Giro pragmático: Milei busca gobernabilidad con acuerdos corporativos para el tramo final del mandato

El gobierno de Javier Milei atraviesa una nueva etapa marcada por un giro pragmático en la administración del poder. A medida que se acerca la segunda mitad del mandato y empieza a delinearse el horizonte electoral de 2027, la Casa Rosada parece apostar cada vez más a acuerdos con actores del sistema político, judicial y territorial para sostener la gobernabilidad y avanzar en su agenda de reformas.

El desembarco de Juan Bautista Mahiques al frente del Ministerio de Justicia es una señal clara de ese cambio. La decisión no sólo reconfigura el equilibrio interno del oficialismo, sino que también refleja la decisión del Presidente de apoyarse en figuras con trayectoria dentro del propio sistema judicial para transitar los dos años más delicados de su gestión.

La interna que reordena el poder

La designación de Mahiques expuso, además, una disputa interna que atraviesa al oficialismo desde hace meses: la tensión entre Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y el asesor presidencial Santiago Caputo.

El nuevo ministro llega impulsado por el sector que responde a Karina Milei, consolidando así un nuevo polo de poder dentro del gobierno. El movimiento dejó fuera del manejo directo de la Justicia al entorno de Caputo, que hasta ahora mantenía fuerte influencia en áreas clave como el Consejo de la Magistratura.

Como parte del reacomodamiento interno, el asesor presidencial logró ubicar a su colaborador Sebastián Amerio al frente de la Procuración del Tesoro. Sin embargo, en los pasillos de la política se interpreta que el desplazamiento del circuito judicial representa una pérdida significativa de poder para ese sector.

En el entorno de la secretaria general sostienen que la decisión responde a una desconfianza acumulada sobre la gestión anterior en el área. Durante dos años, la Casa Rosada mantuvo frenadas más de 200 ternas de candidatos a jueces enviadas por el Consejo de la Magistratura, muchas de ellas impulsadas por el espacio de Caputo.

La apuesta por un “hombre del sistema”

La llegada de Mahiques también refleja una estrategia más amplia del Gobierno: asegurar interlocutores dentro de la estructura judicial para respaldar las reformas impulsadas por la administración libertaria.

Entre funcionarios del oficialismo circula una idea que algunos denominan “doctrina Menem”, en referencia al modo en que Carlos Menem buscó consolidar una mayoría judicial que respaldara su programa de reformas estructurales en los años noventa.

En esa lógica, el control del sistema judicial no sólo tiene implicancias institucionales sino también políticas. En la Casa Rosada reconocen que, en los dos años finales del mandato, será clave garantizar que las reformas económicas y laborales impulsadas por el Gobierno resistan eventuales impugnaciones judiciales.

Por ahora, la relación con la Corte Suprema de Justicia de la Nación se mantiene estable. De hecho, una de las primeras definiciones políticas de Mahiques fue aclarar que completar las vacantes del máximo tribunal no constituye una prioridad inmediata para el Ejecutivo.

La Justicia, Cristina y el tablero político

El nuevo esquema también se proyecta sobre las causas judiciales que involucran a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En su reciente discurso por cadena nacional, Milei hizo referencia directa a procesos como la causa Cuadernos y el expediente por el memorándum con Irán, interpretado en algunos sectores judiciales como una señal política.

Pocos días después, el fiscal Diego Velazco solicitó al Tribunal Oral Federal 5 que fije fecha para el juicio oral en la causa Hotesur, que también involucra a Máximo Kirchner.

En paralelo, el primer gesto de Mahiques en el área fue desplazar a Daniel Vítolo de la conducción de la Inspección General de Justicia, funcionario que había protagonizado el enfrentamiento del Gobierno con la Asociación del Fútbol Argentino.

Gobernadores, la otra base de apoyo

Mientras se reorganiza el frente judicial, el Presidente también intenta consolidar su vínculo con los gobernadores, un frente clave para sostener la agenda legislativa del oficialismo.

En ese marco, Milei viaja a Nueva York para participar de encuentros con empresarios e inversores internacionales acompañado por una delegación de mandatarios provinciales. Entre ellos figuran Alfredo Cornejo, Ignacio Torres, Marcelo Orrego, Rolando Figueroa, Raúl Jalil, Carlos Sadir, Gustavo Sáenz y Claudio Vidal.

Estos gobernadores fueron aliados clave para la aprobación del presupuesto y la reforma laboral en el Congreso. En algunos casos, ese respaldo fue acompañado por gestos concretos del Ejecutivo, como transferencias de Aportes del Tesoro Nacional o decisiones favorables en proyectos de infraestructura.

La oposición busca reorganizarse

En paralelo, la oposición explora distintos caminos para articular una alternativa electoral de cara al próximo ciclo político.

El diputado Miguel Ángel Pichetto impulsó recientemente la idea de un frente amplio opositor inspirado en la coalición que llevó al poder en Brasil a Luiz Inácio Lula da Silva frente a Jair Bolsonaro.

El planteo incluye conversaciones con distintos sectores del peronismo y del sistema político, desde Sergio Massa hasta dirigentes del peronismo federal, aunque por ahora el espacio carece de un liderazgo claro.

Un frente interno que sigue abierto

En medio de ese escenario, el Presidente abrió un nuevo frente de tensión con la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien acusó públicamente de impulsar maniobras para debilitar su gestión.

Aunque la vicepresidenta mantiene un caudal electoral reducido en las encuestas, en el oficialismo reconocen que una eventual candidatura propia podría afectar la base electoral libertaria.

Mientras tanto, el Congreso transita un período de relativa parálisis legislativa. Tras el discurso de apertura de sesiones ordinarias, la Cámara de Diputados recién prevé volver a sesionar en abril y aún quedan pendientes la conformación de la mayoría de las comisiones parlamentarias.

En la Casa Rosada, sin embargo, las prioridades parecen estar en otro lado: asegurar los acuerdos políticos necesarios para sostener la gobernabilidad y consolidar las bases de una eventual reelección presidencial.

En esta nota se utilizaron datos e información del artículo publicado por Mariana Verón.