Keynes bajo fuego: Milei reabre la batalla ideológica por el rol del Estado
La columna firmada por Javier Milei en Clarín no es un texto técnico en sentido estricto, sino una intervención ideológica fuerte en un debate histórico dentro de la economía: el rol del Estado, el dinero y la política macroeconómica. Bajo el título provocador —“el sicario de la política”—, el Presidente construye una crítica total a la figura de John Maynard Keynes, aprovechando dos hitos: los 90 años de la publicación de La teoría general del empleo, el interés y el dinero y los 80 años de su muerte.
El núcleo del argumento es claro y está explícito en el texto: Milei califica esa obra como “un panfleto económico de pésima calidad” que habría “distraído al análisis económico por 37 años” y generado “enormes daños a la humanidad”. No es una crítica marginal: es un rechazo frontal a toda la tradición keynesiana.
El planteo teórico: ruptura con el modelo clásico
La columna reconstruye —desde una óptica de la Escuela Austríaca— el mundo previo a Keynes, apoyado en autores como Knut Wicksell, donde la tasa de interés surge del equilibrio entre ahorro e inversión en un marco intertemporal.
Según Milei, el punto más problemático de Keynes es haber alterado esa lógica:
Sustituye el análisis intertemporal por funciones agregadas más simples (consumo en función del ingreso).
Desplaza la tasa de interés del mercado de bienes al mercado monetario.
Introduce conceptos como los “animal spirits” para explicar la inversión.
Desde esta perspectiva, el Presidente sostiene que se elimina el rol coordinador del tiempo y de los precios relativos, lo que —siempre según su argumento— termina habilitando políticas discrecionales.
La crítica de fondo: economía al servicio de la política
El punto más político del artículo aparece cuando Milei afirma que la teoría keynesiana fue funcional a los gobiernos:
permitió “violar la restricción presupuestaria” mediante el uso del gasto público y la expansión monetaria.
En esa línea, vincula directamente las ideas de Keynes con prácticas que, en su visión, derivan en inflación persistente. El texto es explícito: la política expansiva genera crecimiento en el corto plazo, pero traslada los costos a futuro en forma de aumento de precios.
Aquí aparece una de las afirmaciones más contundentes del artículo: que los efectos negativos —como la inflación— terminan siendo atribuidos a “empresarios y trabajadores codiciosos”, mientras el origen estaría en la política económica.
Contexto histórico y discusión sobre la Gran Depresión
La columna también introduce un cuestionamiento empírico relevante: señala que la Gran Depresión ocurrió entre 1929 y 1933, mientras que el libro de Keynes se publicó en 1936. Citando a Milton Friedman y Anna Schwartz, sostiene que es “un disparate” atribuir la salida de la crisis a una obra posterior.
Este punto no es menor porque cuestiona uno de los relatos más difundidos en la enseñanza económica: el rol del keynesianismo en la recuperación.
El encuadre ideológico: colectivismo vs. liberalismo
Milei va más allá de la teoría económica y ubica a Keynes en un mapa ideológico amplio. En el artículo, sostiene que:
Keynes mostró simpatías por ideas intervencionistas.
El keynesianismo sería parte de una tradición más amplia de “colectivismo/estatismo”.
Para reforzar esta idea, menciona referencias como Axel Kaiser y vincula distintas experiencias históricas bajo ese paraguas conceptual.
Un cierre deliberadamente polémico
La conclusión del texto es coherente con su tono general: equipara a Keynes con Nicolás Maquiavelo, planteando que así como este último representa una visión cruda del poder político, Keynes habría sido su equivalente en economía.
Es una analogía fuerte, más retórica que analítica, pero eficaz desde el punto de vista discursivo: sintetiza la tesis central de la columna —que la teoría económica puede convertirse en herramienta de legitimación del poder político.
Lectura final
Más allá del tono confrontativo, la columna de Javier Milei reabre una discusión clásica:
¿la macroeconomía debe priorizar la estabilidad intertemporal o la gestión activa del ciclo económico?
El texto toma una posición extrema dentro de ese debate, alineada con la tradición liberal-austríaca, y rechaza de plano cualquier justificación teórica para la intervención estatal vía gasto o emisión.
Para un lector atento, el valor del artículo no está en su neutralidad —que no pretende— sino en dejar expuesto, con claridad poco habitual, el marco conceptual desde el cual el actual gobierno interpreta la economía.
https://www.clarin.com/economia/john-maynard-keynes-sicario-politica_0_1h95zvd1eh.html
























