Miercoles 19 de Enero de 2022
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Ómicron, Delta o demoras del reporte: por qué subió la cifra de muertes diarias por Covid

El jueves, los fallecimientos reportados se duplicaron. Expertos analizan las razones detrás del dato estadístico.

Considerando que la Argentina ronda el puesto número 20 en la lista de países con más muertes por Covid por millón de habitantes y que en el imaginario social pesa, fresco, el recuerdo letal de la última ola, en estos días de 107.000 infectados diarios (promedio, lo que es más del triple que en mayo), preocupa mucho lo que pueda pasar. Este jueves, casi se duplicó la cifra diaria de muertos. Fueron 139 y este viernes hubo 96 fallecidos. Y surge la pregunta lógica de si el alza actual se debe a Delta, a Ómicron o a un retraso en la carga de datos.

Queremos que sea Delta. Que cuando veamos la foto real de las consecuencias duras que dejará el tsunami de Ómicron podamos comprobar, como vienen estimando referentes de la “lectura” mundial del Covid como el médico y genetista estadounidense Eric Topol, que la variante originada en Sudáfrica es entre un 60% y un 70% menos severa que sus hermanas, incluso en los casos que empeoran.

Lamentablemente es pronto para afirmarlo, repiten los expertos consultados, quienes se agarran de la poquita evidencia disponible.

“Poquita” porque, en principio, ignoramos el número real de infectados, que suponemos que podrían ser tres, cuatro o cinco veces más que los reportados, tomando en cuenta la astronómica positividad diaria, por encima del 50% (promedio).

Sin embargo, ese indicador también está en jaque. Como explicó hace unos días el senador correntino y analista de las curvas Martín Barrionuevo, al menos en la ciudad de Buenos Aires, Corrientes y Córdoba, el reporte evidencia que no se cargan muchísimos tests negativos, lo que alteraría (para arriba) la positividad.

Así como no se sabe cuántos infectados hay, la notificación de las muertes también es problemática.

Hay que desmigajar la cuestión para analizar el alza en las muertes y evaluar el impacto de las variantes de coronavirus dominantes en el país.

Distorsión

El tema de la demora en la carga de fallecidos es bien conocida. Vale la pena "demorarse" en contar cómo ocurre.

Muere una persona por Covid. Dos variables impactan en lo que seguirá. Actúan por separado o juntas, según la institución sanitaria y la jurisdicción.

Una es la falta de personal hospitalario de áreas fundamentales pero muy desatendidas, como Epidemiología, elemental para el procesamiento y carga de datos digitalmente. La otra es la burocracia que suele aparecer en este tipo de procesos. Según el caso, retrasa u obstaculiza.

La demora que se deriva puede ser increíblemente larga y genera un ruido enorme, más bien un delay entre la fecha real de la muerte en cuestión y la fecha en que esa muerte impacta en el sistema, cuando es informada oficialmente.

A lo segundo le llamamos muerte por fecha de reporte. En Argentina se da a conocer a eso de las 5 de la tarde, cada día.

Sinsabores

Clarín habló con el físico y director de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham Jorge Aliaga, uno de los seguidores de las curvas del Covid más preocupado por subsanar la accidentada estadística nacional. Siempre en busca de una foto genuina del todo.

Según los datos compartidos por Aliaga, aun con todo lo que se corrigieron las demoras (que en cierto momento generaron verdaderos papelones), las muertes cargadas en el sistema de reportes (SISA) entre el 9 y el 15 de enero corresponden en un 83,7% a muertes ocurridas este mes. El 16,3% son personas fallecidas en diciembre.

A su vez, las muertes "cargadas" entre el 2 y el 8 de enero ocurrieron, en un 51,9%, en enero. Pero en un 43,8%, en diciembre. En un 1,4%, en octubre. Y el 2,1%, nada menos que en septiembre de 2021.

Más sigue uno, mejor dimensiona por qué los fallecimientos informados todos los días deberían llevar una gran nota al pie aclaratoria. En palabras de otro seguidor de las curvas, Mauro Infantino (creador del sitio CovidStats), “uno sabe que en 4 días tenés la mitad de los fallecidos reportados, pero para tener la seguridad de que tenés el 75%, necesitás 13 días”.

