Causa por femicidio de Agostina: nuevas pruebas apuntan a Claudio Barrelier

Desde la masiva movilización "Ni Una Menos" de 2015, que volvió visible la problemática de los femicidios en Argentina, los casos resonantes han puesto el foco en patrones de violencia y manipulación que afectan a jóvenes; hoy, ese contexto vuelve a cobrar centralidad con la muerte de Agostina Vega y la imputación de Claudio Barrelier.

"Desde la consigna de 2015 que pedía 'Ni una menos', cada femicidio instala preguntas incómodas sobre cómo la sociedad protege a sus jóvenes", señala una referencia histórica que ilumina el contexto de este caso. El caso de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada muerta en Córdoba tras permanecer desaparecida durante una semana, avanza con nuevas medidas de prueba y con Claudio Barrelier imputado por femicidio.

Según la reconstrucción que realizan los investigadores, el sospechoso habría trasladado los restos de la víctima en un Ford Ka negro —vehículo que le había pedido prestado a su amante— hasta el descampado donde fueron encontrados. Las filmaciones de cámaras de seguridad, incorporadas a la causa, orientaron los rastrillajes en la zona y permitieron seguir el recorrido del automóvil.

De acuerdo con la hipótesis fiscal, Barrelier habría utilizado tres recipientes para trasladar los restos desmembrados: dos conservadoras pequeñas en el asiento trasero y un tercer bulto, más voluminoso y pesado, de color blanco, sobre el asiento del acompañante. Los peritajes sobre el trayecto del vehículo y las grabaciones del sistema de monitoreo fueron decisivos para localizar el predio donde finalmente se hallaron los restos.

El auto de Barrelier en el ingreso del descampado donde fue hallada Agostina Vega

Los primeros restos fueron encontrados en un predio cercano a una zona de chancherías. Con la intervención de perros adiestrados, los equipos de búsqueda localizaron otras partes del cuerpo semienterradas a unos 200 metros del primer hallazgo, lo que permitió ampliar el perímetro de trabajo de los peritos.

Fue la intervención de una perra de rastreo la que permitió localizar los restos, hallados próximos a una acequia. La identificación preliminar fue ratificada por el padre de la menor, Gabriel Vega, quien reconoció las pulseritas, anillos y una marca de nacimiento en un brazo encontrado por los peritos. En el momento del hallazgo estaban presentes el fiscal Raúl Garzón y el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros.

Agostina Vega, la adolescente asesinada en Córdoba

Los investigadores consideran que el homicidio se produjo en una vivienda tipo “casa chorizo” del barrio Cofico, entre la noche del sábado y la madrugada del domingo. Según la pesquisa, Barrelier había transformado un antiguo garage en su “sala de reuniones” o búnker privado, un espacio con cama y mesa donde recibía a allegados y a miembros de la barra de Instituto.

La causa también indaga la actividad digital ocurrida tras la desaparición. Barrelier habría utilizado los perfiles de la joven para desorientar a la investigación: fuentes del expediente informaron que se detectaron movimientos en redes sociales que ahora son analizados para determinar si la intención fue crear la percepción de que la adolescente seguía con vida.

Agostina Vega, la nena asesinada en Córdoba

Barrelier, de 33 años, registra antecedentes por robo y hurto, y figura en una causa por privación ilegítima de la libertad iniciada el año pasado, por la cual estuvo detenido 21 días. Según la información a la que accedió el medio que cubre el expediente, el hombre intentó quitarse la vida en la cárcel de Bouwer, el lugar donde está detenido, motivo por el cual fue sedado y trasladado a un hospital para su atención médica.

La investigación focaliza actualmente dos hipótesis principales: una disputa relacionada con el consumo de drogas —pues tanto el acusado como el entorno de la víctima tienen antecedentes de adicciones— y la persistente seducción y manipulación que, según la fiscalía, Barrelier ejercía sobre la menor. Paralelamente, las tareas de búsqueda continúan para recuperar las partes del cuerpo de Agostina que aún restan encontrar.

En un giro respecto de sus primeras declaraciones, Viviana, la madre de Barrelier y quien ayer cumplió 61 años, rompió el silencio y fue tajante en la televisión: “Quiero que me explique por qué lo hizo. Estoy en shock. Me cuesta creer todo. No quiero ni prender la televisión. Yo no creía una cosa así. Hace bastante que no lo veía. Nunca me lo hubiera imaginado”.

Los hechos

Según informó la fiscalía, el homicidio habría ocurrido entre la noche del sábado en que Agostina desapareció y las primeras horas del domingo. Para los investigadores, Barrelier habría actuado solo y el crimen se habría cometido en su domicilio del barrio Cofico.

La adolescente llegó a esa vivienda el sábado por la noche, luego de trasladarse en remis desde su casa. Su ingreso al inmueble quedó registrado por una cámara de seguridad.

El fiscal Raúl Garzón informó que el cuerpo habría sido trasladado el pasado lunes al lugar donde fue hallado. Los restos estaban enterrados y fueron descubiertos con la ayuda de perros adiestrados para encontrar personas sin vida.

“Hemos encontrado restos humanos que tienen un 98 por ciento de posibilidades de que sean de Agostina”, dijo Garzón, y agregó que aguardará el resultado de ADN para completar la identificación oficial.

La instrucción también incorporó el teléfono celular de Melisa Heredia, madre de la adolescente. Según explicó su abogado, Carlos Nayi, la medida se ordenó para analizar comunicaciones recibidas en los días previos. El letrado confirmó además que la mujer fue aceptada como querellante particular en la causa.

Análisis y proyecciones: Este expediente reúne elementos que suelen ser determinantes en investigaciones por femicidio: material de cámara que permite reconstruir desplazamientos, pericias forenses sobre restos óseos y trazas en vehículos, y el análisis de actividad digital para determinar intentos de simulación o distracción. En términos jurídicos, la acumulación de pruebas físicas y testimoniales podría consolidar la acusación por femicidio y eventuales agravantes —como la edad de la víctima y la situación de convivencia o proximidad—, lo que en la práctica tiende a endurecer las penas. Desde el punto de vista operacional, el caso vuelve a poner de relieve la importancia del registro público y privado de cámaras, la utilización de canes en rastrillajes y la pericia informática para reconstruir comunicaciones y movimientos en redes sociales; factores que, en conjunto, suelen acortar tiempos de investigación y fortificar la formulación de cargos.

Evolución del tema y posturas: En los últimos años, la respuesta institucional frente a femicidios en Argentina mostró cambios: aumento de la visibilidad pública, mayores demandas por protocolos específicos y un uso más sistemático de tecnologías de rastreo y pericias digitales. Las posturas de actores clave han evolucionado también; familias y movimientos sociales han ganado protagonismo en la presión por celeridad y transparencia, mientras que autoridades judiciales y de seguridad han incorporado —aunque de manera desigual— prácticas investigativas más integrales. En este expediente en particular se advierte esa evolución: la integración de filmaciones, rastreos caninos y análisis informáticos refleja la aplicación de recursos que hace una década se empleaban con menor coordinación. A su vez, la reacción pública y mediática ante declaraciones de familiares o intentos de manipulación digital muestra cómo cambió la sensibilidad social frente a estos crímenes.