Con aval del Senado, Milei se encamina a ser el primero en ratificar el acuerdo Mercosur-UE
Si el oficialismo logra este jueves el respaldo del Senado, el presidente Javier Milei quedará en condiciones de anunciar, el próximo domingo en la apertura de sesiones ordinarias, que la Argentina se convirtió en el primer país de la región en ratificar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
La Cámara alta tratará la media sanción que ya cuenta con aprobación de Diputados y, según estimaciones del oficialismo, los votos estarían garantizados. En la Cámara baja, el convenio fue aprobado con 203 votos afirmativos, 42 negativos y cuatro abstenciones, en una sesión que dejó expuesta la división interna de algunos bloques opositores.
Carrera con Uruguay y señal política
La ratificación no solo tiene impacto económico sino también simbólico. Uruguay, bajo la presidencia de Yamandú Orsi, también aceleró los tiempos parlamentarios para intentar aprobar el tratado en simultáneo. En Brasil y Paraguay, en cambio, el trámite avanza con mayor lentitud.
Desde La Libertad Avanza sostienen que aprobar el acuerdo cuanto antes permitiría que, una vez notificado el Consejo Europeo, comiencen a correr los plazos —estimados en dos meses— para su aplicación provisional en el caso argentino. “Después está lo simbólico: enviar un mensaje de liderazgo regional”, señalan en el oficialismo.
Qué implica el acuerdo
El entendimiento birregional es el resultado de más de una década de negociaciones y prevé una eliminación gradual de aranceles, la armonización de normas técnicas y la apertura recíproca de mercados. El Gobierno asegura que el tratado conformará un mercado ampliado de más de 700 millones de personas y ampliará significativamente la porción del PBI global con la que la Argentina mantiene acuerdos comerciales.
En términos concretos, la entrada en vigor permitiría acceder con ventajas arancelarias a cuotas de exportación —por ejemplo, de carne— antes que otros socios que no hayan ratificado el convenio. Desde la Casa Rosada destacan que casi la totalidad de las exportaciones agrícolas del Mercosur hacia Europa se verían beneficiadas por la liberalización progresiva.
El acuerdo se divide en dos partes. La política quedó momentáneamente frenada luego de que el Parlamento Europeo la remitiera al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para analizar su compatibilidad con los tratados comunitarios, un proceso que podría extenderse hasta dos años. No obstante, el componente económico ya cuenta con mecanismos que habilitan su aplicación provisional con los países que lo ratifiquen.
El embajador de Alemania en la Argentina, Dieter Lamle, respaldó públicamente el entendimiento y destacó que contempla la reducción de aranceles en el 90% de los grupos de productos, lo que favorecería tanto a empresas europeas como sudamericanas.
Resistencias y advertencias
El acuerdo enfrentó obstáculos políticos y sectoriales en Europa, especialmente por la oposición de países como Francia, Irlanda, Austria y Polonia, preocupados por el impacto en sus productores agrícolas y la eventual competencia de bienes sudamericanos.
En la Argentina, los cuestionamientos se concentran en el posible efecto sobre la industria nacional y la capacidad de adaptación a estándares técnicos y ambientales más exigentes. Sectores opositores advierten sobre riesgos para el empleo en áreas sensibles y reclaman mecanismos de protección para la producción local.
En paralelo, el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, sostuvo que la demora en la implementación del acuerdo generó pérdidas millonarias en términos de PBI y oportunidades de exportación para la Unión Europea.
De confirmarse la ratificación en el Senado, el Gobierno argentino buscará capitalizar políticamente el paso dado en materia de inserción internacional, en un contexto de redefinición de alianzas comerciales y competencia regional por atraer inversiones y ampliar mercados.
























