La política argentina está analizando la elección cordobesa : un laboratorio que dio resultados bastante previsibles según las encuestas . Habrá que evaluar qué hay de nuevo en la oferta política cordobesa y qué dicen estos comicios para la encrucijada, tan incierta, que se vive a nivel nacional.


Probablemente no despeje demasiadas incógnitas de las que están establecidas pero ayude a pensar algunos de los rasgos de la política argentina, más allá de que la escena nacional no imite a Córdoba y aunque lo que suceda allí sea local. Siempre hubo en esa provincia un contrapunto de tensión con la nacional
Córdoba tiene un rol y color propio en la tradición de la política argentina y este "cordobesismo" se vio reflejado a lo largo de la historia. Allí, entre otros hitos como el "Cordobazo", se estableció el principal bastión contra la Revolución de Mayo, que determinó el fusilamiento de Liniers, y se desarrolló el gran movimiento unitario de oposición a Rosas, que dominaba la escena desde Buenos Aires. Córdoba fue, también, el foco inicial de la reforma universitaria y de la Revolución Libertadora, que terminó con el gobierno de Juan Domingo Perón, en 1955.

El domingo en Córdoba se consolidó un líder, Juan Schiaretti , quien superó muchas marcas de sus antecesores y prácticamente sacó el 54% de los votos en la elección a la gobernación. Si bien por ahora su liderazgo es solo provincial, al ser una provincia tan importante, tiene dimensión nacional
Una particularidad que se dio en estos comicios es que el radicalismo fue dividido: una gran ventaja para Schiaretti. Mario Negri salió segundo con más del 17% de los votos y Ramón Mestre, el intendente de la capital, arañó el 11% en una elección tan mala que ni siquiera ganó en la ciudad donde gobierna
Lo que sucedió no es solo importante por el porcentaje, sino porque Schiaretti y su alianza vencieron en las seis ciudades más importantes de la provincia, entre ellas, la capital, cuyos habitantes eran muy esquivos a votar al peronismo y, sin embargo, esta vez se alinearon el gobierno provincial con el de la intendencia de Córdoba. Este rol lo asumirá Martín Llaryora, que aprovechó la división del radicalismo y se trasladó a la capital
En Córdoba también se produjo un cambio generacional con muchas figuras menores a los 50 años, como Llaryora y Manuel Calvo, el hombre elegido para la vicegobernación
Otra novedad es que Schiaretti también se quedó con la legislatura y prácticamente ganó en todos los departamentos
Sumado a esto, es interesante que si bien su discurso tras la victoria no fue presidencial, estuvo atravesado por lo nacional. En él, Schiaretti habló de un peronismo republicano, que ofrezca gobernación pero sin transgredir las instituciones. Su formato político es similar al de José Manuel De la Sota : son líderes peronistas en una sociología no-peronista y preferentemente radical. Les toca gobernar una provincia cuya morfología está caracterizada por una importante clase media, industrias, una gran universidad y una tradición cultural
Esto les da una virtud: un oído especial para escuchar al que es distinto, interpretarlo y, eventualmente, representarlo. Es evidente que muchas personas que votaron a Schiaretti el domingo, tradicionalmente votaban al radicalismo. Esos líderes que gobiernan distritos que sociológicamente estarían mejor representados por su opositor patean con las dos piernas y están más dotados
Schiaretti demuestra esto armando en Córdoba un experimento novedoso que no se le había ocurrido ni a De la Sota. Consiste de una alianza entre el peronismo, el socialismo -que se refleja en Santa Fe- y el GEN de Margarita Stolbizer . Esto es importante porque es una reducción a escala de lo que estaría buscando Roberto Lavagna a nivel nacional
Schiaretti prácticamente dejó definido que estaría buscando una tercera posición, alejado de Mauricio Macri y de Cristina Kirchner . Esto es lo que festejó Lavagna, que se siente representado en este discurso
De todos modos, el exministro de Economía tiene una contradicción con el cordobés que no es de contenido sino de método. Hasta donde se sabe, Schiaretti defiende la interna como un procedimiento para revitalizar al peronismo. Y, si bien él no va a intervenir en esa primaria, será una voz muy importante en el reordenamiento del peronismo no kirchnerista
Se abren dos caminos. Lavagna puede no ir a las PASO o ir con la expectativa de estar solo en esos comicios. Sin embargo, puede haber un matiz porque no está tan claro que Sergio Massa quiera participar de una primaria del peronismo no kirchnerista.
Hubo dos detalles en los últimos días que podrían anticipar su juego. En primer lugar, Daniel Vila -uno de los accionistas de América TV y un hombre muy ligado a Massa- estuvo en la primera fila del acto de Cristina Kirchner en la Feria del Libro. Sumado a esto, Vila había cenado la noche anterior con un grupo de peronistas no kirchneristas y, al pasar, adelantó que, si tuviera que elegir entre Macri y Cristina, preferiría a la expresidenta
