El Pentágono anticipa una campaña prolongada contra Irán y fija como meta neutralizar su poder misilístico y naval

En una conferencia en Washington, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, advirtió que la ofensiva recién comienza y que los objetivos “serán difíciles y llevarán tiempo”, mientras el secretario de Guerra, Pete Hegseth, sostuvo que el presidente Donald Trump definirá la duración del conflicto y negó que se trate de una “guerra interminable”.

WASHINGTON.– En medio de la escalada bélica en Medio Oriente, los principales jefes militares de Estados Unidos delinearon este lunes el alcance y la proyección temporal de la ofensiva contra Irán, en una señal de que la campaña podría extenderse más allá de las próximas semanas.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, afirmó que la operación “apenas comienza” y que los objetivos asignados al Mando Central de Estados Unidos “tomarán tiempo para alcanzarse”. “Se trata de operaciones de combate de gran envergadura”, subrayó durante una conferencia de prensa en el Pentágono.

Según detalló, la campaña —bautizada como Operación Furia Épica— busca degradar de manera sostenida la capacidad ofensiva iraní. Entre las metas enumeradas figuran la destrucción de misiles balísticos y drones, la neutralización de la producción de armamento y el debilitamiento de la Armada iraní, así como de infraestructura estratégica vinculada a la seguridad del régimen.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, evitó precisar plazos y sostuvo que la duración del conflicto quedará en manos del presidente Donald Trump, en su rol de comandante en jefe. “Será en sus términos”, afirmó, aunque insistió en que no se trata de una intervención “interminable”.

Trump había señalado el domingo que las operaciones podrían extenderse “cuatro semanas o más”, pero Hegseth aclaró que esos plazos podrían modificarse según la evolución del terreno y las oportunidades estratégicas que surjan.

Superioridad aérea y riesgo de bajas

Caine reconoció que la ofensiva implicará riesgos adicionales para las tropas estadounidenses. Tras confirmarse la muerte de cuatro militares en los primeros días de combate, el general advirtió que las fuerzas prevén “sufrir pérdidas adicionales”, aunque aseguró que se tomarán medidas para minimizarlas.

El jefe militar sostuvo además que, luego de dos jornadas de ataques, Estados Unidos logró establecer superioridad aérea sobre Irán, lo que permitirá ampliar el margen de acción sobre territorio iraní y reforzar la protección de sus fuerzas desplegadas en la región. En los próximos días, indicó, arribarán más aviones de combate para alcanzar el nivel de capacidad y poder de fuego previsto por el comando.

Objetivos estratégicos y mensaje político

Hegseth justificó la ofensiva conjunta con Israel al señalar que los “obstinados y evidentes esfuerzos nucleares” de Irán, junto con su creciente arsenal de misiles y drones, representaban “riesgos intolerables” para la seguridad global. “Nunca tendrán armas nucleares”, enfatizó.

Aunque inicialmente Trump había sugerido que la presión militar podía derivar en la caída del régimen iraní, Hegseth matizó esa postura. “Esta no es una guerra de cambio de régimen, pero el régimen sí cambió”, dijo, en alusión al impacto político interno que podrían tener los ataques.

Consultado sobre la eventual presencia de tropas estadounidenses dentro de Irán, el secretario respondió que no hay efectivos desplegados allí, aunque evitó ofrecer detalles sobre futuros movimientos.

En paralelo, las autoridades reconocieron que, pese a la eficacia de las defensas aéreas, algunos ataques iraníes alcanzaron bases estadounidenses en la región, así como objetivos en Israel y en países árabes aliados.

Con la promesa de que “cada día que pasa nuestras capacidades se fortalecen y las de Irán se debilitan”, el Pentágono dejó en claro que la campaña recién entra en una fase decisiva y que el desenlace dependerá tanto de la resistencia iraní como de las decisiones políticas que adopte la Casa Blanca en las próximas semanas.

Identidad Correntina