Los días de Guillermo Francos fuera del poder: sus charlas con Milei, la advertencia sobre Caputo y por qué quiere volver - Matías Moreno

El exjefe de Gabinete aspira a regresar a la política activa y coquetea con una candidatura a gobernador en Buenos Aires

 

Ya transcurrieron 108 días desde que Guillermo Francos presentó su renuncia ante el presidente Javier Milei, empacó sus pertenencias y se fue de la Casa Rosada. Su abrupto final en el gobierno de La Libertad Avanza (LLA) lo alejó de la toma de decisiones y de la gestión diaria del poder. Sin embargo, él prefiere no hablar de un retiro. Al contrario, aspira a reinventarse, más temprano que tarde, con el objetivo de retomar el protagonismo.

Hasta ahora, el exjefe de Gabinete prefiere cultivar un bajo perfil. Si bien mantuvo un cargo en el Estado como director titular de YPF -Manuel Adorni asumió la “acción de oro” o Clase A, con poder de veto, pero Francos sigue cobrando un sueldo suculento-, el abogado y amigo de Milei deja trascender que se dedica a trabajar part-time en el sector privado. Es que Francos es copropietario de Ovo Prime SA, una empresa dedicada a la producción de huevos.

Pese a que rompió el silencio en enero pasado, cuando concedió una entrevista al diario Clarín en un parador de Playa Brava, en Punta del Este, adonde viajó para descansar junto a su familia, Francos prefiere moverse con cautela. Eso no significa que no esté dispuesto a volver a la política activa.

[Guillermo Francos se despide de Manuel Adorni, al dejar la Jefatura de Gabinete]
Guillermo Francos se despide de Manuel Adorni, al dejar la Jefatura de Gabinete

En torno a su figura, se acumulan incógnitas: ¿es cierto que quiere ser candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires? ¿Es crítico sobre la resistencia de Milei a actualizar el Índice de Precios al Consumidor, que derivó en la salida de Marco Lavagna del Indec? ¿Lo incomodó el ataque del Presidente contra Paolo Rocca, el líder de Techint, a quien apodó “Don Chatarrín”?

Francos opta por mantenerse al margen del debate público, para no interferir en los asuntos del Gobierno. En su cuenta de la red social “X” solo intervino para elogiar el discurso de Milei en el Foro de Davos, en Suiza, y respaldar al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, en su pelea con los sectores industriales. Con el fin de defender el modelo de apertura económica de Milei, Caputo había cuestionado los efectos de las políticas de proteccionismo que aplicó el kirchnerismo. ¿Fueron señales de acercamiento porque espera un llamado del Presidente?

En rigor, el silencio que ahora se impuso Francos se extenderá hasta marzo. Espera tener una charla a solas con Milei para delinear su futuro. Cerca del exjefe de Gabinete confían en que descarta la posibilidad de volver a vivir en el exterior –es decir, no le entusiasma recalar en una embajada o un organismo internacional- y que está decidido a aprovechar el nivel de conocimiento que le dio su travesía de 22 meses por el gobierno de Milei, el mejor momento de su vida profesional. “Siente reconocimiento y no se quiere ir del país. Ya está activo y con reuniones en la provincia de Buenos Aires”, deslizan entre sus colaboradores más íntimos.

Francos nunca interrumpió el diálogo con Milei, quien solía apodarlo “profe”. Chatean con cierta frecuencia y se respetan en público. Pese a que fue eyectado de su cargo como consecuencia de la feroz interna entre Santiago Caputo, su gran adversario en el Gobierno, y la hermana del Presidente, el exfuncionario preserva un vínculo de amistad con el líder de LLA. Es sabido que mantienen lazos desde que trabajaron juntos en Corporación América, la empresa de Eduardo Eurnekian. Por caso, hace poco discutieron sobre el discurso proteccionista que ratificó Trump en Davos, un mensaje que va a contramano del modelo de apertura económica indiscriminada de Milei.

Quienes tratan a menudo a Francos aseguran que también conserva una buena relación con la ministra Sandra Pettovello (Capital Humano), quien también chocó con Caputo, sobre todo, desde que el consultor mostró interés por quedarse con el área de Salud en los albores de la construcción del gobierno de Milei. Finalmente, Caputo terminó colocando en esa cartera a Mario Lugones.

[La foto que eligió Sandra Pettovello para despedir a Guillermo Francos del Gabinete]
La foto que eligió Sandra Pettovello para despedir a Guillermo Francos del Gabinete@SandraPettovello

“Trata de no meterse para no entorpecer”, retratan en el entorno de Francos.

No obstante, el exministro de Milei sigue de cerca el devenir de la gestión. En la intimidad celebró que el Presidente haya aplicados dosis de pragmatismo para conseguir los apoyos que le permitieron lograr la media sanción de la reforma laboral en el Senado o la aprobación del nuevo régimen penal juvenil en Diputados.

Eso sí: sus laderos ratifican que advirtió en el seno del Gobierno que darle tanto poder a Caputo sería peligroso. “Maneja mucho, es una especie de López Rega [José, secretario de Juan Domingo Perón y creador de la Triple A], porque los demás le tienen temor”, comentó Francos a sus colaboradores más estrechos.

