Encuesta: crece el malhumor social y aparecen señales de alerta para el Gobierno de Milei

El gobierno de Javier Milei atraviesa el momento de mayor deterioro en el clima social desde su llegada a la Casa Rosada, según el último Índice de Irascibilidad Social (IDI), elaborado por la consultora Casa3.

El indicador registró en febrero una caída por tercer mes consecutivo y se ubicó en -14 puntos, el valor más bajo desde el inicio de la administración libertaria. El dato no solo implica un descenso de seis puntos respecto de enero, sino que también perfora el piso previo de -13 puntos registrado en septiembre de 2024 y nuevamente en 2025.

El índice, difundido por la revista digital Seúl, advierte que el deterioro del humor social no responde a un episodio puntual, sino a una acumulación de factores que han ido erosionando la paciencia de la ciudadanía.

Un desgaste que se profundiza

De acuerdo con el informe, el indicador se encuentra actualmente 11 puntos por debajo del nivel registrado a fines del año pasado, cuando el clima social todavía reflejaba expectativas moderadas respecto del rumbo económico.

Ese cambio de ánimo se explica principalmente por la persistencia de problemas vinculados al poder adquisitivo de los hogares, que continúa siendo el principal “punto de dolor” mencionado por los encuestados.

Sin embargo, la medición de febrero introdujo un elemento nuevo en el diagnóstico: la preocupación por el empleo. El desempleo alcanzó el nivel más alto de menciones espontáneas en toda la serie histórica del índice.

Expectativas en retroceso

Más allá de los indicadores económicos puntuales, el estudio detecta un cambio más profundo en la percepción de la ciudadanía sobre el futuro del país.

Entre los encuestados crece la sensación de que la etapa más difícil aún podría no haber quedado atrás. En otras palabras, se observa un deterioro en las expectativas tanto personales como colectivas, lo que alimenta un clima social más tenso.

El Índice de Irascibilidad Social mide el estado de ánimo colectivo en una escala que va de -100 a +100. Los -14 puntos actuales reflejan una transición desde un estado de “espera” hacia uno de “ansiedad social”, según los analistas de la consultora.

Un núcleo duro que todavía sostiene al Gobierno

A pesar del deterioro en el clima general, el estudio destaca que la administración libertaria conserva un activo político relevante: un núcleo duro de apoyo que sigue respaldando al Presidente.

Ese respaldo se concentra principalmente entre jóvenes, hombres y sectores de mayor nivel socioeconómico, donde el nivel de conformidad con el Gobierno todavía supera al grado de malestar.

Según el análisis, parte de ese apoyo se explica menos por entusiasmo con la situación económica actual que por el temor al regreso del kirchnerismo, un factor que continúa operando como elemento de cohesión dentro de la base electoral oficialista.

Dos advertencias para la Casa Rosada

El informe plantea, sin embargo, dos señales de alerta para el Gobierno.

La primera es la ausencia de mejoras concretas en la vida cotidiana de amplios sectores sociales, lo que comienza a erosionar el capital político que la administración libertaria logró conservar durante los primeros meses de gestión.

La segunda advertencia apunta al estilo confrontativo del Presidente, que podría empezar a generar fatiga incluso entre votantes que no forman parte del núcleo militante del oficialismo.

En ese segmento, advierten los analistas, comienza a aparecer una sensación de frustración por la falta de resultados tangibles tras dos años de ajustes y sacrificios económicos.

Para la Casa Rosada, el desafío en esta etapa será traducir los logros macroeconómicos que reivindica el Gobierno en mejoras perceptibles para los hogares, en un contexto en el que el clima social empieza a mostrar signos de mayor irritación.