El jefe de Estado convocó a su mesa chica a una cena en la que se habló sobre lo que pasó y se empezó a hablar sobre la campaña para octubre.


Por Silvia Mercado

Mauricio Macri no tardó 24 horas en recomponerse y convocar a su equipo más cercano para delinear la nueva estrategia de cara a las elecciones del 27 de octubre. En una cena en la Residencia de Olivos juntó a su candidato a vicepresidente Miguel Ángel Pichetto, al jefe de Gabinete, Marcos Peña, los ministros Rogelio Frigerio, Nicolás Dujovne y Dante Sica, la gobernadora María Eugenia Vidal y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.

La reunión no fue sencilla y, en líneas generales, la mayoría coincidió en criticar la conferencia de prensa que el Presidente realizó ayer en el Salón de los Pueblos Originarios, donde le echó la culpa al kirchnerismo de la crisis cambiaria. "Aunque lo pienses así, no podés decirlo", le dijo uno de los participantes.

Sucede que en Casa Rosada hay quienes están convencidos de que el comicio del domingo puede ser comparado con el Brexit, la elección por la que los británicos votaron mayoritariamente para salir de la Unión Europea, enojados por un presente difícil, y sin tener en claro las consecuencias de esa decisión.

Según trascendió, el Presidente corcoveó pero comprendió que no era el mensaje que la sociedad argentina esperaba en ese momento, cuando el 68% de la población votó en contra de su candidatura presidencial. Si la elección puede asemejarse al Brexit, no era el momento para decírselo a la población, aseguran que le dijeron.

Aunque él no dejó de pasar facturas, por supuesto. "Me mintieron", se quejó, hablando de las encuestas que aseguraban que como máximo perdería por un porcentaje que no superaría el 4%. Sin embargo, después de la catarsis, el grupo se enfocó en la salida del tsunami que lo azotó el domingo, cuando empezaron a llegar los resultados del comicio, una verdadera cachetada para la que no estaba preparado.

Lo que se decidió puede resumirse en tres lineamientos: autocrítica desde el punto de vista político, nuevas medidas paliativas frente al ajuste en lo económico y en cuanto a estrategia electoral, trabajar en función del ballotage.

Si antes de las PASO creían posible ganar o perder por poco, y definir la elección en la primera vuelta, ahora la idea es recuperar el diálogo con los actores políticos que podrían sumarse a un eventual segundo gobierno de Juntos por el Cambio, y aumentar el porcentaje de votantes de 32 a 36, "lo que no suena delirante", se explicó. Agregaron que "si ellos bajan de 47 a 43, estamos en la segunda vuelta".

La nueva estrategia electoral fue pergeñada entre Peña y el asesor en comunicación Jaime Durán Barba, y el Jefe de Gabinete desarrolló los argumentos en la comida. Y parece que sonó convincente, porque el grupo dejó Olivos con la seguridad de que la hazaña parece posible, aunque no está exenta de riesgos.

El dilema está centrado en cómo garantizar la gobernabilidad y dar la pelea electoral, mientras se cuidan los distritos donde todavía es posible la victoria, como la Ciudad de Buenos Aires y las intendencias de la provincia donde se ganó y que están valoradas positivamente y que están en riesgo ante la contundente victoria nacional del Frente de Todos.

Rodríguez Larreta y Vidal analizaban ayer la "provincialización" de sus campañas, despegando sus candidaturas de las críticas a Macri por el duro ajuste que impuso a todos los sectores sociales, incluso a la clase media, donde está el electorado de JxC. Sin embargo, en el debate de anoche habrían llegado a la conclusión de que ya no es posible. "Lo que no se hizo antes, no se puede hacer ahora", se escuchó.

Aunque también provoca inquietud que el jefe de Gobierno porteño no esté involucrado en la estrategia general y cotidiana. "Él supo prevenirse mejor que nadie, diseñando una apertura política que tendríamos que haber implementado desde el día cero en el Gobierno" nacional, dijo una fuente consultada.

El mensaje a transmitir que se acordó en la mesa de anoche es más o menos así: "Tenemos la responsabilidad de gobernar hasta el 10 de diciembre de 2019, así que vamos a ser serios, pero tenemos una chance de ganar y lo vamos a intentar con todas nuestras fuerzas".

Parte de esa tarea la empezó a desarrollar Macri ayer mismo. Aseguran cerca de él que no llamó una sola vez a Alberto Fernández, sino varias, y que no hubo ningún tipo de devolución de esos llamados. Nicolás del Caño tampoco contestó varios mensajes que le dejaron de la privada presidencial.

En cambio, sí habló -como lo adelantó Infobae- con Roberto Lavagna, con José Luis Espert y con Juan José Centurión, con quienes incluso tiene previsto reunirse cuando se ajusten las agendas de cada uno.
INFOBAE


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