El peso de los símbolos en la era de las redes

En la política y en la cultura contemporánea, los hechos más pequeños pueden terminar teniendo un impacto mayor que los acontecimientos más trascendentes. Lo que ocurre en la esfera simbólica —una foto, un gesto, un asiento en un avión— puede tener consecuencias públicas mucho más profundas que decisiones complejas de política económica o internacional.

n su reciente columna, el periodista Pablo Sirvén expone con claridad ese fenómeno: la conversación pública puede girar con más intensidad alrededor de una imagen que de los grandes temas estructurales.

Eso explica que la visita de Lionel Messi a la Casa Blanca junto a su equipo haya generado un nivel de debate comparable —o incluso mayor— que acontecimientos internacionales mucho más dramáticos. El capitán argentino participó de un acto protocolar en el que el presidente estadounidense Donald Trump recibió al plantel del Inter Miami CF tras consagrarse campeón de la Major League Soccer.

El hecho, en sí mismo, no tuvo un contenido político explícito. Messi no acostumbra expresar posiciones públicas sobre temas de política. De hecho, como recuerda Sirvén, el futbolista suele mantener una distancia deliberada respecto del debate ideológico, probablemente consciente de que su figura trasciende fronteras y sensibilidades.

Sin embargo, la imagen tuvo una carga simbólica inevitable: ocurrió en medio de un momento internacional particularmente tenso y, además, contrastó con otro episodio reciente. Cuando la selección argentina ganó el Mundial de 2022, el plantel evitó participar de una foto oficial con el gobierno argentino encabezado entonces por Alberto Fernández. Aquella decisión había reforzado la idea de un Messi cuidadoso de no quedar asociado a ninguna bandera política.

El caso Adorni: el símbolo que contradice el discurso

Si el episodio de Messi se mueve en el terreno de las interpretaciones, el que involucra al vocero presidencial Manuel Adorni tiene un componente más directo: la contradicción entre discurso y acción.

Según relata Sirvén, la polémica se desató cuando se conoció que el funcionario había llevado a su esposa en un vuelo del avión presidencial rumbo a Estados Unidos. Desde el Gobierno se defendió la decisión argumentando que el costo del viaje habría sido el mismo con o sin ese asiento ocupado.

Pero en política el problema rara vez es contable: es simbólico.

El propio Adorni había construido gran parte de su identidad pública sobre una prédica de austeridad y una crítica permanente a los privilegios del poder. En redes sociales y en conferencias de prensa se había mostrado como uno de los principales voceros de la idea de terminar con los excesos asociados a la política tradicional.

Por eso el episodio adquirió una dimensión mayor cuando reapareció un video de agosto de 2024 en el que el funcionario afirmaba que llevar familiares en vuelos oficiales era “un privilegio que se termina”. Esa contradicción convirtió un hecho relativamente menor en un problema político más grande.

El antecedente de la política argentina

Sirvén compara el episodio con uno de los escándalos más recordados del gobierno anterior: la foto del cumpleaños de Fabiola Yañez en la residencia presidencial de Olivos durante la cuarentena por COVID-19. En aquel momento, el problema no fue solo la reunión en sí, sino la contradicción con la estricta política de aislamiento que defendía el propio presidente.

En política, las incongruencias pesan más que los errores.

La lógica del tribunal público

En la era digital, las redes sociales funcionan como una especie de tribunal permanente de la opinión pública. Allí se juzga con rapidez, muchas veces sin matices, pero casi siempre con una sensibilidad especial hacia las inconsistencias.

Un gesto aparentemente menor puede convertirse en un símbolo poderoso. Una foto con un presidente extranjero o un asiento ocupado en un avión oficial pueden terminar siendo interpretados como señales de algo más profundo.

En ese escenario, figuras tan distintas como Messi y Adorni terminan enfrentando un juicio similar: el de una sociedad que observa cada gesto, cada contradicción y cada símbolo con una lupa cada vez más implacable. ⚖️📱