El Gobierno interviene para sostener el dólar cerca de $1400 mientras monitorea el impacto en la inflación

El Gobierno nacional intensificó en las últimas semanas su estrategia para contener el tipo de cambio y evitar que una suba del dólar impacte sobre los precios. Para ello, el equipo económico desplegó un conjunto de intervenciones en el mercado cambiario con el objetivo de mantener la cotización mayorista en torno a los $1400, un nivel que funciona como referencia implícita para la política económica.

La estrategia combina distintas herramientas operadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Tesoro Nacional. Entre ellas se incluyen ventas de divisas en el mercado oficial, intervención en contratos de futuros y colocación de títulos atados al dólar para absorber pesos del sistema financiero.

Según datos oficiales y estimaciones del mercado, el Tesoro intervino a fines de febrero con ventas de dólares que superaron las compras realizadas por el BCRA, en un movimiento que buscó frenar presiones alcistas sobre el tipo de cambio. En una de esas jornadas, el Tesoro habría vendido cerca de US$72 millones mientras el Central compró alrededor de US$48 millones, lo que resultó en una intervención neta vendedora del sector público.

Dos días después se observó un patrón similar: mientras el BCRA adquiría unos US$41 millones en el mercado oficial, los movimientos en las cuentas del Tesoro sugerían ventas cercanas a los US$51 millones. En ambos casos, el dólar mayorista intentó superar los $1400, pero terminó cerrando por debajo de ese nivel.

Un esquema de intervención flexible

Analistas del mercado señalan que el Gobierno utiliza una estrategia flexible y poco previsible para intervenir en el mercado cambiario. En algunos casos se recurre a ventas directas de divisas, mientras que en otros se utilizan instrumentos financieros para retirar pesos del sistema y reducir la presión sobre el dólar.

El economista Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, explicó que el esquema incluye diferentes herramientas que se aplican según las condiciones del mercado. Entre ellas mencionó la venta de títulos ajustados por tipo de cambio y la intervención en contratos de futuros.

A pesar de estas intervenciones, el BCRA continúa comprando divisas en el mercado oficial para reforzar las reservas internacionales. En lo que va del año, la autoridad monetaria acumuló cerca de US$3000 millones, aunque en algunas jornadas las ventas del Tesoro superaron esas compras.

Inflación y política monetaria

El esquema cambiario actual se complementa con cambios en la política monetaria. Hacia fines de 2025, el Gobierno había impulsado una fuerte suba de tasas de interés para desalentar la dolarización de carteras y favorecer la demanda de pesos.

Esa estrategia contribuyó a estabilizar el mercado cambiario, aunque la evolución de la inflación volvió a generar tensiones. En enero, el índice de precios al consumidor registró un aumento de 2,9%, mientras que el mercado espera cifras cercanas al 2,7% para febrero y alrededor de 2,5% para marzo.

En este contexto, el Gobierno optó por no volver a elevar las tasas de interés, en parte para evitar un mayor freno de la actividad económica. En cambio, reforzó la intervención directa en el mercado cambiario.

Riesgos del esquema

El actual régimen cambiario es definido por analistas como una “flotación sucia”, en la que el tipo de cambio se mueve dentro de un rango controlado por el Estado.

Uno de los riesgos señalados por economistas es que, si el dólar permanece estable mientras la inflación se mantiene por encima del 2% mensual, el peso podría apreciarse en términos reales. Esto podría afectar la competitividad de la economía si se prolonga en el tiempo.

Sin embargo, algunos especialistas consideran que el punto de partida de 2026 es distinto al de años anteriores, ya que los precios internacionales de materias primas y energía muestran un contexto más favorable para las exportaciones argentinas.

Contexto financiero y desafíos

El escenario también está condicionado por factores externos y financieros. El riesgo país argentino se mantiene alrededor de los 575 puntos básicos, lo que refleja la percepción de fragilidad del mercado respecto de la sostenibilidad del programa económico.

A esto se suma que el sistema cambiario todavía conserva restricciones. Aunque el cepo fue parcialmente flexibilizado, las empresas continúan con limitaciones para girar dividendos al exterior y los individuos mantienen restricciones cruzadas entre el mercado oficial y los financieros.

Datos y estimaciones mencionados en esta nota fueron tomados del artículo publicado por la periodista Sofía Diamante en el diario La Nación.