De la expectativa a la salud: qué falta para una vejez plena
Conrado Estol advierte que, aunque la expectativa de vida se duplicó en varias regiones, la expectativa de salud no acompañó ese avance y millones llegan a la vejez con dependencia y mala calidad de vida.
«A comienzos del siglo XX la esperanza de vida promedio era muy inferior a la actual», recuerda la historia de la salud pública. En ese marco, el médico neurólogo Conrado Estol sostiene que la humanidad logró duplicar su expectativa de vida en las últimas décadas, lo que obliga a repensar conceptos tradicionales como la vejez y a redefinir prioridades sanitarias.
No obstante, el especialista advierte que ese progreso cuantitativo no se tradujo en una mejora equivalente de la calidad de salud. “Acá en los últimos 10 años empieza a cambiar este concepto de expectativa de vida y expectativa de salud”, señaló, remarcando la necesidad de mirar no solo cuántos años se viven sino cómo se viven.
Estol enfatizó que la llamada “década perdida” es una asignatura pendiente: dos tercios de las personas atraviesan sus últimos diez años con problemas de salud que requieren asistencia continua, lo que representa una carga sanitaria y social considerable.
Para revertir ese panorama de cara a las próximas generaciones, explicó, es imprescindible aceptar que la biología humana está transitando un cambio real y sostenido: no se trata de una moda pasajera, sino de un hecho comprobable que exige estrategias preventivas desde edades tempranas.
“Cuando medimos la edad biológica, por ahí un asistente le pide el documento a la persona que se va a ver pero después podemos medir la edad biológica con el ADN, con genética o mirando las arterias”, subrayó, resaltando herramientas que permiten evaluar el envejecimiento más allá del número cronológico.
Los siete pilares para una longevidad saludable
“En los últimos 10 años empieza a cambiar este concepto de expectativa de vida y expectativa de salud”, reiteró Estol. Según el neurólogo, la biología humana posibilita llegar a los 80 o 90 años en condiciones excelentes si se cumplen una serie de fundamentos cotidianos que sostienen el bienestar.
Enumeró esos fundamentos: “Los siete pilares para una vejez saludable son: controlar el estrés, mantener tus vínculos sociales, dormir de forma correcta, cero cigarrillo, moderar el alcohol, nutrición sana y ejercicio”.

Más allá de los hábitos, el profesional subrayó la relevancia de contar con un propósito que dé sentido a la vida: mantener el optimismo y una visión positiva no es un lugar común, sino un elemento protector de la salud física y mental. “Mantener optimismo o una visión positiva”, afirmó, considerándolo central para la calidad de vida en la edad avanzada.
En ese sentido, advirtió sobre el estigma que rodea a la jubilación y la pasividad. Contra la idea de que retirarse supone inactividad, destacó que muchos emprendimientos exitosos son iniciados por personas mayores de 60 años: “No tenés que decir, tengo 75, a ver qué hago, me pongo a ver telenovelas toda la tarde. No. Tenés que mantenerte activo”, enfatizó, impulsando un cambio cultural en la mirada sobre envejecer.
“¿Qué importa el número que corresponde a tu edad cronológica? Hay gente de 30 que podría decir que es vieja, como usando términos antiguos”, agregó, invitando a relativizar la cifra y focalizar en la funcionalidad y el bienestar.

Sobre la salud cognitiva, el neurólogo recomendó la consulta temprana ante cualquier duda de memoria, equiparando su importancia con la prevención en otras áreas médicas. La detección precoz y el acompañamiento profesional pueden modificar trayectorias y frenar deterioros evitables.
“No solo hay que hacer los deberes con estos hábitos de vida sana que dije, sino que hay que tener un acompañamiento profesional. Solo es muy difícil”, recalcó, defendiendo un enfoque integrador entre hábitos y atención clínica.
Estol concluye que la medicina de precisión permitirá un seguimiento individualizado a lo largo de las décadas. La clave es comprender que el envejecimiento es un proceso continuo que se gestiona desde edades jóvenes, priorizando la salud metabólica y cardiovascular: “Hasta los 30 envejecemos muy lentamente, y poco. La pendiente de la caída es mínima, después se va acentuando, pero es desde muy joven, no a los 75”.
“Hoy podés decir, tenemos que estar tranquilos, por supuesto que hay que hacer una cantidad de cosas, los deberes”, concluyó el especialista, insistiendo en la necesidad de medidas sostenidas y planificación anticipada.
Análisis y proyecciones
Desde la salud pública y la gerontología, el desafío es transformar años vividos en años saludables. La evidencia acumulada hasta 2023 apunta a que intervenciones sobre factores cardiovasculares, metabólicos y psicosociales tienen impacto significativo en la morbilidad tardía. Proyectando a futuro, la adopción generalizada de estrategias preventivas —como control del estrés, promoción de actividad física y detección temprana mediante biomarcadores— podría reducir la proporción de personas que pasan su última década con dependencia. Además, la expansión de la medicina de precisión y las terapias dirigidas promete ajustes individualizados que mejoren la eficacia de las intervenciones, siempre teniendo en cuenta limitaciones éticas, de acceso y costo.
Evolución del tema y cambio de posturas
En los últimos años se observó un desplazamiento desde una mirada meramente curativa hacia un enfoque preventivo y centrado en la longevidad saludable. Las instituciones científicas y muchos clínicos pasaron de medir solo la esperanza de vida a incorporar métricas de expectativa de vida libre de discapacidad. Culturalmente, también fue cambiando la percepción sobre la jubilación y el envejecimiento activo: lo que antes se consideraba retiro pasivo hoy se interpreta con mayor frecuencia como oportunidad para reinvención personal y laboral. Los actores claves —desde organismos sanitarios hasta movimientos civiles— fueron incorporando gradualmente la idea de que políticas públicas, entornos urbanos y sistemas de salud deben alinearse para prolongar la vida activa y funcional.
























