Juventud y IA: ¿compañera de vida?
La mayoría de los jóvenes ve en la IA un posible aliado afectivo y sexual en la próxima década, mientras las generaciones mayores y varios países muestran reticencia.
«Desde que Karel Äapek popularizó la palabra "robot" en 1920, la idea de vínculos afectivos con máquinas ha oscilado entre fascinación y alarma», recuerdan los historiadores; hoy esa tensión se refleja en que cerca del 50% de los jóvenes adultos cree que las relaciones sentimentales con la inteligencia artificial (IA) mejorarán la felicidad humana durante la próxima década, según una amplia encuesta internacional difundida en exclusiva el lunes con la AFP.
El porcentaje disminuye progresivamente en los grupos de edad más avanzada, hasta caer a apenas una cuarta parte entre quienes tienen 55 años o más, según el estudio.
El progreso en IA ha llevado a muchas personas a ver a los chatbot como confidentes y parejas, mientras que la robótica impulsa la fabricación de muñecas sexuales cada vez más avanzadas, lo que abre un debate sobre el posible efecto en las relaciones humanas y los límites de la intimidad.
La encuesta, realizada a casi 10.000 personas en Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Indonesia y Hong Kong, ofrece una fotografía de este “panorama moral en rápida evolución”, según la consultora YouGov, que encargó el trabajo junto con la firma de comunicación Star X Gen, con sede en Tokio.
El estudio también pone de manifiesto “una profunda división ideológica entre los mercados occidentales y los asiáticos”, con una mayor disposición en varios territorios de Asia a aceptar el sexo y el romance mediados por la tecnología.
En lo relativo al apoyo emocional, el 48% de los encuestados de entre 18 y 24 años y el 47% de los de 25 a 34 años manifestaron que creían que los “compañeros íntimos IA” —una categoría que va desde chatbots hasta muñecas sexuales— mejorarían la felicidad humana en la próxima década.
Al enfocar la pregunta en la conexión más profunda y en el bienestar sexual, las respuestas se situaron en el 32% y el 38%, respectivamente.
En ambas dimensiones, las personas de mayor edad mostraron menos optimismo.
El impacto psicológico de los chatbots en personas en situación de vulnerabilidad ha recibido especial atención tras que algunas familias relacionaran la muerte de varios adolescentes estadounidenses con el uso de la IA, un hecho que avivó el escrutinio público y regulatorio.
En septiembre, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) exigió a siete empresas, entre ellas los gigantes tecnológicos Alphabet, Meta, OpenAI y Snap, que remitiesen información sobre cómo supervisan y abordan los efectos adversos de los chatbots diseñados para simular relaciones humanas.
División geográfica
YouGov y Star X Gen dijeron a la AFP que les sorprendió la disparidad regional que revela la encuesta.
En Indonesia, el 50% de las personas —considerando todas las edades— afirmó que creía que la compañía de la IA mejoraría la conexión y el bienestar sexual.
El porcentaje fue del 34% en Hong Kong y del 24% en Japón, descendiendo al 20% en Estados Unidos, al 15% en Alemania y a solo el 9% en Reino Unido.
“Mientras que el público occidental considera en gran medida la intimidad sintética como una amenaza para la cercanía humana auténtica, el público asiático parece más dispuesto a integrar la IA en su vida personal y física”, señaló Philippe Chan, de YouGov.
Aunque los chatbots para el romance y el sexo están ganando terreno, su concreción física en robots o muñecos sigue siendo menos frecuente.
De los 9.912 encuestados, solo el 17% dijo que se plantearía utilizar una “muñeca íntima con IA”, frente al 59% que afirmó que no lo haría.
En términos generales, los adultos más jóvenes se mostraron más propensos que los mayores a considerar el uso de una muñeca; en Japón y Alemania, la proporción de jóvenes dispuestos a probar una muñeca casi duplicaba la media nacional.
“Aunque la población mundial en general se mantiene cautelosa, la próxima generación está redefiniendo activamente los límites de la vida sentimental”, concluye el informe.
En Japón, más de un tercio de los adultos jóvenes dijeron creer que las muñecas con IA podían proporcionar una sensación de amor, superando en número a quienes no estaban de acuerdo.
Análisis y Proyecciones
La combinación de avances en procesamiento de lenguaje natural, aprendizaje profundo y diseño robótico está haciendo que las interacciones con agentes no humanos sean cada vez más plausibles como fuente de compañía emocional. Desde la perspectiva socioeconómica, la adopción ampliada de compañeros IA podría aliviar soledades y complementar servicios de salud mental en contextos con escasez de recursos, pero también plantea riesgos: dependencia emocional, normalización de relaciones asimétricas y desafíos para la privacidad y la protección de datos. Reguladores y empresas deberán equilibrar la innovación con salvaguardas —como auditorías de seguridad, transparencia en capacidades y límites de uso— para mitigar efectos adversos que ya han generado alarma pública.
Evolución y cambio de postura
En los últimos años la trayectoria del tema ha ido de prototipos experimentales a productos comerciales y debates regulatorios. Históricamente, iniciativas como ELIZA en los años 60 mostraron el potencial terapéutico y la facilidad con que las personas proyectan emociones en programas. En las décadas siguientes, el auge de las aplicaciones de citas y la sexualización de la tecnología impulsaron la demanda de soluciones más físicas, como las muñecas sexuales de silicona. A partir de la segunda mitad de la década de 2010 y, sobre todo, con el avance de modelos conversacionales a partir de 2020-2022, la percepción pública empezó a cambiar: generaciones más jóvenes muestran mayor apertura mientras sectores públicos y reguladores en Occidente se vuelven más cautos, como demuestra la intervención de organismos regulatorios hasta octubre de 2023.
AFP
























