Sueño pendiente: la renovación del anfiteatro Cocomarola que no fue
A dos días del inicio de la 35º Fiesta del Chamamé, la capacidad del predio no fue ampliada como se anunció en 2025. Un proyecto avalado por la Sociedad de Arquitectos está listo hace 13 años y es "viable económicamente". Este año otra vez podrían darse serios amontonamientos.
"Gente caminado sobre la gente" es la mejor representación (un poco exagerada) de lo que fue el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola los últimos cinco días de la edición 2025. Una postal que se repite año tras año y que deja en evidencia el crecimiento de la fiesta grande y consecuentemente la imperiosa de necesidad de ampliar su capacidad.
En los últimos 14 años se pensó en varias soluciones para que los espectadores no vean comprometida la apreciación del espectáculo. En agosto de 2012, la Sociedad de Arquitectos de Corrientes decidió llamar a un concurso para la presentación de anteproyectos para la ampliación del actual "coliseo chamamecero". Un estudio de Buenos Aires se alzó con el primer premio, pero su concreción nunca vio la luz del sol.
El exgobernador, Gustavo Valdés, anunció el 17 de enero de 2020, durante la apertura de la 30ª Fiesta Nacional del Chamamé, que evaluaban un proyecto para un predio de mayor capacidad. En ese momento pensaban en una "gran inversión" para llevar el anfiteatro Cocomarola a las inmediaciones del corsódromo, ubicado sobre Ruta Nacional Nº12 y el camino de acceso a El Perichón. Esta idea tampoco prosperó.
ESCENARIO. UNA ESTRUCTURA METÁLICA ABOVEDADA.
El año pasado, ante un panorama inocultable, el hermano del actual Mandatario provincial prometió que se construirían tribunas. Sin embargo, a la fecha no se construyeron y tampoco se piensa en estructuras desmontables.
Según confirmaron a diario época fuentes del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia: "Ahora ya no existe tiempo para hacer una tribuna y tampoco se tiene conocimiento sobre la instalación de otro tipo de estructura".
Por lo tanto, los problemas se repetirán para la edición 35º. Conseguir un asiento será un lujo del que gozarán solo quienes se acercan al anfiteatro desde las primeras horas de la siesta. Con una capacidad de 15.000 espectadores (7.500 sentados), la casa del chamamé repetirá el desborde: interminables filas para ingresar a los baños; niños acostados en el suelo sobre mantas; gente empujándose por los pasillos y zonas inaccesibles para transitar. A ello se le suma el bloqueo de las señales de celular.
¿Qué pasó con el proyecto?
Uno de los máximos referentes de la Sociedad de Arquitectos de Corrientes, Eduardo Cuhna Ferré, se refirió al anteproyecto que ganó el concurso hace 13 años. Aseguró que es económicamente viable, pero reconoció que lo más aconsejable es construir un nuevo edificio fuera del núcleo urbano.
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El especialista contó que se presentaron 39 anteproyectos todos en formato audiovisual para su análisis y posterior consideración. El concurso había sido impulsado por el Estado provincial y se tenía serias intenciones de avanzar con los trabajos. La consideración fundamental era que debía tomarse como base el actual predio del anfiteatro. Es decir que no se trataba de una edificación desde cero, sino que de una obra de refacción y ampliación.
El proyecto ganador correspondió al equipo de Bertolini - Bottega - Raymundo , cuya propuesta conformaba una pieza urbana con identidad reconocible que surgía de la necesidad de unir virtualmente el predio actual y el entorno urbano inmediato generando un espacio público.
"Se lo eligió porque cumplía con todos los requerimientos de los pliegos y era el más económico. Los otros eran de características faraónicas y por lo tanto menos rentables", explicó Cunha Ferré a diario época sobre los motivos de la selección.
"El nuevo escenario se plantea en el ángulo más agudo del predio, dando por consiguiente unas gradas extendidas. Utilizando la proyección sobre el predio de la calle Valerio Bonastre como eje rector perpendicular, las graderías se dividen en dos grandes sectores. Uno próximo al escenario de escala teatral y otro elevado de escala masiva. El sector más cercano al escenario se resuelve excavando, generando un declive de 6 cm por espectador sentado garantizando la visibilidad", describía el anteproyecto sobre los principales cambios.
Sobre la razones del descarte, el referente de la sociedad local estimó que se debió a falta de presupuesto, aunque aclaró que las certezas le son ajenas. De todas formas, aclaró que el anteproyecto sigue siendo económicamente viable y que está lejos de requerir una inversión como lo sería las obras del segundo puente Chaco-Corrientes.
"En el sector medio del predio se resuelve rellenando, generando un desnivel hacia arriba con lo que logra un despeje suficiente para albergar debajo un edificio que absorbe las funciones públicas, no solo para la función auditorio, sino también para generar un parque de exposiciones público", amplió sobre el funcionamiento del predio.
Más allá del trabajo proyectado, el arquitecto Cuhna Ferré sostuvo que lo ideal es trasladar el anfiteatro fuera de la ciudad. "En la actual zona hay viviendas y un sistema de desagües pluviales que siempre generan inconvenientes", destacó.
"La gran complejidad y volumen del escenario requieren de una respuesta estructural tridimensional metálica que resuelva una gran luz, así como las funciones técnicas por debajo. Una estereoestructura como una gran cascara metálica con una envolvente exterior e interior es la solución adoptada", explicó el anteproyecto sobre el escenario Sosa Cordero.
Consultado acerca de la posibilidad que el abarrotamiento de gente pueda generar una avalancha, el arquitecto desechó esa hipótesis. "El actual predio está acorde al espectáculo. De igual manera, lo óptimo sería mejorar para adaptar el show al crecimiento del público", concluyó.
Por el momento este proyecto y otras tres decenas "duermen" en la Sociedad de Arquitectos. Y en un contexto de brutal ajuste libertario del Estado, la obra pública parece difícil que vea finalmente la luz en los próximos años.
Fuente: Época

