Además, el socio de Vila, José Luis Manzano estuvo en el Wilson Center escuchando a Axel Kicillof . ¿Anticipan estas dos figuras el juego de Massa? Probablemente sí porque en Massa está la expectativa de que si Cristina no se presenta (aunque todo indicaría que lo hará), él sería el depositario de ese voto. Sería raro, pero tal vez sea su oportunidad
Sin Massa en el peronismo no kirchnerista, quedaría Juan Manuel Urtubey, pero ¿estaría dispuesto a pelearle la candidatura a Lavagna en ese espacio? Si Urtubey no se presenta, la recomendación de Schiaretti a Lavagna de que vaya a la interna se volvería abstracta porque no existiría esa PASO
La cuestión más importante es, ¿qué pasa con ese peronismo no kirchnerista? ¿Por qué no logra constituirse en una fuerza pujante? ¿Por qué si suma todos sus candidatos obtendrían prácticamente lo mismo que Massa en la primera vuelta de 2015?
Hay un contraste, que la situación de Córdoba enfatiza y exagera, entre la situación nacional de esa corriente y los triunfos que los candidatos provinciales de este peronismo no kirchnerista obtienen a nivel local, después de administraciones exitosas (muchas de ellas, gracias a recursos que le giró la Nación). Entonces, ¿les cuesta generar un líder nacional o no hay una tercera posición a nivel del país?
Desde 2015, la mayoría de los analistas políticos repetían la idea de que el peronismo estaba perjudicado por Cristina Kirchner, quien se caía a pedazos, y que vendría un peronista federal, republicano, bien pensante y transparente. Decían que se la iba a llevar puesta en un santiamén porque la gente no la iba a querer votar por el nivel de corrupción de su gobierno, todo lo que ha aparecido y sus malos tratos como mujer autoritaria
La situación hoy indicaría que esa no fue una lectura correcta y que, al cabo de cuatro años, el peronismo nacional está en problemas y Cristina vendría a ser la solución, aunque sea una solución defectuosa del 30%
Si se mira el juego de Lavagna daría la impresión que está pensando en armar un "Cambiemos 2" incluyendo al radicalismo, al socialismo de Santa Fe y al GEN de Margarita Stolbizer, más que en ir a disputar el voto peronista con Cristina, Massa o cualquier otro candidato de ese sector. Si bien no anunció su candidatura, ya armó su equipo de campaña como si lo fuera y daría la impresión de que en su cabeza está la idea de sustituir el lugar de Macri
Entonces, el eje de la cuestión sería: ¿Hay tres posiciones o hay solo dos posibles? Hay una fractura ideológica en la sociedad imposible de corregir por la oferta electoral porque hay una demanda de dos productos y no de tres. Ante este panorama, Lavagna aspira a que la crisis económica termine produciendo en la elección (tal vez no en las encuestas) el reemplazo de Macri por su propia candidatura
La elección de Córdoba dice bastante de esto pero no se puede extrapolar lo provincial a lo nacional, generalizar los resultados o sacar conclusiones linealmente de lo que pasará en el país a partir de lo que pasó en Córdoba.
Sin embargo, hay que recordar que Córdoba es "Macrilandia". Allí nació Cambiemos en la elección de Marcos Juárez cuando, por primera vez, fueron unificados el Pro con el radicalismo y la Coalición Cívica y allí Macri hizo sus mejores elecciones . Por ejemplo, en la primera vuelta de la votación de 2015 Macri sacó el 53,22% en esa provincia y en el ballottage, el 71,52%. Hoy la intención de voto a Maci en Córdoba es del 35% aproximadamente y la de Cristina, en cambio, alcanza un 20%. Por eso, Schiaretti ni la mira
Si bien no se puede nacionalizar, lo que pasó en Córdoba es una señal de alarma porque el candidato de Cambiemos tendrá que descontar los votos que perderá en la provincia de Buenos Aires, donde se espera que el kirchnerismo haga una muy buena elección
Esta alarma tiene que ver con una provincia internacionalizada y con una gran instalación industrial. Es probablemente la más relacionada con Brasil por la industria automotriz y porque ahí radican muchas compañías que inciden en la Unión Industrial Argentina (UIA). Estos empresarios probablemente estarán interesados con que Schiaretti esté fortalecido y tenga un voz política y económica a escala nacional que ejerza presión sobre el Presidente
Quienes miren la economía solamente por el tipo de cambio o la inflación, se pueden estar perdiendo datos muy relevantes para entender lo que pasó en Córdoba con Schiaretti y con Cambiemos. Los últimos números del Indec sobre la capacidad industrial instalada activa son inquietantes. En la industria automotriz, en Córdoba, esta capacidad es apenas del 30%. Esta recesión pega fuertísmo y tiene muchas derivaciones en el clima electoral y en el futuro porque dificulta la inversión
Esta elección tiene, además, consecuencias muy lamentables para el radicalismo: acá hay un derrumbe de un partido muy importante. El radicalismo cordobés perdió en la ciudad de Córdoba que es, quizás, la segunda ciudad más importante del país y uno de los activos más importante del radicalismo
De todos modos, que pierda Ramón Mestre es, en el fondo, una buena noticia para Macri porque él podría haber sido la gran voz disonante en la Convención Radical -que se celebrará el 27 de mayo para definir que hará el partido en relación con Cambiemos- pero tendrá ahora menos vigor

