Hallazgo de equipos de espionaje en el departamento de Facundo Leal
Un operativo de la Policía Federal encontró en Palermo Chico una valija con equipos profesionales de escucha y filmación, dinero en efectivo y estupefacientes; la causa quedó en manos del fiscal Fernando Domínguez y del juez Lino Mirabelli.
"Desde el escándalo de Watergate en 1972 se aprendió que pequeños equipos de vigilancia pueden tener consecuencias políticas desproporcionadas", reflexionan analistas. El jueves pasado, cuando la Policía Federal ingresó al departamento del expresidente de Arsat Facundo Leal en Palermo Chico, los oficiales encontraron una serie de aparatos profesionales de espionaje, además de cientos de miles de dólares y drogas.
El hallazgo del equipamiento, que fue confirmado a LA NACION por fuentes con acceso al caso, coincide con el testimonio de quienes aseguran que Leal acostumbraba a grabar y filmar a sus interlocutores. La pregunta es por qué o para quién.

Según imágenes a las que accedió este medio, la Policía Federal halló una valija de caja estanca marca Panaro y, en su interior, 19 equipos. Una cantidad de estos son dispositivos profesionales de registro de audio y video que simulan ser objetos cotidianos, como unos anteojos oscuros, una llave de auto, un control remoto, una lapicera y un mouse.
Además, LA NACION identificó un dispositivo de detección por radiofrecuencia (RF) diseñado para localizar cámaras ocultas, micrófonos espía y rastreadores GPS, y un mini GPS con rastreo satelital y micrófono. Todos estos aparatos estaban dispuestos en sus propios orificios en la gomaespuma del interior de la valija.

También se encontró un teléfono Iridium 9555. Se trata de uno de los dispositivos satelitales más confiables y compactos del mundo. Funciona bajo la red global de 66 satélites de la marca, ofreciendo cobertura 100% en océanos, polos y desiertos, donde no existen torres celulares.
Además, Leal tenía en su poder un inhibidor de señal, un dispositivo que emite ondas magnéticas de la misma frecuencia que los aparatos móviles, Wifi o GPS, incomunicando a la persona que se acerque a cierta distancia.

Fuentes allegadas a la investigación informaron que los dispositivos secuestrados se están peritando para tratar de extraer su contenido, si lo hubiere.
Leal sigue detenido en dependencias de la Policía Federal y, por ahora, no se le habilitó la posibilidad de pagar una fianza para obtener la libertad condicional. La investigación está a cargo del fiscal Fernando Domínguez e interviene el juzgado de Lino Mirabelli.
Por estas horas, algunos en el círculo rojo hacen memoria para puntualizar la última vez que un político fue hallado con semejante cantidad de dinero en su poder. José López, coinciden, por los US$9 millones en los bolsos del convento. Hay otra concurrencia entre el caso del exsecretario de Obras Públicas y Leal: el miedo a que hablen. O, en el caso de Leal, a que muestre.
Leal es un mendocino que fue funcionario de los gobiernos de Alberto Fernández y Javier Milei, en las dos gestiones, en puestos de relevancia. Desembarcó en Arsat hace 20 años, cuando se creó el organismo. Llegó junto con el primer presidente, Rodolfo Gabrielli, un peronista que había sido gobernador de Mendoza. Entre 2022 y 2024, Leal presidió Arsat.
En 2025, el gobierno de Milei lo puso al frente del Orsna, el organismo que regula y supervisa el sistema aeroportuario nacional, cargo que ejerció hasta enero de este año. Siempre siguió siendo, en paralelo, empleado de planta permanente de Arsat.

Leal tiene profundos vínculos políticos. Durante la gestión anterior, especialmente en la última etapa, se acercó al massismo luego de dar un salto de su relación con “Pepe” Albistur. Durante su casi década y media en Arsat, cosechó relaciones con lo más alto del poder y el empresariado, desde José Luis Manzano y Daniel Vila hasta Pablo Toviggino, el tesorero de la AFA.
Análisis y proyecciones: La presencia de equipos ocultos y de un teléfono satelital, junto con dinero en efectivo y estupefacientes, abre varias líneas de investigación: penal, financiera y de inteligencia. En términos forenses, extraer pruebas útiles de dispositivos diseñados para ocultarse o de aparatos que usan cifrado y sistemas satelitales representa un desafío técnico que puede retrasar resultados clave. Políticamente, el hallazgo puede desacelerar negociaciones y generar presión sobre actores vinculados, como ocurrió en otros episodios donde la exposición de comunicaciones privadas derivó en renuncias o investigaciones prolongadas. A mediano plazo, es probable que la causa derive en solicitudes de medidas cautelares sobre documentación y registros telefónicos, y que la magistratura ponga especial atención en la cadena de custodia de los elementos secuestrados.
Evolución del tema y de las posturas hasta 2023: En la última década hasta 2023 se observó en la Argentina una mayor preocupación por la seguridad informática y el uso de tecnología de vigilancia, tanto en el sector público como en el privado. Casos anteriores de irregularidades en entes estatales y escándalos por manejo de fondos han incrementado la sensibilidad pública y judicial hacia hallazgos de dinero y dispositivos de espionaje. Asimismo, figuras vinculadas a organismos públicos han transitado entre distintas administraciones, consolidando redes profesionales y políticas que, cuando se las investiga, suelen poner en evidencia prácticas de protección de intereses y, en ocasiones, la utilización de tecnologías para control de información. Ese contexto ayuda a explicar por qué este descubrimiento genera alarma y expectativas sobre la profundidad de la pesquisa.
























