Récord parcial en la cosecha impulsa las liquidaciones, aunque el valor acumulado sigue por debajo del año pasado
El ingreso de divisas de la agroexportación creció un 7% en mayo frente a abril, pero el acumulado enero-mayo muestra una caída del 12% respecto al mismo período de 2025; el fenómeno responde a mayores embarques y a precios promedio más bajos.
"Desde fines del siglo XIX, cuando el grano convirtió a la Argentina en el 'granero del mundo', la exportación agropecuaria ha sido central para las divisas nacionales", recuerda la tradición histórica, y esa relevancia se hizo patente nuevamente: el ingreso de divisas realizado por la agroexportación subió un 7% en mayo pasado respecto de abril. En tanto, en el acumulado del año, entre enero y mayo último, se reflejó una merma del 12% versus igual lapso de 2025.
Así lo indicó un relevamiento de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (Cereales). Según esa medición, en mayo las empresas exportadoras de granos y subproductos liquidaron US$2677 millones. Esa cifra explica el crecimiento intermensual reportado.
En el acumulado anual, para la agroexportación entraron US$10.343 millones, un nivel inferior del 12% respecto del mismo período de 2025.
Aunque en mayo se observó un mayor movimiento de camiones hacia las terminales cerealeras, vinculado con el avance de la cosecha, la caída en el valor acumulado frente a enero-mayo del año pasado obedeció a que los precios promedio del período resultaron más bajos.
“Quisieron hacer mucho daño”: atacaron un campo y rompieron 12 silobolsas con más de 2000 toneladas de granos
Sobre esa dinámica, Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, explicó: “El mes de mayo marcó un crecimiento en embarques y en recepción de camiones a los puertos, especialmente con la recuperación de ventas de maíz a la exportación. Las diferencias con el año pasado están dadas por precios internacionales menores en términos comparativos”.
En relación con el flujo de camiones hacia las terminales portuarias de granos, en los primeros días de mayo la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó, con base en Williams Entregas, que el acumulado alcanzaba las 850.000 unidades. Ese registro constituyó un récord, con 185.000 camiones más que en el año previo.
En ese contexto, un informe de Dante Romano, gerente de Research de Max Agro, señaló respecto de la soja que “subió la venta de productores de la mano de precios disponibles más en línea con los diferidos a otras posiciones”.
Sobre el maíz, agregó que los “productores desaceleran sus ventas y van ahora a un ritmo más normal”. Según Romano, “la cola de buques por cargar se normalizó, y las entregas se mantuvieron firmes a pesar de la cosecha de soja. Se descomprime el mercado y los precios bajan”.
La semana pasada, el ritmo de la agroexportación estuvo en vilo por un conflicto en los gremios aceiteros, que negocian salarios con las empresas. Los sindicatos anunciaron un paro por tiempo indeterminado, pero la intervención del Ministerio de Capital Humano suspendió la medida mediante una conciliación obligatoria por quince días. Los aceiteros reclaman un aumento del 20%, mientras las empresas sostienen que ya otorgaron incrementos por encima del IPC y proponen ajustar a la inflación a mes vencido.
Lo que viene
El ingreso de la agroexportación se produce en un momento de avance generalizado de la cosecha. En soja la recolección ya cubrió el 84,6% del área apta, y en maíz el nivel llega al 34,7%, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Buenas noticias para la campaña de granos finos: baja el precio de la urea y sube el del trigo
Sobre la soja, la entidad detalló que “el rinde promedio nacional se ubica en 32,3 quintales por hectárea, perfilándose como el segundo mejor registro histórico luego de la campaña 2018/19. La soja de primera ya alcanza el 92% del área recolectada, con un rinde medio de 34,5 qq/ha, mientras que la soja de segunda, con casi el 70% cosechado, promedia 26,6 qq/ha. En ambos casos, se destaca el norte de La Pampa-oeste de Buenos Aires por sus elevados rendimientos, por sobre el resto de las zonas PAS Panorama Agrícola Semanal. Bajo este contexto, sostenemos nuestra proyección de producción en 50,1 millones de toneladas”.

Para el Gobierno, la cosecha 2025/2026 terminará en un nivel récord de 163,2 millones de toneladas de granos. Ese guarismo implica un crecimiento del 21,25% respecto del ciclo agrícola anterior.
El aumento respondió a condiciones climáticas favorables y a tres cifras destacadas en producción: 70 millones de toneladas de maíz, 7,4 millones de toneladas de girasol y 27,9 millones de toneladas de trigo (con la cosecha de diciembre pasado). La soja, según la estimación oficial, aportaría 49,9 millones de toneladas, un registro importante aunque no récord como en los otros cultivos mencionados.
Más allá de los montos de divisas y de las ventas al exterior, el Gobierno afirmó la semana pasada que las exportaciones totales del sector agroindustrial alcanzaron un “nuevo récord histórico” durante el primer cuatrimestre de 2026.
Entre enero y abril el volumen total exportado llegó a 41,07 millones de toneladas, un avance del 18% frente al mismo periodo de 2025. En términos de valor, ingresaron US$17.095 millones, un salto del 16%.
Análisis y Proyecciones
El cuadro actual —mayores volúmenes y menores precios— es coherente con teorías clásicas de comercio agrícola: cuando la oferta internacional y la disponibilidad local suben, los precios tienden a ajustarse a la baja, reduciendo el valor por unidad aun cuando aumente el volumen comercializado. En ese marco, si se mantienen los niveles de producción proyectados y la demanda externa no repunta de forma sostenida, es probable que la presión sobre los precios internacionales limite la recuperación en el ingreso de divisas, pese a la mejora logística y a la normalización de la cola de buques. Adicionalmente, los conflictos laborales en puertos y plantas aceiteras constituyen un riesgo operativo que puede generar cuellos de botella temporales; si las negociaciones salariales se encarecen, podría incrementarse el costo de procesamiento y afectar márgenes.
Desde el punto de vista de las decisiones empresarias, es esperable que los exportadores busquen gestionar stocks y diferir ventas cuando los precios no les convienen, como ya se observó en ventas de soja; en el mercado de maíz puede darse la reversa: mayores colocaciones frente a mejores oportunidades de demanda. En resumen, las perspectivas apuntan a un período de alto volumen con mayor volatilidad en precios y rentabilidades, donde la coordinación logística y la estabilidad laboral serán determinantes para transformar producción en divisas efectivas.
Evolución y cambios de postura en los últimos años
En la última década hasta 2023 se observaron varios cambios estructurales: mayor tecnificación de cultivos, rotación hacia maíz y soja con aumentos de rendimiento, y una creciente centralidad de grandes operadores y cámaras exportadoras como Ciara-CEC en la negociación de condiciones de comercio exterior. Paralelamente, los sindicatos del sector aceitero consolidaron su capacidad de incidencia en puertos y plantas, lo que potenció episodios de conflicto y la necesidad de mecanismos de intervención estatal para garantizar la continuidad del abastecimiento y las exportaciones.
En cuanto a la postura de los actores, los exportadores han tendido a reclamar estabilidad de reglas e incentivos para sostener inversiones en logística y almacenamiento; los productores, por su parte, han mostrado conducta de venta más flexible según precios disponibles versus diferidos; y los gobiernos variantes han alternado medidas de estímulo y de control (tributación y regulaciones) buscando equilibrar ingresos fiscales y competitividad externa. Estas transformaciones estructurales explican por qué, aun ante una cosecha récord, los movimientos en precio, logística y conflicto laboral determinan fuertemente el flujo de divisas que finalmente ingresa al país.
