Podemos presumir que en esa Convención se va a votar una moción para que se intente una ampliación de Cambiemos: un gesto hacia Lavagna y hacia quienes se quieren ir con él para darles la oportunidad de quedarse. Además, se votará la creación de una comisión para que negocien con Macri esta ampliación, pero nadie en el Pro está dispuesto a esto. Probablemente esta comisión esté formada por el presidente del partido, Alfredo Cornejo ; el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales ; y el líder del radicalismo de la capital, Enrique Nosiglia
En esta negociación es importante el factor Elisa Carrió , quien podría decir que se va de Cambiemos si algún radical solicita incorporar peronistas a la coalición. Con esto, se agrietaría todavía más una fuerza política que ya está muy tensionada por los malos resultados económicos que influyen en lo electoral
Mientras tanto, Macri intenta sacarle -con poca convicción- argumentos a las voces disidentes de la Convención que cuestionan su fuerza política. Reflejo de esto son: la cercanía de Marcos Peña con empresarios, sindicalistas, obispos o pastores evangelistas; los diez puntos del pacto político; las medidas para bajar la inflación; y los Precios Esenciales, en los que el Presidente no cree
Hasta donde se puede observar, no aparece en el radicalismo y en Cambiemos una fuerza capaz de doblegar la voluntad de poder de Macri que sigue firme como candidato, defectuoso pero candidato al fin
Algunos radicales quieren que la Convención Nacional les dé libertad de acción para apostar por Lavagna, sin irse del partido. Sin embargo, lo ven demasiado cauteloso y, para tomar posición en la interna de su partido, necesitan un Lavagna más decidido y un cronograma de acción que el exministro todavía no les ofrece
Lo cierto es que, por defección de otros o por propia voluntad de poder, Macri sigue siendo el candidato firme de Cambiemos y toma medidas para quitarle argumentos a sus rivales y objetores. Por la intervención de precios, los acuerdos políticos y el lugar que le está dando a ciertas fuerzas sociales, se empieza a parecer un poco a Cristina Kirchner
Cristina también intenta no ser tan ella misma y en la Feria del Libro dijo dos veces: "Acá está mi hombre", en referencia a Alberto Fernández . Esto es como decir: "Acá está lo más moderado, aquel que sigue diciendo que yo no soy la que soy y que intenta golpear la puerta de Clarín o de la Embajada de Estados Unidos a ver si puede encontrar alguna reconciliación".
Además, le contestó lo del acuerdo de los 10 puntos al Gobierno con un pacto económico y social a la Gelbart, es decir: Camporismo y peronismo del '70. A lo mejor no conoce la historia pero José Ber Gelbard era un empresario catamarqueño que se nacionalizó a través de una institución fundada por él y otros líderes provinciales llamada Confederación General Económica. En el Instituto de Economía y Finanzas de esa institución se generó esa política que hoy Cristina quiere llevar a escena. Sin embargo, quien dirigía ese instituto era Israel Dujovne, el abuelo del actual ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Todo es circular en la historia. Tal vez es una perla que Cristina no conocía: dos Dujovnes, polarizados

Por: Carlos Pagni
LA NACION


0
0
0
s2smodern
powered by social2s
OSCAR YANISELLI CHARLA TALLER DAR DE LEER FERIA DEL LIBRO GOYA

Gobierno de corrientes

Alternative flash content

Requirements

incone

lamarta

MARISA AGUIRRE LAS PREGUNTAS DE DELFINA FERIA DEL LIBRO GOYA

institucional

Alternative flash content

Requirements

LA MARTA pagina web