El poder de Milei crece, pero también sus temores: economía frágil, internas y reformas en la mira
Aunque el gobierno de Javier Milei atraviesa un momento de fortaleza política —con victorias legislativas y una oposición fragmentada—, en la Casa Rosada se instaló una sensación de urgencia frente a un escenario económico internacional incierto y a tensiones internas que atraviesan al oficialismo.
En ese contexto, el Presidente endureció su discurso político y profundizó la estrategia de confrontación con el kirchnerismo mientras intenta acelerar reformas estructurales y reorganizar el poder judicial.
Un liderazgo fuerte, pero en alerta
Milei suele presentarse como un dirigente bajo asedio político. Sin embargo, la paradoja del momento es que su gobierno concentra hoy un nivel de influencia institucional mayor al esperado al inicio del mandato.
El oficialismo consiguió respaldo legislativo para impulsar reformas clave y mantiene una posición dominante en el tablero político. Aun así, el Presidente insiste en advertir que no permitirá que su gobierno sea “llevado puesto”, una frase que remite al final del ciclo de Mauricio Macri tras la crisis financiera de 2018.
El propio Milei utiliza ese antecedente como referencia para explicar sus temores ante un eventual cambio brusco en el contexto internacional.
La economía, el frente más sensible
La preocupación central del Gobierno sigue siendo la estabilidad económica. El equipo que encabeza el ministro Luis Caputo sostiene que su principal logro ha sido estabilizar el mercado cambiario y ordenar las cuentas públicas.
Pero ese equilibrio todavía se apoya en bases consideradas frágiles por analistas y funcionarios: reservas internacionales limitadas, un peso apreciado y un alto nivel de endeudamiento.
El escenario global tampoco ayuda. La escalada militar en Medio Oriente —tras los ataques contra Irán por parte de Donald Trump y Benjamin Netanyahu— introdujo volatilidad en los mercados financieros y reavivó los temores en el Gobierno sobre el impacto de factores externos.
A esto se suman indicadores económicos que moderan el optimismo oficial. La recaudación impositiva registró en febrero una caída real del 9% y acumula siete meses consecutivos de descenso. En paralelo, el empleo registrado muestra retrocesos en la mayoría de las provincias.
El proceso de desinflación, otro de los pilares del programa económico, también se encuentra en una meseta cercana al 3% mensual.
La apuesta por el crédito y los dólares “del colchón”
Para impulsar la reactivación sin abandonar el equilibrio fiscal, el Gobierno busca reactivar el crédito en la economía. En ese marco, Caputo exhortó públicamente a los argentinos a depositar los dólares que mantienen fuera del sistema financiero.
La idea es que esos fondos permitan ampliar el crédito y dinamizar la actividad económica. Sin embargo, el pedido generó críticas de la oposición, que cuestionó que el propio ministro mantenga parte de sus ahorros en el exterior.
Al mismo tiempo, el Gobierno decidió suspender una emisión de deuda internacional que analizaba con grandes bancos globales. Las tasas cercanas al 9% fueron consideradas demasiado altas para el momento actual.
Reformas urgentes y una ventana política limitada
En la Casa Rosada consideran que existe una ventana de entre cuatro y seis meses para impulsar reformas estructurales antes de que la dinámica electoral vuelva más difícil la negociación con aliados.
Entre las iniciativas que Milei pretende impulsar figuran cambios en el sistema tributario, el Código Civil y el Código Penal, además de reformas electorales y administrativas destinadas a redefinir el funcionamiento del Estado.
El Presidente sostiene que ese paquete de medidas podría sentar las bases de una nueva arquitectura institucional para el país en las próximas décadas.
Justicia e internas en el Gobierno
En paralelo, el oficialismo avanza en la reorganización del área judicial. La designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia reflejó una disputa interna entre el sector que responde a Karina Milei y el espacio vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo.
El nuevo ministro tendrá como prioridad cubrir cientos de vacantes en la Justicia federal y nacional, un movimiento que podría reforzar la influencia del oficialismo en el sistema judicial.
La estrategia apunta a consolidar las reformas impulsadas por el Gobierno y garantizar que los cambios legislativos encuentren respaldo en los tribunales.
Un proyecto ambicioso frente a un escenario incierto
Mientras Milei promete que 2026 será “el año de la grandeza argentina”, el éxito de ese plan dependerá de factores que no controla completamente: la evolución de la economía global, la reacción social al ajuste y la estabilidad del frente político interno.
La paradoja del momento es que, cuanto más ambiciosa aparece la agenda de transformación del Gobierno, mayor parece ser también la preocupación por los riesgos que podrían descarrilarla.
Esta nota se elaboró citando datos y análisis publicados en el artículo de Martín Rodríguez Yebra en LA NACION.

























