Sábado 22 de Junio de 2024
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Kicillof lo hizo de nuevo

Antes no medía la pobreza para no “estigmatizar a los pobres”. Ahora eliminó la repitencia en el secundario.

Silvia Fesquet

SILVIA FESQUET

 

Del autor de frases memorables como “no sé a quién se le pudió ocurrir”, “lo que haiga” o “donde no hay negocio, el Estado no llega. Perdón, ¡el mercado!” y otras metidas de pata algo más onerosas para ese mismo Estado, como la reestatización de YPF entre otras, o la decisión, como ministro de Economía de Cristina Kirchner, de no medir la pobreza “para no estigmatizar a los pobres”, llega ahora una polémica reforma en el secundario bonaerense.

Según anunció el gobierno de Axel Kicillof, a partir de 2025 la repitencia será cosa del pasado. Los alumnos recuperarán o “intensificarán” la materia en la que fueron reprobados. La aprobación, así, ya no será por años sino por materias.

Las críticas no tardaron en estallar: la oposición política pero, sobre todo, los expertos en Educación alzaron sus voces. Una de ellas fue la de Guillermina Tiramonti, magister en la materia, quien advirtió en declaraciones periodísticas: “La escuela secundaria así ya no da más. Es una institución del fin del siglo XIX y principios del siglo XX, por lo que debería ser repensada en profundidad. En cambio, lo que nosotros estamos haciendo es como emparcharla para que aguante con el modelo tradicional”.

Otros especialistas pusieron el acento en la calidad de la educación que se imparte, en la estructura del sistema educativo, en la distancia que media entre teoría y práctica a la hora de anunciar reformas, en el presentismo, en los contenidos curriculares y en una serie de cuestiones vinculadas más con el fondo que con la forma.

Parches fue una palabra recurrente,- aun en quienes rescataron algún aspecto de la medida-, así como las dificultades que presentan los chicos en la comprensión de textos, las ciencias y las matemáticas. Un punto donde poner el acento pensando en abordajes diferentes a la hora de la enseñanza. Y un concepto a enfatizar: no alcanza con no repetir para aprender.

La evidencia en lo que hace a la mala situación educativa es abrumadora. Sólo el 16% de los estudiantes de secundaria la termina en tiempo y forma, y con los conocimientos esperados en Lengua y Matemática, según un trabajo del Observatorio Argentinos por la Educación difundido un tiempo atrás. De estos 16, la gran mayoría (63,7%) asiste a colegios privados, 9 de ellos tienen madres con educación superior y 4, con secundario completo.

Otro trabajo resultó todavía más llamativo: tres de cada diez de los chicos pertenecientes al sector socioeconómico más alto no alcanza el nivel mínimo de Lectura en las pruebas PISA: entienden menos los textos que los alumnos más favorecidos de Chile, Uruguay, Colombia, Perú y México. Lo que se puso en cuestión a partir de los datos de este relevamiento fue, una vez más, la calidad de la enseñanza que reciben los estudiantes incluso en los segmentos más acomodados, desafiando lo que se conoce como “efecto cuna”.

Pocos días atrás, otro informe encendió más alarmas: hay cada vez más chicos de 15 años en la escuela, pero aprenden menos. El dato surge de un nuevo índice que combina acceso con aprendizaje, usando datos de las pruebas PISA: son más los chicos de esa edad que pasan de año sin repetir ni abandonar (eran 56% en 2009 y 81% ahora) pero son cada vez menos los que adquieren los conocimientos básicos: apenas 22 de cada 100.

No son pocos los suspicaces que ven un interés demagógico, llamemos electoral, en la eliminación de la repitencia a partir del año que viene. Es una interpretación...Más allá de lo que se declama, para muchos de los responsables la educación no parece ser una preocupación. “Declarar la educación como servicio esencial es anticonstitucional”, saltó el sindicalista docente más mediático, Roberto Baradel, apenas el gobierno de Milei insinuó esa propuesta.

 

Fuentes: Clarín.

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