Sábado 25 de Junio de 2022
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Garganta profunda, fuente de orgasmos y delitos

Sin querer, Alberto Fernández homenajeó dos hechos coincidentes: la fellatio más famosa de la historia del cine y el caso Watergate.

"Ahí veo al compañero de (la revista) Garganta Profunda, cómo él miles… No, de Garganta Poderosa, poderosa, poderosa...", dijo el presidente Alberto Fernández en un furcio que al instante intentó arreglar. Ya era tarde: el hashtag #GargantaProfunda fue tendencia en Twitter.

Sin pretenderlo, homenajeó dos hechos coincidentes, de los que se cumplió medio siglo el 12 y el 17 de junio último: la fellatio más famosa de la historia del cine y el caso Watergate, que involucró a un informante cuyo alias era exactamente ese. La frase pasó a denominar a las mejores y más comprometedoras fuentes de la prensa. Caras de asombro y otras, cómplices. ¿Con cuál de las dos se confundió?

Garganta profunda (Deep Throat) fue el apodo de Mark Felt, la fuente secreta que destapó el Watergate, la investigación de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein que le valió un Premio Pulitzer al Washington Post en 1973, y la posterior renuncia, en 1974, al presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, por su delito de escuchas ilegales. ¿Fue por ese lado el enredo de Fernández? "Bueno, profunda también, porque en esa revista nos enseñaron varias cosas ocultas”, cintureó rápido el mandatario. Pero hay más trasfondo.

"Ahí veo al compañero de (la revista) Garganta Profunda, cómo él miles… No, de Garganta Poderosa, poderosa, poderosa...". El furcio de Alberto Fernández. Foto Andrés D'Elía

"Ahí veo al compañero de (la revista) Garganta Profunda, cómo él miles… No, de Garganta Poderosa, poderosa, poderosa...". El furcio de Alberto Fernández. Foto Andrés D'Elía

Casualmente, o no, el pasado domingo 12 se cumplieron 50 años, ¡medio siglo!, del estreno de Garganta profunda (Deep Throat), la película de donde salió el alias, que protegió por 33 años el secreto de la fuente que destapó el mayor escándalo político estadounidense. El Watergate fue pocos días después de la alfombra roja porno, el 17 de junio de 1972. El informante tenía una voz grave, profunda, y de ahí el apodo; es un resumen simplón.

Deep Throat, el film, está protagonizado por una felatriz, término que define a una actriz pornográfica que se especializa en el arte del sexo oral. Una verdadera experta de la disciplina puede succionar dos y hasta tres miembros a la vez.

Linda Lovelace se hizo famosa gracias a esta habilidad y saltó a la fama mundial con sus dotes en la película, escrita y dirigida por Gerard Damiano (Jerry Gerard en los créditos), y deslumbró a las plateas con su capacidad de dejarse penetrar oralmente hasta el límite, más allá de la campanilla (también llamado throatfucking, o sea: tener sexo por la garganta). Las casualidades no existen. La referencia estaba a mano.

"Garganta Profunda". El poster de la película porno estrenada en 1972.

"Garganta Profunda". El poster de la película porno estrenada en 1972.

Aunque el cine pornográfico se inicia mucho antes, a comienzos del siglo XX, los 70 fueron la década de revolución y revelación del género. Estados UnidosEuropa y Japón, todos aportaban su grano de arena caliente con películas protagonizadas por hombres y mujeres peludos, quienes, sin querer queriendo, hicieron leyenda.

En el centro de ese volcán, que daría paso al mainstream que explotó en los 80 y 90 ya en VHS o DVD, estaba Garganta profunda, la película que en su estreno tuvo alfombra roja y todo.

Linda Lovelace fue durante una temporada la actriz favorita y el emblema de la época dorada del XXX, cuando las producciones tenían guiones específicos, tramas creíbles y hasta presupuestos para promoción. Una legitimidad que, aunque discutida por algunos sectores, permitía a la clase bien-pensante agolparse en las butacas candentes.

Garganta profunda. Una escena de la película porno citada por Alberto Fernández.

Garganta profunda. Una escena de la película porno citada por Alberto Fernández.

