como catalizador de una disputa más amplia sobre la toma de decisiones dentro del Gobierno.
El detonante: el caso Michelli
El conflicto estalló cuando el Poder Ejecutivo decidió retirar el pliego de la candidata a jueza federal María Verónica Michelli. La medida generó cuestionamientos dentro y fuera del oficialismo debido a que la magistrada había superado las instancias de evaluación correspondientes y contaba con una extensa trayectoria judicial. La decisión fue vinculada públicamente a su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon, quien ha publicado investigaciones sobre presuntos casos de corrupción que involucran a funcionarios nacionales.
Bullrich se diferenció de inmediato. La senadora sostuvo que no acompañaría la maniobra y apeló a una "objeción de conciencia", argumentando que sus convicciones institucionales le impedían respaldar la retirada del pliego. La postura fue interpretada como un desafío directo a la estrategia impulsada desde la Casa Rosada.
Una renuncia que encendió las alarmas
Según diversas versiones coincidentes en ámbitos parlamentarios, el desacuerdo escaló rápidamente y llevó a Bullrich a ofrecer su renuncia como jefa del bloque oficialista en la Cámara alta. La posibilidad generó preocupación en el Gobierno debido al papel central que la ex ministra de Seguridad desempeña en la construcción de mayorías legislativas.
Desde que asumió la conducción de la bancada, Bullrich se convirtió en una de las principales articuladoras políticas del oficialismo. Su experiencia parlamentaria le permitió negociar con sectores dialoguistas, sumar apoyos para proyectos clave y fortalecer la presencia de La Libertad Avanza en un Senado donde el oficialismo no posee mayoría propia.
Ante el riesgo de perder a una figura clave en el frente legislativo, Milei decidió intervenir personalmente. El Presidente rechazó la renuncia y buscó desactivar una crisis que amenazaba con proyectar una imagen de fractura interna en un momento políticamente delicado.
La disputa por el poder dentro del oficialismo
Detrás del episodio aparece una discusión más profunda sobre la distribución del poder en el Gobierno.
Mientras Karina Milei consolidó su influencia en el armado político y en áreas estratégicas de la administración, Bullrich construyó un perfil propio dentro del oficialismo, apoyado en su experiencia de gestión y en su capacidad para tejer acuerdos parlamentarios. Esa dualidad ha generado tensiones recurrentes, aunque pocas veces tan visibles como en esta oportunidad.
Dirigentes cercanos a la senadora consideran que algunas decisiones recientes fueron tomadas sin la necesaria consulta política, mientras que sectores alineados con la Secretaría General defienden una conducción más centralizada de la estrategia oficial.
Una señal de alerta para Milei
Aunque la intervención presidencial logró evitar una renuncia que habría tenido fuerte impacto político, el episodio dejó al descubierto las dificultades que enfrenta el oficialismo para administrar diferencias internas a medida que crece su estructura de poder.
La discusión ya no gira únicamente alrededor de un pliego judicial. También involucra el funcionamiento de la coalición gobernante, los márgenes de autonomía de sus principales dirigentes y el equilibrio entre las distintas terminales de decisión que conviven alrededor del Presidente.
Por ahora, Milei consiguió contener la crisis. Sin embargo, el conflicto dejó una señal clara: la disputa por los nombramientos judiciales terminó revelando tensiones políticas más profundas que podrían volver a emerger en futuras discusiones legislativas y electorales.
