Desde que Francos abandonó la Casa Rosada, el asesor consolidó su poder en la SIDE –fue el ideólogo del DNU 941 con el que Milei modificó la ley de inteligencia- y avanzó en el área nuclear. Primero, impulsó a Federico Ramos Nápoli como secretario de Asuntos Nucleares y, luego, se encargó de esmerilar a Demian Reidel, quien fue corrido de la presidencia de Nucleoeléctrica por las sospechas de corrupción.

Pese a que Karina Milei logró consolidarse como la figura más influyente de la Casa Rosada, Caputo controla todos los resortes sensibles del Estado en la era Milei, como la SIDE, la ex-AFIP o áreas clave en Justicia, Salud o las empresas públicas sujetas a privatización.

En particular, Francos había alertado sobre el accionar de Caputo en el proceso de licitación de la hidrovía, un asunto que también provocó un fuerte contrapunto con Mauricio Macri, líder de Pro. Los detractores del consultor lo acusan de haber operado en las sombras para favorecer a la empresa belga Jan de Nul, en la previa de la primera licitación.

[Santiago Caputo, en Pinamar, junto con Ritondo]
Santiago Caputo, en Pinamar, junto con RitondoMarcelo Aguilar - LA NACION

Antes de irse, el jefe de Gabinete se había atrevido a desafiar públicamente a Caputo. Fue cuando le pidió que abandonara el rol de monje negro y asumiera un puesto formal en el Gabinete. Esos dichos encolerizaron a Caputo. Quienes rodean a Francos creen que ese enfrentamiento le costó su puesto. Es decir, no asocian su desgaste a un supuesto pedido del gobierno de Donald Trump para desplazarlo, por su vieja pelea con Mauricio Claver-Carone en el BID o su relación con China.

Francos entendió que Karina Milei es una figura imprescindible para el Presidente. En rigor, él nunca pudo entrar al “triángulo de hierro” y se convirtió en un fusible para desactivar la guerra interna después de las legislativas.

Con Adorni también hay una relación distante. Sabe que su sucesor fue el encargado de desgastarlo detrás de bambalinas en sus últimos días en el poder. “Siguió en el rol de vocero y la gestión no tiene otra dinámica”, cuestionan los fieles seguidores de Francos. Con Macri no volvió a hablar. Antes de que abandonara su cargo, había intentado acercar al líder de Pro a los hermanos Milei, en una jugada destinada a marginar a Caputo.

Sus laderos visualizan que la puja de poder aún no se saldó, pese a que se mantuvo adormecida o disimulada en los últimos dos meses. “Hay dos polos que se contrarrestan. No se define”, evalúan.

Francos no esconde sus deseos de volver al ruedo en un futuro cercano. Sin un plan trazado, coquetea con la idea de desembarcar en Buenos Aires, donde ya se inició la pulseada entre el ministro del Interior, Diego Santilli, que sigue por ahora en Pro, y Sebastián Pareja, el lugarteniente de Karina Milei en el distrito. La interna en el territorio bonaerense sigue latente. En las últimas horas, Pareja renovó a los coordinadores de seis secciones electorales. Uno de los cambios más resonantes involucró a Andrea Vera, la hija de Ramón “Nene” Vera, un dirigente muy cuestionado por el sector de Caputo y las Fuerzas del Cielo.

Por lo pronto, Francos se mantiene cerca de Lisandro Catalán, exministro del Interior y su mano derecha en la actividad política.

Catalán, que también fue designado como director de YPF tras su salida de Balcarce 50, es el referente de LLA en Tucumán. Su objetivo es pelear por la gobernación en 2027. Por eso, ya confronta con Osvaldo Jaldo (PJ), un peronista que suele cooperar con Milei en el Congreso.

En las últimas semanas, Francos vio cómo figuras leales a él o funcionarios que habían llegado a la administración nacional por recomendación suya fueron desplazados o alejados de los puestos de poder del Gabinete u entidades públicas. Es el caso de Daniel Tillard, quien fue corrido de la presidencia del Banco Nación, donde asumió Darío Wasserman, un hombre de extrema confianza de Karina Milei.

Tillard y Francos se habían conocido durante la gestión de Daniel Scioli como gobernador de Buenos Aires. Coincidieron en el Banco Provincia, donde Tillard fue gerente durante ocho años. “Fue un error que lo sacaran”, dicen cerca de Francos.

Con el ascenso de Adorni como jefe de Gabinete, Oscar Moscariello fue desplazado de la secretaría de Relaciones Parlamentarias e Institucionales, el enlace entre la Casa Rosada y el Congreso. El único de los dirigentes que llegaron al Gobierno de la mano de Francos y mantuvieron su puesto es Scioli. Cuando sus íntimos le preguntaron si le molestaba la actitud del exgobernador del kirchnerismo, él respondió con una mueca socarrona: “Viste cómo es Daniel…”.

Por Matías Moreno

Fuente: La Nacion