Martes 07 de Febrero de 2023
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El fenómeno Julián Álvarez, mezcla de fútbol de la calle con la academia

Desde su pequeño pueblo cordobés, el delantero trae un talento natural que sigue perfeccionando con cada técnico y cada circunstancia. Desde Gallardo a Guardiola, de Calchín al debut goleador en el Mundial

Siempre es un placer leer o escuchar a Valdano. No sólo pasa por su mirada lúcida, su vocabulario refinado y sus vivencias dentro de una cancha. Hay algo aún más valioso en su concepto, tal vez el mayor orgullo para alguien que les habla a los demás: invita a pensar. Se puede estar de acuerdo o no -casi todo es debatible en fútbol- pero aquel delantero socio de Diego en México 86 empuja sin levantar la voz a la reflexión. Hace un tiempo, desde esa óptica, planteó su temor por cómo se desarrollaban los futbolistas en nuestro país. “Me preocupa el proceso formativo en la Argentina. Me da la sensación que no hemos sabido llevar la enseñanza de la calle a la Academia. La calle cuidaba mucho al jugador diferente. La Academia hace mejores a los buenos pero hace peores a los distintos”, expuso una noche en la mesa de Equipo F, en ESPN. Desde afuera uno le puso nombres a la teoría. La calle tiene que ver con el potrero, el aprendizaje sin manual, la inspiración por delante del plan táctico. Agüero y Tevez son los representantes de esa escuela si se piensa en los últimos cracks argentinos. Se asocia no sólo a su origen humilde, a las canchas donde había que esquivar vidrios además de patadas, sino a la técnica, a la gambeta. Con el peligro de la simplificación, desde ese punto de partida Julián Alvarez sería otro modelo. No fue un pibe que debutó en Primera a los 15 años como el Kun ni se señaló como la joya que llegaba detrás del gran ídolo de Boca como Carlitos. Julián es un fenómeno que trajo talento de la calle y la Academia lo hizo un distinto.

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Julián trae su talento de cuna, de cuando era un pibito y se probó en River, Boca y el Real Madrid. Inteligente como es, le sumó virtudes a su juego. Ahí aparece su capacidad para aprender, para incorporar conceptos y las ideas que le han aportado. Los mejores entrenadores son los que hacen más grandes a sus jugadores. Guardiola perdió la cuenta de los títulos que ganó, aunque una de sus medallas más brillantes es haber potenciado al mismísimo Leo. Gallardo lo cocinó a fuego lento a Julián. Con 18 años le dio minutos en la final de la Copa Libertadores contra Boca en Madrid. Después lo llevó a poco, dosificando sus minutos como cuarto volante, segunda punta, hasta llegar a centrodelantero. Una vez, antes de su gran explosión, le pidieron una opinión al Pipita Higuaín y dijo que el mejor 9 de todos era Julián. Fue uno de los primeros que lo vio ahí y así. Pero recién en 2021, hace un año y un poco más, a Julián se lo sintió en otra dimensión. El partido del despegue fue la noche del 15 de septiembre, cuando él le ganó 4-1 a Newell’s, con dos goles y dos asistencias para después llevar a River a su último campeonato con el Muñeco. Sí, él le ganó. Nunca antes en el ciclo más exitoso de la historia del club un jugador había hecho tanta diferencia sobre el resto como Julián en ese torneo. Fue la picardía del potrero para llegar antes que sus marcadores, pero también su lectura del juego para tirar diagonales, su potencia física para presionar en la salida, su sacrificio para ser un jugador de equipo y su humildad para caminar siempre con los botines sobre la tierra.

