Encuesta con alarma libertaria: Milei cae al cuarto puesto y Francos lidera el ranking oficialista
Una nueva encuesta nacional volvió a encender luces amarillas en la Casa Rosada. El último Monitor de Humor Social y Político de D’Alessio IROL–Berensztein, relevado entre el 27 y el 31 de marzo sobre 800 casos en todo el país, dejó una señal política tan llamativa como simbólica: en un ranking exclusivo de 12 figuras del oficialismo, Guillermo Francos aparece primero con 44% de imagen positiva y Javier Milei recién cuarto con 38%.
El dato no sería más que una curiosidad si no se leyera en contexto. Pero el propio informe lleva un título elocuente, “Sorteando momentos difíciles”, y acompaña esa fotografía con una batería de indicadores que muestran un desgaste creciente de la percepción pública sobre el Gobierno.
Francos arriba, Milei cuarto, Adorni último
La principal sorpresa del estudio es el liderazgo del ex jefe de Gabinete, desplazado meses atrás del centro del poder pero todavía bien valorado en la opinión pública. Detrás de él aparecen Patricia Bullrich (42%) y Diego Santilli (39%), mientras Milei queda relegado al cuarto lugar con 38%.
El dato más inquietante para el oficialismo no es solo la caída presidencial, sino el contraste con la otra punta del ranking: Manuel Adorni aparece último con apenas 16% de positiva, una señal directa del costo político que arrastran los escándalos de las últimas semanas y la crisis de comunicación que afecta al Gobierno.
La tabla funciona casi como una radiografía interna del momento libertario: los dirigentes percibidos como más dialoguistas o institucionales resisten mejor, mientras quienes quedaron asociados a los conflictos recientes pagan el precio más alto.
La economía erosiona el humor social
El mismo estudio refuerza la idea de que el deterioro ya no pasa solo por la política, sino por la experiencia cotidiana de la gente.
Un 64% de los encuestados cree que la situación económica del país está peor que hace un año, mientras apenas 35% considera que mejoró. A eso se suma un dato todavía más sensible: 67% siente que su situación económica personal empeoró, el peor registro desde agosto de 2024.
Es decir, el principal sostén del oficialismo —la expectativa de que el sacrificio presente derivaría en una mejora tangible— empieza a mostrar fatiga.
Las expectativas hacia adelante también se resienten: solo 41% cree que la economía estará mejor dentro de un año, contra 56% que espera un escenario peor.
La imagen del Gobierno toca su piso
La consecuencia política aparece en el indicador más delicado del informe: 57% evalúa negativamente la gestión de Milei y 41% la sigue apoyando, el registro más bajo para la administración libertaria desde su llegada al poder.
El dato coincide con otros sondeos recientes que detectan un descenso del núcleo de adhesión, especialmente en sectores medios urbanos golpeados por consumo deprimido, salarios todavía rezagados y ruido institucional.
Más que una derrota, la encuesta refleja una transición en el clima social: el Gobierno sigue reteniendo un núcleo duro importante, pero ya no logra ordenar el humor público alrededor de una expectativa homogénea.
La señal política más potente no es que Milei haya quedado cuarto, sino quién quedó primero: un ex funcionario desplazado, asociado al pragmatismo y al manejo político clásico. En tiempos de desgaste, la sociedad parece empezar a valorar más la previsibilidad que la épica.
Y eso, para el mileísmo, puede ser bastante más que una curiosidad estadística.























