“NO ES MI INTENCIÓN OFENDERTE, PERO ESTÁ EN JUEGO EL DESTINO DE LA CIVILIZACIÓN”
(Nota: Este título reproduce las palabras de Mark Zuckerberg a Elon Musk en el juicio histórico por U$S 150.000 millones)
Por: Jagua Arandú (Especial para Identidad Correntina)
Estamos viviendo un tiempo donde, como decía el gran Tato Bores, todos estamos "frunciendo el tuje". Pero no se equivoquen: esta vez, a los capos máximos —esos que usufructuaron el poder los últimos 70 años— también se les llenó el traste de preguntas. En el campo sabemos que “el más lento se coje un ñandú al trote”, y en esta carrera tecnológica, los que se creían dueños de la pelota se quedaron mirando la polvareda. [1]
El Mote de Datos y el Olor a Miedo
A la gente común nos tiran por la cabeza siglas como FMI, ONU o UNESCO, y ahora nombres nuevos como Anthropic o Google. Nos llenan la pantalla con un "mote de datos" que parece diseñado para que no entendamos nada. Pero detrás de esos logos y funciones, hoy se está jugando quién va a mandar en el mundo: si los que tienen los votos o los que tienen el código. [1]
La gran incógnita que nos quita el sueño es si los dueños del conocimiento (los nuevos magnates de Silicon Valley) le van a transferir el poder a la política, o si vamos derecho a un mundo manejado por algoritmos que no tienen patria ni bandera. [1]
El "Cagaso" de los Intocables: El Efecto Mythos
Hace pocos días, en los pasillos de Washington, vimos algo inédito: los banqueros más poderosos del mundo —los "cagadió en las patas", como los llamaron algunos— entraron en pánico. ¿La razón? Una Inteligencia Artificial llamada Mythos. Este sistema tiene la capacidad de encontrar en minutos las grietas que el sistema financiero ocultó por décadas. [1]
A los banqueros les agarró terror porque perdieron el control. Se dieron cuenta de que un pibe con una computadora puede ser más peligroso para sus cajas fuertes que un ejército entero. El poder real se mudó de las bóvedas de oro a los servidores de datos.
El Destino en Juego
Mientras los gigantes pelean por ver quién tiene la llave de la "nube", nosotros acá abajo seguimos pagando los platos rotos. Pero no nos dejemos engañar: la verdadera soberanía hoy no es solo defender la frontera, sino entender este mapa nuevo para que no nos vendan "pescado podrido". [1]
La civilización está en una encrucijada. Si permitimos que el destino lo decida una lógica fría que no sabe de angustia social ni de identidad, estamos fritos. Es hora de despertar, de familiarizarnos con estos nuevos nombres y de exigir que la tecnología esté al servicio del hombre, y no que el hombre sea un simple dato en la planilla de un algoritmo.
Porque en este monte digital, Jagua que se duerme, termina de alfombra.
























