Martes 07 de Febrero de 2023
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Miocardio no compacto Estudiaron a 140 pacientes de la región para descartar una enfermedad cardíaca

Un equipo científico local analizó 161 resonancias magnéticas para exponerlas a los criterios de “enfermedad” definidos por la Organización Mundial de la Salud. 

Profesionales que se desempeñan en Corrientes, Chaco y Misiones analizaron 161 resonancias magnéticas cardíacas realizadas a 140 pacientes con miocardio no compacto y sus relaciones con otras patologías, exponiéndolos a los criterios de “enfermedad” definidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tras un análisis crítico, concluyeron que no debería ser considerada una miocardiopatía en sí misma, sino una adaptación miocárdica ante condiciones adversas.

“Esto ayudaría, sobre todo, a sujetos normales, evitando enfermarlos con un diagnóstico erróneo”, señalaron los especialistas. Y concluyeron que “el miocardio no compacto ha demostrado mejorar la función ventricular tanto en forma segmentaria como global, lo cual abre una ventana para futuros estudios genéticos, donde el poder aislar el gen que genera el miocardio no compacto, podría ser tenido en cuenta como terapéutica en pacientes con función ventricular deteriorada”. 

Para que una alteración física sea considerada una enfermedad, debe cumplir con los criterios definidos por la OMS. El miocardio no compacto es una hipertrabeculación ventricular no bien definida, de la que se duda si es una miocardiopatía en sí misma, o solo una variación de la normalidad. 

Ciencia

Este estudio fue publicado en la Revista Argentina de Cardiología (RAC), una publicación bimestral editada en Buenos Aires por la Sociedad Argentina de Cardiología. 

Fue realizado por Calos Obregón (Servicio de Ecocardiografía Doppler del Instituto de Cardiología de Corrientes “JF Cabral”) y por Raúl Cayré (Sección de Cardiología Pediátrica. Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular. Posadas, Misiones. Director de Docencia e Investigación, Cordis Instituto del Corazón, Resistencia, Chaco).

Corazón sano

La definición de un “corazón sano” determina en sí misma un buen pronóstico. Por otro lado, un corazón “enfermo”, de por sí, empeora el pronóstico para cualquier sujeto estudiado. Por lo tanto, es esencial diferenciar los individuos sanos de los pacientes enfermos.

La falta de compactación del ventrículo izquierdo es un diagnóstico cada vez más frecuente. Desde sus inicios fue considerado una patología. 

La mejoría de las técnicas de imágenes no invasivas, como la ecocardiografía, la tomografía computada y sobre todo la resonancia magnética cardíaca (RMC) han ayudado a incrementar su diagnóstico.

Sin embargo, aún se debate si el miocardio no compacto es una condición patológica en sí misma o un cambio histológico de un miocardio normal, debido a un fenómeno fisiológico adaptativo.

Alteración

Para la OMS la definición de enfermedad es una “Alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible”.

Para conocer si el miocardio no compacto cumple con estos criterios y puede ser considerado una enfermedad en sí mismo, los especialistas realizaron un análisis observacional en 161 estudios de resonancia magnética cardíaca, realizados a 140 pacientes con diagnóstico de miocardio no compacto (entre julio de 2007 y enero 2022). 

Los datos de la población estudiada fueron comparados con un grupo de sujetos sanos (grupo control), a fin de determinar si fueron “patológicamente diferentes” al utilizar y exponerlos al concepto de enfermedad definido por la OMS.

Comparaciones

Treinta y ocho sujetos estudiados, el 27,1% del total de los pacientes con el diagnóstico de miocardio no compacto, no presentaban ninguna otra alteración patológica en el corazón, más allá de ese hallazgo, y se los consideró portadores de corazones normales con hipertrabeculación en el estudio de resonancia magnética cardíaca. 

En el 91,5% de estos pacientes, el motivo para la indicación de la resonancia magnética cardíaca fue por presentar arritmias cardíacas (67%) o sospecha de alguna miocardiopatía (24,5%). Al comparar “globalmente” al grupo control con los pacientes con miocardio no compacto,  los valores observados permanecieron dentro de los rangos de normalidad. 

Estrés o deporte

Este es uno de los primeros trabajos que estudia la presencia de miocardio no compacto “en el mundo real”, independientemente de la patología de base por la que fue solicitado el estudio, evitando de esta manera “el sesgo de inclusión” en los pacientes.

Si analizamos la primera parte de la definición de la OMS para ser considerada una enfermedad, la presencia de trabéculas en los ventrículos es normal. En nuestra población estudiada, el 27% de los sujetos tenía miocardio no compacto con corazón normal. El alto porcentaje de individuos sanos con miocardio no compacto, avalaría el concepto de ser un hallazgo de mayor o menor magnitud dentro de la normalidad”, señalaron en la investigación.

Por lo tanto, un miocardio normal, expuesto a condiciones de estrés, puede desarrollar hipertrabeculaciones. Esto se ha visto en los deportistas de alto rendimiento: los sujetos entrenados presentan significativamente más trabeculaciones que los no entrenados (18,3% vs. 7%) como ya se ha publicado en otras investigaciones. 

El dato coincidente, en la gran mayoría de las personas con miocardio no compacto, es que el miocardio donde se desarrollan estas trabéculas, está expuesto a un mayor estrés, ya sea por condiciones patológicas o fisiológicas, como se observa en áreas de isquemia, edema por miocarditis o en los deportistas de alto rendimiento.

Genética

El desarrollo de miocardio no compacto en la edad adulta (adquirido), como se observa en los deportistas de alto rendimiento o durante el embarazo, donde ocurre en más del 25% de las pacientes, irían en contra de las teorías de origen genético. En los casos adquiridos, el desarrollo del miocardio no compacto se debería a un “remodelamiento” ventricular secundario a un aumento de las condiciones de carga o isquemia miocárdica. 

La necesidad de buscar oxígeno en la cavidad ventricular sería el estímulo que desencadenaría en algunos pacientes las trabéculas endocárdicas, aumentando de esta manera, la superficie en contacto con la sangre ventricular, como lo hacía en la etapa embrionaria de su desarrollo. A esto se lo podría denominar “miocardio adaptativo” por estar adaptado a diferentes condiciones de carga o a diferentes estados isquémicos, desencadenantes de las trabéculas.

 

Fuente: El Litoral

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