La declaración de la escribana complicó la trama patrimonial de Adorni: compró el departamento de Caballito con saldo a un año y sin intereses

La causa que investiga al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito sumó este miércoles un capítulo decisivo. La escribana Adriana Mónica Nechevenko declaró durante más de dos horas ante el fiscal federal Gerardo Pollicita y dejó al descubierto el mecanismo utilizado para la compra del departamento de Caballito donde hoy reside el funcionario con su familia: un anticipo de US$30.000 y un saldo de US$200.000 a cancelar en noviembre de este año, sin intereses.

El dato no pasó inadvertido en Comodoro Py. Según reconstruyó la fiscalía, la operación fue escriturada por US$230.000 sobre la calle Miró al 500, en el corazón de Caballito. Las vendedoras, dos jubiladas identificadas como Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, aceptaron financiar la diferencia a un año, sin aplicar tasa alguna, una modalidad poco habitual en el mercado inmobiliario y que ahora quedó bajo la lupa judicial.

La declaración de la escribana no se limitó a esa compra. También permitió reconstruir la secuencia previa de movimientos patrimoniales del funcionario. Nechevenko explicó que, antes de adquirir el departamento, Adorni había hipotecado su propiedad de Parque Chacabuco para obtener US$100.000, suma a la que agregó otros US$20.000 de su patrimonio. Con ese dinero se concretó la compra de la vivienda en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, inscripta a nombre de su esposa, Bettina Angeletti.

Tras el testimonio, el juez federal Ariel Lijo ordenó un procedimiento sobre la inmobiliaria Rucci para secuestrar la documentación vinculada con las operaciones. La medida fue impulsada por Pollicita con el objetivo de verificar valores reales, intermediarios y la trazabilidad de los pagos, en especial los efectuados en efectivo.

La fiscalía ahora buscará completar el rompecabezas con las declaraciones de las dos jubiladas que financiaron la compra y de los jóvenes que, según el exfutbolista Hugo Morales —anterior propietario del inmueble—, estuvieron presentes al momento de la firma. La sospecha central es si detrás de la estructura formal de la escritura existieron terceros vinculados a la operación.

El punto neurálgico del expediente, sin embargo, no está solo en la legalidad formal del contrato sino en la capacidad económica real para afrontar simultáneamente las hipotecas, refacciones, expensas y gastos asociados a tres inmuebles en un lapso corto. Ese análisis, admiten en tribunales, probablemente derive en un peritaje contable sobre los ingresos declarados por Adorni y su esposa.

En la Casa Rosada, mientras tanto, buscaron leer la declaración como un alivio político. La interpretación oficial es que la escribana ratificó que se trató de operaciones “habituales” y similares al mecanismo utilizado por el funcionario en adquisiciones anteriores. Pero en la Justicia el foco está puesto en otro aspecto: si esos mecanismos, aunque formalmente válidos, resultan compatibles con la evolución patrimonial declarada por uno de los hombres más cercanos al presidente.

La causa entra así en una fase más delicada: la de contrastar papeles, flujos de dinero y tiempos de pago. Allí es donde la compra “sin intereses” de Caballito puede dejar de ser una curiosidad contractual para transformarse en la pieza central del expediente.

 

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