¿Quién aprieta el botón?
Por: El Jagua Arandú
El mundo se ha vuelto un lugar extraño, chamigo. El otro día, escuchando a José Luis Vila con Carlos Pagni, sentí que el futuro nos atropelló. La charla giró sobre un eje que debería quitarnos el sueño: la Inteligencia Artificial (IA) y la obsesión de Donald Trump por ponerle la mano encima a los códigos fuente de gigantes como Anthropic y Google.
Para este humilde y aturdido Jagua, el "código fuente" es la receta del alma de la máquina. Si el poder político captura ese secreto, la IA deja de ser una herramienta para convertirse en un arma bajo el mando de un solo dedo. Y ahí es donde me entra el frío: ¿Quién aprieta el botón?
¿Será Trump, con su retórica de "la muerte, el fuego y la furia reinarán sobre ellos"? ¿O quizás Benjamin Netanyahu, que en medio del fragor de la guerra advierte que "estamos machacando sus huesos"? ¿O el nuevo y enigmático líder religioso iraní, Mojtaba Jamenei, que hereda un sistema en máxima tensión y bajo fuego?
La cuestión que plantea Vila es quién define la guerra hoy. Si la IA es la que marca los blancos, pero el código lo maneja un líder convencido de que su "furia" es justicia divina o política, estamos en un terreno peligroso.
Ya no pelean solo los soldados; pelean los algoritmos. Pero el algoritmo no tiene moral, solo obedece a quien tiene la llave de su programación. El Jagua se pregunta: si entregamos la inteligencia al que más grita, ¿qué nos queda a los simples mortales?
En esta disputa por los códigos fuente, lo que se busca no es tecnología, sino el monopolio de la destrucción. El que dice tener la verdad absoluta y el dedo sobre el botón del código, es el que finalmente definirá si mañana sale el sol o si el cielo se llena de ese fuego del que tanto hablan.
Desde este rincón de Corrientes, este Jagua aturdido mira hacia el Norte y hacia el Oriente, y solo ve una sombra larga: la de los hombres que, queriendo ser dioses de silicio, se olvidan de lo que es ser humano.
























