Mauricio Macri reveló esta tarde que el senador por Río Negro será su candidato a vicepresidente en las elecciones de octubre.


Por Matías Tercic

El presidente Mauricio Macri reveló esta tarde que el senador nacional del bloque Justicialista Miguel Ángel Pichetto será su compañero de fórmula en las elecciones presidenciales. La decisión de Macri llegó a poco más de una semana del cierre de listas y en paralelo a las negociaciones de Sergio Massa para confluir con el kirchnerismo.

En un mensaje en sus redes sociales, Macri aseguró que el senador por Río Negro "es un hombre de Estado que con el correr de los difíciles años de gobierno supe conocer y respetar por su compromiso con la Patria y las instituciones", y argumentó que eligió a Pichetto porque en un eventual segundo mandato Cambiemos necesitará "construir acuerdos con mucha generosidad y patriotismo".

En esa línea, en diálogo con Infobae, el politólogo y profesor en la Universidad de Buenos Aires (UBA) Luis Tonelli consideró que "esta decisión de Macri implica la búsqueda de una mayoría necesaria para implementar todas las reformas de fondo que hacen falta y que el gobierno en minoría de Cambiemos no pudo llevar a cabo".

Por otro lado, para el historiador y director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, "el objetivo de Macri es dar un argumento o pretexto para que votantes anti kirchneristas del PJ puedan votar por Cambiemos, que hasta ahora ha sido un fuerza política anti-peronista. En segundo término, Macri apunta a contar con él para manejar el Senado con un vicepresidente experimentado y con capacidad de negociar y gestar consensos en un Senado en el cual el actual oficialismo nacional estará lejos de la mayoría".

"Pichetto, y quienes voten por Cambiemos por su presencia pueden aportar gobernabilidad. Macri, de ganar, enfrenta un escenario más difícil que en el primer mandato e incluso puede tener menos bancas en el Congreso que ahora. En este tipo de situación, la negociación con sectores del peronismo será decisiva para gestar acuerdos de gobernabilidad y en eso Pichetto es experto", afirmó Fraga a Infobae.

Por su parte, Alejandro Katz, ensayista y profesor de la UBA, la Universidad de Tres de Febrero (UnTref) y la de San Martín (UNSAM), coincidió con Tonelli y Fraga y agregó que "la candidatura a vicepresidente de Pichetto significa, ante todo, una señal de apertura del Gobierno". Para el licenciado en Lengua y Literatura, la decisión de Macri "expresa una apertura de un gobierno que ha venido cerrándose de forma cada vez más marcada y un gesto hacia ciertos gobernadores peronistas que saben que con Pichetto van a tener a un interlocutor muy valioso, afecto a sus palabras y sus problemas".

En ese sentido, en diálogo con Infobae, Katz coincidió con la caracterización que Macri hizo de Pichetto y lo definió como un dirigente "que privilegia la gobernabilidad sobre los intereses partidarios. Pichetto ha querido mostrarse como un garante de gobernabilidad. Tiene una conciencia institucional muy fuerte, con una lealtad institucional antes que partidaria. Es un tipo que entiende muy bien, como pocos políticos argentinos, el valor de la soberanía popular expresada en las urnas, y entiende que la clase política tiene que facilitar que quienes han recibido el mandato de gobierno puedan llevar a cabo sus ideas en el marco de las instituciones".

A su turno, el politólogo, profesor de la UBA y de la Universidad de la Defensa Nacional, y director de la consultora Observatorio Electoral Julio Burdman aseguró a este medio que "la elección de Pichetto es la compra de gobernabilidad para un Cambiemos que tenía esa carta puesta en duda desde el comienzo".

"Desde que asumió Macri se puso en duda desde varios lugares la posibilidad de concretar la gobernabilidad necesaria para estar al frente del Ejecutivo. Figuras como (el ministro del Interior Rogelio) Frigerio o (el presidente de la Cámara de Diputados Emilio) Monzó ganaron prestigio como operadores de esa gobernabilidad, y la atracción de Pichetto a la coalición viene a representar eso, un sustituto de esas dos figuras que representaban eso. Además tiene un sentido adicional en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI): muchos sectores del círculo rojo y de la mirada externa veían restricciones sobre la gobernabilidad de 2020 y de alguna forma esta selección apunta a cubrir parte de ese agujero", agregó Burdman.

Respecto de las consecuencias que la decisión de Macri puedan llegar a tener sobre el resto de los espacios políticos que competirán en las elecciones presidenciales, los analistas coincidieron en que la candidatura de Pichetto a vicepresidente es el principio del fin de una tercera opción.

