El Congreso entra en pausa mientras el Gobierno demora el envío de las reformas anunciadas por Milei

Tras una etapa de fuerte actividad legislativa durante el verano, el Congreso entró en una pausa inesperada. Pese a que el presidente Javier Milei prometió en la apertura de sesiones ordinarias el envío de “90 paquetes de reformas estructurales”, hasta ahora ninguno de esos proyectos fue formalizado en el Parlamento y no hay una agenda legislativa definida para las próximas semanas.

En la práctica, la única iniciativa que aparece en el horizonte inmediato es la modificación de la Ley de Glaciares, cuyo debate recién llegará al recinto de la Cámara de Diputados a mediados de abril.

Del ritmo frenético al letargo legislativo

La desaceleración contrasta con el dinamismo que el oficialismo logró imponer en el Congreso durante los últimos meses. En ese período, el Gobierno consiguió aprobar reformas clave como la reforma laboral y avanzar con acuerdos internacionales, apoyado en el respaldo de bloques aliados y de gobernadores que facilitaron las mayorías parlamentarias.

Sin embargo, ese impulso se frenó abruptamente. Fuentes de La Libertad Avanza admiten que todavía no existe una hoja de ruta clara sobre qué proyectos serán enviados primero al Congreso.

“Por ahora, lo único concreto es la Ley de Glaciares”, reconoció un referente del bloque oficialista en Diputados.

Audiencias públicas y debate postergado

El tratamiento de la reforma ambiental tampoco será inmediato. El oficialismo aceptó convocar a audiencias públicas para cumplir con los requisitos de participación ciudadana previstos en el Acuerdo de Escazú, firmado por Argentina en 2020.

Las audiencias se realizarán el 25 y 26 de marzo. Luego de esa instancia, recién podría firmarse el dictamen en comisión. Pero la superposición con los feriados del 2 de abril y de Semana Santa empuja el debate en el recinto hacia la segunda semana de abril.

El cambio de estrategia del oficialismo responde también al temor a eventuales judicializaciones de la reforma, en un tema particularmente sensible para el desarrollo de proyectos mineros y energéticos.

Reformas anunciadas pero sin proyecto

En su discurso ante la Congreso de la Nación Argentina, Milei enumeró una amplia agenda de transformaciones legislativas que incluirían cambios profundos en distintos ámbitos institucionales y económicos.

Entre las iniciativas mencionadas figuran reformas al Código Civil y Comercial de la Nación, al Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, a la Ley de Defensa del Consumidor, al Código Aduanero y al sistema tributario.

También anticipó reformas en la Justicia, en el sistema educativo, en la legislación electoral y en el régimen de financiamiento de los partidos políticos, además de nuevas iniciativas de desregulación económica.

Pero hasta ahora ninguno de esos proyectos fue enviado formalmente al Parlamento.

La reforma política, en carpeta

Dentro del oficialismo creen que uno de los primeros proyectos podría ser la reforma política, cuyo eje central sería la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

La iniciativa también incluiría cambios en el sistema de financiamiento partidario —con mayor peso de los aportes privados— y la posible adopción del sistema de circunscripciones uninominales, un modelo utilizado en países como Estados Unidos o el Reino Unido.

Este sistema implicaría reemplazar el actual esquema de representación proporcional por distritos electorales individuales, donde cada circunscripción elige un único representante.

La propuesta, sin embargo, enfrenta resistencias en sectores de la oposición dialoguista como el PRO, la UCR y otros bloques provinciales, que ya habían rechazado ese esquema durante el debate de la Ley Bases.

Reacomodamientos en el Gobierno

Desde la Casa Rosada explican la demora en parte por los recientes cambios en el gabinete. Esta semana renunció el ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, reemplazado por Juan Bautista Mahiques.

El nuevo ministro llegó acompañado por Santiago Viola, designado como secretario de Justicia, mientras que el saliente funcionario Sebastián Amerio pasó a ocupar la Procuración del Tesoro.

Los movimientos responden a la disputa interna entre el sector político que responde a Karina Milei y el espacio del asesor presidencial Santiago Caputo, que venía teniendo influencia en el área judicial.

Mientras se reconfigura ese equilibrio de poder dentro del Gobierno, la agenda legislativa permanece en suspenso. En el Congreso admiten que, al menos por ahora, el Parlamento atraviesa un período de transición en el que el Ejecutivo todavía no terminó de definir cuáles serán las prioridades para la nueva etapa política.