"Al igual que toda la cultura popular, la pornografía está moldeada por su entorno social, y la relajación de las leyes de obscenidad no sólo la ha sacado a la luz, sino que ha inspirado nuevos géneros, el principal de los cuales es la película para adultos", escribía la periodista y activista feminista Ellen Willis el 25 de enero de 1973, en un artículo sobre Garganta profunda titulado Hard to Swallow (Difícil de tragar).

"En parte debido a la logística del cine, una experiencia comunitaria más que privada, y en parte porque la industria cinematográfica se ha librado recientemente de la censura más cruda y anacrónica, las películas porno han conservado un aire de semi-respetabilidad, difuminando la línea entre el arte liberado y la obscenidad". 

Garganta profunda se estrenó en todo tipo de salas, no solo las XXX, y quedó en la historia –igual que en el imaginario social– como la película pornográfica más influyente y exitosa de todos los tiempos. Tuvo un presupuesto de 47 mil dólares y recaudó estimadamente entre 30 y 50 millones.

Linda Lovelace. Protagonista de Garganga Profunda.

Linda Lovelace. Protagonista de Garganga Profunda.

La producción, exhibición y distribución fue de Columbia Pictures. Además de las salas de cine comerciales, se comenzó a proyectar también en locales clandestinos. De pronto, el gobierno de Richard Nixon, junto a los sectores más conservadores del país, comenzaron a preocuparse, por derecha. Por izquierda, también había molestias.

“Las feministas enfadadas, los liberales escandalizados, los fans de Henry Miller y Pauline Réage, todos coinciden en que esto no es lo que queríamos decir, no es lo que queríamos decir en absoluto, mientras que las legiones que nunca quisieron dejar salir al genio de la botella en primer lugar se sienten tanto indignadas como reivindicadas”, observaba Willis en su artículo.

La trama es sencilla pero no tonta. Linda no logra tener orgasmos y cree que no le gusta el sexo. Preocupada, su amiga Helen la contacta con un sexólogo, el doctor Young. Después de varias pruebas, el médico descubre que su paciente tiene el clítoris en la garganta.

Y comienza una vida plena para la joven, que con su garganta profunda descubre qué la excita y, así, logra los clímax que tanto deseaba. El goce femenino como bandera le dio un costado de liberación a la película y, a la protagonista, color de heroína feminista.

Mark Felt fue "Deep throat", la fuente anónima que destapó el Watergate. Foto AFP

Mark Felt fue "Deep throat", la fuente anónima que destapó el Watergate. Foto AFP

En medio de aquella trifulca, debate y esplendor, estaba la célebre Linda Lovelace, que en realidad se llamaba Linda Susan Boreman y tenía 23 años cuando filmó la película por la que, aseguró hasta su muerte en 2002, nunca cobró ni un centavo, fuera de los 1.250 dólares que recibió su esposo de entonces, Chuck Traynor, quien trabajó en la producción. Igual, era famosa y la cara del “derecho femenino al orgasmo”.

Según dijo en una entrevista de 1997, no se arrepentía de haber sido estrella porno, pero el hombre que la inició tuvo con ella una relación de explotación sexual.

El heroico doctor Young fue Harry Reems, que en principio iba a ser ayudante de iluminación; cuando el actor principal se fue de la producción, le ofrecieron su papel por 100 dólares. En busca de un chivo expiatorio, las autoridades le hicieron juicio por “conspiración para distribuir material obsceno” y le dieron cinco años de cárcel.

Hubo una campaña a su favor, estrellas de cine como Jack Nicholson, Gregory Peck y Warren Beatty dijeron públicamente que era un ataque contra la libertad de expresión y se intentó revocar la condena. Imposible. 

La película fue un hito cultural, no solo del cine, sino de los límites entre el arte y la moral. También dejó huella social y hasta periodística y política, ya que legó el mejor alias para una fuente secreta. Medio siglo después, se coló en el discurso de Alberto Fernández para regalar un día de memes. De un lado y el otro de la grieta. Gracias, Garganta profunda.

MS/PC

 

fuente: clarin

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