"La tercera vía ya está cancelada; independiente de cómo terminen de configurarse las candidaturas, para esta elección no hay tercera vía que tenga relevancia, no necesariamente de disputar la presidencia, pero sí de convertirse en un factor de peso en el escenario político, de tener una cantidad de legisladores para traccionar hacia la moderación a las fuerzas principales", aseguró Katz.

Por su parte, Tonelli destacó que al elegir a Pichetto como compañero de fórmula, Macri busca "que la elección se divida en dos campos electorales. Mientras el voto kirchnerista quedaba concentrado en la fórmula Fernández-Fernández, el voto no kirchnerista se dividía peligrosamente en tres candidaturas. De este modo, los Fernández podían ganar en primera vuelta. Si el Peronismo Federal no presenta candidatos, se reduce la fragmentación".

En esa línea, Burdman reiteró que con esta fórmula y el acercamiento de Massa a Cristina Kirchner, "la tercera vía queda liquidada. Tanto la elección de Pichetto como la de Alberto Fernández por parte de Cristina Kirchner apuntan a esto, a crecer sobre la base de ese espacio de baja densidad de votos, pero que eran porotos necesarios en el marco de una competencia muy ajustada".

En contraste, para Fraga esta decisión de Macri no cambia el escenario para el resto de los candidatos: "Esta designación no tiene demasiada influencia sobre el tercer espacio porque ya estaba desarticulado con la salida de Lavagna, el giro de Masa hacia Cristina Kirchner y el repliegue de Schiaretti". "No cambió nada sustancial: Lavagna seguirá siendo candidato y a lo mejor Urtubey también. (José Luis) Espert buscará captar votantes desencantados de Macri por su falta de resultados económicos o de (Juan José) Gómez Centurión por la ambigüedad de Cambiemos en temas como el aborto", sostuvo Fraga.

Respecto de las consecuencias de la designación de Pichetto como candidato a vicepresidente, Katz considera que "si Pichetto integra la fórmula lo hace a tono personal, pero esa decisión personal se va a convertir en una opción política para algunos. Por ejemplo, Schiaretti va a tener un incentivo mucho más alto para acompañar a Macri con Pichetto adentro. Pero sobre todo, creo que en términos de gobernabilidad Pichetto le va a aportar mucho porque las alianzas con los gobernadores peronistas van a ser mejores".

"También los gobernadores van a mirar a Pichetto en la fórmula con entusiasmo, seguro que más que el que les va a generar la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner. Es que los gobernadores la pasaron mal con Cristina Kirchner, no la quieren, siempre se sintieron muy maltratados, y siempre estuvieron en condiciones financieras muy límites por lo que tuvieron que subordinarse a las decisiones de la Casa Rosada. Y ese no fue el caso con Macri", agregó Katz.

Para Fraga también "es incierto cuántos votos puede sumar Pichetto y todavía más, cuántos gobernadores o legisladores nacionales pueda sumar en caso de ganar".

En ese sentido, Burdman opinó que "Pichetto puede aportar gobernabilidad, no votos, si bien tiene el prestigio del networking (red de contactos) con los gobernadores, no los representa. Macri va a poder gobernar el Senado con una figura operativa a falta de apoyos propios traducidos en bancas". "Pichetto es una suerte de prestigioso de la gobernabilidad, visto dentro y fuera de la Argentina como un factotum de poder institucional, que maneja el Senado, y ponerlo de vice es ponerlo a que siga manejando el Senado", concluyó Burdman.

Por último, los analistas se refirieron a la eventual convivencia dentro de Cambiemos del PRO, el radicalismo, los dirigentes que responden a Elisa Carrió y Pichetto. Para Katz, como "Cambiemos no es un espacio de alta conflictividad, agregarle Pichetto a esa ecuación no la cambia, más bien hay una especie de construcción detrás de los mismos intereses más que un proyecto". En contraste, el ensayista aseguró que "en una coalición con eje en el peronismo kirchnerista va a haber más interna porque hay grupos que tienen opciones de poder más intensas. Si Macri reelige, en 2023 se va, y este espacio va a mirar a Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal a la hora de la renovación".

Según Burdman, "Cambiemos con Pichetto adentro lo veo muy parecido al esquema actual. Pichetto representaría una reedición de la alianza con los gobernadores y otras figuras del peronismo pragmático que ejerce el poder. Es una incorporación individual que aportaría a un gobierno de consenso y coalición".

Finalmente, Fraga concluyó que si bien "Pichetto no tendrá problemas con el radicalismo, que viene pidiendo la ampliación de Cambiemos a sectores del PJ, la cuestión será más difícil con Carrió".
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