El peronismo negocia una tregua interna para repartir el poder en la Legislatura bonaerense
Tras la apertura de sesiones ordinarias encabezada por el gobernador Axel Kicillof, el peronismo bonaerense entró en una etapa clave de negociación interna: la distribución de las comisiones legislativas. El objetivo inmediato es evitar una ruptura del bloque oficialista en la Legislatura y ordenar el funcionamiento político del año parlamentario.
Las conversaciones avanzan principalmente en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, donde en las próximas horas el presidente del cuerpo, Alejandro Dichiara, deberá formalizar el esquema final de autoridades. La negociación refleja el delicado equilibrio que atraviesa el peronismo provincial, dividido entre tres grandes corrientes: el cristinismo vinculado a Cristina Fernández de Kirchner, el Movimiento Derecho al Futuro que responde al gobernador y el Frente Renovador de Sergio Massa.
El principio de acuerdo que se discute apunta a una distribución equitativa de las comisiones más relevantes. De concretarse ese esquema, cada sector controlará uno de los espacios legislativos más influyentes del recinto.
La estratégica comisión de Presupuesto e Impuestos quedaría nuevamente bajo la conducción del diputado Juan Pablo de Jesús, un dirigente con perfil técnico que mantiene vínculos con intendentes cercanos al kirchnerismo. Por esa comisión pasan los cambios al Presupuesto provincial y a la Ley Fiscal, lo que la convierte en una de las herramientas clave para la negociación política entre el Ejecutivo y la Legislatura.
El sector alineado con el gobernador retendría la presidencia de la comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia, uno de los ámbitos donde se discuten proyectos con mayor impacto institucional. La conducción quedaría en manos de la diputada Lucía Iáñez, dirigente cercana al intendente platense Julio Alak y con llegada directa al círculo político de Kicillof.
En tanto, el massismo mantendría el control de Legislación General a través del diputado Rubén Eslaiman, uno de los principales referentes legislativos del Frente Renovador en la provincia.
La distribución de las comisiones busca contener tensiones dentro del oficialismo, en un escenario en el que conviven distintos liderazgos y estrategias políticas. La llegada a la Legislatura de figuras con peso territorial, como la intendenta de Quilmes en uso de licencia Mayra Mendoza o el exintendente de Almirante Brown Mariano Cascallares, había elevado la expectativa por una renovación más profunda en los cargos.
Mientras tanto, la oposición también espera su lugar en la estructura parlamentaria. El bloque de La Libertad Avanza, que cuenta con 20 diputados, aspira a presidir varias comisiones, aunque el peronismo mantiene la mayoría con 38 bancas agrupadas en el espacio oficialista.
El Senado, otro frente de negociación
La discusión se replica en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, donde la vicegobernadora Verónica Magario deberá ordenar también la estructura de comisiones tras la compleja definición de autoridades del cuerpo.
Ese proceso estuvo marcado por la elección del intendente de José C. Paz en uso de licencia Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado, una designación que se concretó pese a las preferencias del sector del gobernador, que impulsaba a la senadora Ayelén Durán para ese cargo.
En paralelo, el kirchnerismo impulsa la creación de una nueva comisión permanente. La senadora Mónica Macha presentó un proyecto para crear la Comisión de Mujeres y Diversidades, iniciativa que también cuenta con el respaldo de legisladoras del espacio.
El proyecto propone modificar el reglamento interno del Senado para incorporar esta nueva área de trabajo legislativo, que tendría competencia en iniciativas vinculadas a igualdad de oportunidades, derechos de mujeres y diversidades. De aprobarse, el Senado bonaerense pasaría a tener 28 comisiones permanentes.
Equilibrio interno y agenda legislativa
La negociación por las comisiones no es solo una cuestión administrativa. En la práctica define quién controla los espacios donde se filtran, modifican o impulsan los proyectos más relevantes del año.
En ese marco, el reparto de poder en la Legislatura bonaerense aparece como un intento del peronismo de administrar sus diferencias internas sin romper el bloque oficialista, en un contexto político marcado por la necesidad de sostener gobernabilidad frente al escenario nacional y a la creciente presencia opositora en el parlamento provincial.
