Una vez, cuando Julián ya era Julián en River y sonaba en Europa, le pregunté a un ex delantero top sobre él. Fue una charla privada, por eso su nombre seguirá guardado. Son cruces de opiniones para aprender y elaborar mejor la idea propia. “Al chico hay que mirarlo a los ojos y ver qué cabeza tiene. Eso lo va a llevar a su evolución en la Selección o en Europa. Si fuera sólo por calidad, hay otros jugadores que la tienen pero te llevan a China. Julián está tomando decisiones y eso es muchísimo en un jugador de fútbol. Para ser un futbolista de nivel mundial no basta sólo con las cualidades técnicas y físicas. La cabeza te va a llevar a un nivel internacional y parece estar muy bien de ahí”, me explicó en noviembre del 2021. A los pocos meses lo había comprado el enorme Manchester City. La madurez de Julián impacta igual que su juego. River lo educó, le dio una filosofía, una conducta, que antes seguro llegó de su familia. No es casualidad que papá, mamá y hermanos se hayan emocionado cuando el Cabezón Ruggeri les aplaudió esa enseñanza después de un picado que compartieron en Qatar. Jamás una palabra desubicada de Julián, nunca una pelea ficticia, no se quejó cuando jugaba poco y ni aceleró cuando era la figura del equipo y la cara de la gigantografía en el Monumental al lado de Ponzio. Cuando le quisieron inventar un romance farandulero rápidamente publicó una foto con su novia y no dejó que nadie se colgara de él para sacarlo de foco. Aún parece un nene cordobés de 22 años. Así le generó un cariño especial a Guardiola.

Su venta al City fue una revolución mundial. Tal vez porque sonaban lejanas las transferencias a equipos enormes de Europa, como en los tiempos de Gago e Higuaín al Real, en la Argentina de entrada hubo cierta incredulidad. O quizá porque se hablaba de un grupo inversor que tiene muchos clubes. Los ojeadores del equipo de Pep jamás dudaron: hacía años que seguían la evolución de un jugador que no paraba de evolucionar. El otro rumor, en tiempos en los que un medio pone un tuit y varios repiten por las dudas, era que podía ir a otro club a sumar minutos en la Premier. No fue así tampoco. Ya un largo rato antes de que terminara el campeonato con River, cerca de Guardiola susurraban que confiaba más en el poder de definición de Julián que en Sterling y que a los jugadores que quiere los suma en el receso de verano para trabajar más tiempo con ellos. La veracidad del dato la dieron los hechos: Julián se sumó al equipo y Sterling pasó al Chelsea. “Si lo contratamos, lo contratamos para nosotros. Hay una cuestión básica y fundamental: creemos que es un jugador para el City. Se mueve de escándalo y cerca de la portería, Julián huele gol. Y el gol vale mucho dinero”, avisó en esos días el propio Pep, dejando en offside a los varios equipos que sonaron como destino de un préstamo. A la distancia se nota que el delantero se lo ganó con su forma de ser, con “su cabeza”. Cuentan desde allá que hasta la gente del club lo adora. De hecho a veces Guardiola parece declarar más como un fan de Julián Alvarez que como su nuevo entrenador.

Kalidou Koulibaly intenta limitar a Julián Álvarez, haciendo sus primeros pasos en el Manchester City

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Pep, si se vuelve al punto que desarrolla Valdano, muere por la combinación de las dos corrientes. Sin poner por encima de todo el paso rutinario por el gimnasio, aunque hoy es clave la preparación física, suma la estrategia para hacer mejor a lo que viene de la inspiración. “La táctica está puesta en el campo para ayudar a los jugadores a expresar su talento. La uso para crear algunos patrones, para que todos estén más cómodos y tengan más tiempo para expresar su capacidad. Defensivamente, para tener la pelota lo más rápido posible y lo más lejos posible de nuestro arco. Y con la pelota, generar algunas situaciones de juego, como meter la pelota 20 veces en el área para que nuestros delanteros creen más chances de gol. No creo que la táctica sea que hagas lo que quieras. Eso es un caos. Y en el caos no sabes qué va a pasar. La táctica no está en contra de la creatividad de los jugadores. Es lo contrario. Mi deseo es que el talento y la habilidad dicten el futuro de nuestro fútbol”, suele explicar el entrenador que avisó que en el Mundial se quedará en su casa, tomando vino tinto, que es la mejor manera de ver los Mundiales. Y tal vez una de las mejores formas de disfrutar de la evolución de Julián Alvarez, que se hizo titular y hoy nadie piensa que no repetirá contra Australia. Es un talento inteligente, un fenómeno del fútbol de estos tiempos, con calle y Academia.

 

Fuente: Infobae

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