La licitación de la Hidrovía entra en su fase decisiva con dos gigantes belgas en carrera

El Gobierno dejó afuera a la firma brasileña DTA Engenharia por incumplir una garantía clave del pliego y redujo la disputa final por la concesión de la Vía Navegable Troncal a Jan De Nul y DEME, en un negocio estratégico estimado en US$15.000 millones a 25 años.

La privatización de la Hidrovía Paraná-Paraguay dio un paso decisivo y quedó reducida a una pulseada entre dos de las mayores compañías de dragado del mundo. El Gobierno resolvió descalificar a la brasileña DTA Engenharia por no presentar la garantía de mantenimiento de oferta, una condición considerada central dentro del proceso licitatorio, y dejó en carrera únicamente a las belgas Jan De Nul y DEME.

La exclusión de la firma sudamericana reconfigura una compulsa clave para el comercio exterior argentino y regional. La concesión, prevista por 25 años con opción de extenderse otros cinco, abarca la principal vía fluvial de Sudamérica, por donde se transportan cerca de 100 millones de toneladas anuales de mercaderías, en especial granos, aceites y derivados industriales provenientes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

La decisión fue adoptada por la Comisión Evaluadora tras revisar los antecedentes técnicos, la capacidad operativa y financiera y la documentación respaldatoria presentada por cada oferente. Según la evaluación oficial, DTA no cumplió con la presentación de la garantía de oferta por US$20 millones, requisito destinado a asegurar la inalterabilidad de la propuesta durante toda la licitación.

Con este resultado, Jan De Nul —histórico operador del dragado y balizamiento de la traza— y DEME —único oferente en la frustrada licitación del año pasado— avanzarán a la segunda etapa, en la que se calificará el plan de trabajo, la tecnología propuesta, el equipamiento y los equipos profesionales asignados a las obras.

La instancia económica será la más determinante. Allí se evaluará la estructura tarifaria de peajes que cada empresa proponga para garantizar el menor costo posible a exportadores y productores, en un esquema donde la tarifa tendrá el mayor peso dentro del puntaje final.

La magnitud del negocio explica la expectativa oficial. Las proyecciones incluidas en los pliegos estiman ingresos acumulados por unos US$15.000 millones a lo largo de la concesión, con inversiones superiores a US$10.000 millones para profundización, mantenimiento del canal, dragado y señalización.

Durante los primeros seis años, el adjudicatario deberá afrontar desembolsos anuales de entre US$100 millones y US$160 millones, lo que retrasará la generación de ganancias plenas hasta cerca del séptimo año. Recién alrededor del año 13 se prevé la recuperación total del capital invertido.

El Gobierno apuesta a que la nueva concesión permita ampliar el calado y mejorar la competitividad logística de las exportaciones argentinas, en especial del complejo agroindustrial del Gran Rosario. La Hidrovía, junto con el Belgrano Cargas, aparece así como uno de los activos estratégicos más codiciados de las próximas décadas.

La definición quedó ahora en manos de dos pesos pesados globales, en una licitación donde no solo se juega un negocio multimillonario, sino también el futuro del corredor por el que sale la mayor parte de los dólares comerciales del país.

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