Si se miran las muertes informadas en la segunda quincena de diciembre -siguiendo a Aliaga- muchas corresponden a ese mes. Otras tantas, a noviembre. Y un buen porcentaje habían ocurrido en agosto, septiembre y octubre. Incluso, abril.

Y, lo que es sorprendente, se pueden encontrar muertes "sueltas" que habían ocurrido hasta un año antes, en 2020. Todo eso “cayó” en el sistema de reportes diarios de finales de diciembre.

Pasando en limpio, ¿qué dice el hecho de que este jueves se hayan notificado 139 muertes por Covid, casi el doble que el día anterior?

Ómicron o Delta

Tamizados (como corresponde) por el cálculo del promedio de los últimos siete días, los casi 140 muertos de este jueves deben ser leídos como 60. No es poco, pero el problema es que no dicen mucho de los más de 100.000 diagnósticos positivos de los últimos días.

Aliaga, sin embargo, tiene una idea del todo: “Los muertos que vimos crecer hasta hace dos o tres días, que no crecieron poco, se habían triplicado respecto de octubre. Tenía sentido. Escalaba en sintonía con el aumento de casos de hace un mes”.

Esas muertes deberían atribuirse principalmente a la ola de la variante Delta, opinó, de la que se había venido esperando un alza desde septiembre. El aumento quedó finalmente empastado con el arribo de Ómicron al país

Las consecuencias de ese choque son evidentes: Argentina es hoy el país con más casos por millón de habitantes de la región (por encima de Estados Unidos). Y de los principales países de Europa, solo nos superan Francia y España.

Si bien Aliaga estimó que en los últimos “arrancó Ómicron” (esto es, que algunas muertes podrían deberse a esa versión del Covid), no está claro todavía “cuántos muertos va a haber por esta variante”.

Colgado de esa incertidumbre, Jorge Quarleri, bioquímico abocado a la virología, investigador principal de INBIRS-Conicet, opinó diferente: “Me parece poco sustentado 'etiquetar' como responsable de las muertes a una variante y eximir de esa responsabilidad a otra. Aún nos seguimos preguntando por qué Ómicron tiene, por ejemplo, tan elevada transmisibilidad cuando las cargas virales en los hisopados no parecen diferir de Delta”.

Sin embargo, Aliaga explicó que, “con Delta pasamos de poco menos de 8 fallecidos por día (promedio semanal) a cerca de 25. Ahora hay más. Si uno mira cuántos casos más tenemos con respecto a cuando teníamos 25 muertos por día, hay 40 veces más contagios”.

“Entonces, si uno multiplica 25 por 40, da 1.000 muertes por día. No creo que pase eso. No creo que escale proporcionalmente como pasó con Delta. Ahora bien, entre 25 y 1.000 hay un universo muy difícil de estimar”, agregó.

A vacunarse

Quarleri remarcó que “las muertes, en la vasta mayoría de los reportes, se producen en personas no vacunadas o vacunadas en forma parcial”.

Respecto de la supuesta menor severidad que produciría Ómicron, remarcó que, “a medida que aumentan los casos -liderados por menores de 40 años-, aumentan también los casos severos, con las peores consecuencias para los menores de 60, no vacunados o con factores de riesgo”.

Sin embargo, se esperanzó con el reporte de otros países y auguró una menor proporción de muertes, en comparación a otras variantes: “Si fuera de otro modo, sería un desastre”.

Aliaga coincidió: “Si para los vacunados Ómicron es efectivamente más leve, debería empezar a verse un desacople en las curvas, un cambio de tendencia. Ahora bien, para los no vacunados, Ómicron no es chiste”.

El problema está justamente ahí, concluyó: "Aun cuando los mayores 70 están vacunados en un 95% con dos dosis, el 5% que queda son centenares de miles. La proporción de afectados podría ser muy grande. Si fallecieran todas esas personas sería un desastre”.

AS

 

fuente: clarin

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