Miercoles 19 de Enero de 2022
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¡Felices vacaciones, Luana! (De un jubilado)

Sentirse feliz desde un enclave caribeño con su sueldo público al ver en las redes a jubilados que chapotean en las termas nativas, con temperaturas de infierno y en pleno rebrote pandémico es más una hipocresía que una satisfacción de funcionaria por el deber cumplido.

Señora Luana Volnovich, jefa del PAMI: soy uno de los jubilados que integra el quintil más alto de los pasivos “sin privilegios”, a los cuales y a pesar de una vida de aportes al sistema previsional (alrededor de 45, digamos) el gobierno bonaerense, sin disidencias de la Rosada, alguna vez calificó de “jubilados ricos”.

La administración de Kicillof es gente como usted, quiero decir, de su pensamiento afecto a las discordias y los deditos levantados en defensa de la moral pública y la “justicia tribal”, no ya la justicia social del peronismo de antaño. Justicia para los de la tribu propia. O los que pasan por las urnas para agradecer dádivas que salen siempre de los mismos bolsillos.

En verdad, esos “jubilados ricos”, muchos de ellos con el único ingreso de su haber, somos quienes en buena parte financiamos el festival de bonos, adicionales, pagos extra y demás prestaciones sociales, algunas con justo derecho, otras sólo una simple beneficencia sin control sobre si corresponden o no, que reparte la ANSeS, la otra gran caja jubilatoria del Estado, que dirige su colega Fernanda Raverta.

Ambas kirchneristas de paladar negro, ambas stars en ascenso del elenco estable de La Cámpora. Puede ocurrir. Apenas pasan los 40 años. Sangre joven en la política. Puede fallar.

Supe de su tropezón por las vacaciones en el Caribe mexicano. La vocera presidencial, Gabriela Cerruti, dijo que usted trabajó mucho en estos dos años y que “tiene todo el derecho” de ir de vacaciones donde quiera. Quiso terminar la polémica, pero la potenció.

Algunos trabajamos toda una vida y nuestras jubilaciones van en brusco descenso. Ciertamente, la jefa del PAMI tiene el derecho normativo a su favor. La Constitución legitima “entrar, permanecer, transitar y salir” del territorio argentino. Permítame decirle, señora Volnovich, que un trago en la barra de un bar en playas de arena blanca y aguas cristalinas no semeja “un derecho” en estas circunstancias: como mínimo podría decirse que vulnera códigos éticos.

Sentirse feliz desde un enclave caribeño con su sueldo público al ver en las redes a jubilados que chapotean en las termas nativas, con temperaturas de infierno y en pleno rebrote pandémico es, cómo decirlo, más una hipocresía que una satisfacción de funcionaria por el deber cumplido. Deber, no derecho.

A juzgar por la reacción social que se generó, ha sido una mala idea, señora Volnovich. Sobre todo, porque los ciudadanos comunes enfrentan tropiezos burocráticos, gastos extra y justificaciones posteriores acerca de sus viajes al exterior. Imagino que usted no pasará por semejantes controles y lupas inquisidoras, más propios del auge de un sovietismo de museo que de esta época de progresías anunciadas y rara vez concretadas. Usted va, disfruta, se vuelve y ya está. No rinde cuentas.

Usted administra el PAMI, organismo autárquico, con su propio presupuesto y manejo de fondos, pero todos los jubilados mantenemos esa obra social y el sueldo de funcionarios y empleados. Perdone que me cite: acá veo mi último recibo del mes de diciembre. Me descontaron para el organismo que usted dirige $ 16.292,38 por efecto aguinaldo.

Lo normal sería un estimado de $ 10.000 mensuales. Si es para “los viejitos” que disfrutan en las termas, nada que objetar. La poda hasta genera una bienvenida empatía. Ahora, si es para disfrutar tragos en el Caribe con su novio, número dos en la nomenclatura de la obra social de los jubilados, el sentimiento ya cambia: semeja algo así como una rebelde cólera. Rabia pura.

Luana, no es mi intención multiplicar el disgusto que ya le causa este viaje. Pero usted no ignora que el Gobierno puede mostrarle al FMI que bajó el déficit fiscal previsto en 4,5% del PBI a poco más del 3,1%, según datos oficiales de Economía, por la alta licuación del gasto previsional. Estimaciones privadas hablan de una baja del gasto público del 8% en 2021, siempre con jubilaciones y salarios al tope del sacrificio de los bolsillos. Y eso que hubo billetera libre para la campaña y cerrada para “los jubilados ricos” y la mayoría de los asalariados comunes.

¿No se ofende si le recuerdo que, además, el organismo que usted dirige se benefició con la reasignación de partidas de 2021, por encima del presupuesto original?

Son fondos extra que pagamos los argentinos con un pesito de más en el bolsillo por un total de $ 1,2 billón y que fueron directo a las arcas del PAMI, la ANSeS, Aerolíneas Argentinas y ministerios en manos del cristinismo. Afortunada Volnovich: está entre “los funcionarios que funcionan”.

Para no hablar del impuesto a las Ganancias, Luana. Siempre sospeché (hábito de periodista) que el recreo impositivo de no pagar el tributo duraría hasta las elecciones.

¿Sabe que fue tal cual? Después de tres meses preelectorales en los que uno respiró cierto aire de equidad impositiva, ya en mi recibo de noviembre retornaron las podas: $ 16.034,85. Y en diciembre siguieron, aunque menos: $ 12,669,63. Rezo por enero.

Téngalo en cuenta a la hora de encender su espíritu con mojitos, daiquiris o picantitos tequilas, tan energizantes y propios de aquellas zonas. Y la última, Volnovich, con disculpas por el abuso del tono autorreferencial, pero represento a muchos otros: el Gobierno redujo en $ 12.000 millones las partidas destinadas a pagos de los juicios favorables a los jubilados, según el Decreto de Necesidad y Urgencia 809/202. Mi reclamo fue objetado de inmediato, “de forma” como hace la ANSeS. El trámite sigue con pronóstico incierto, mínimo de 5 a 10 años más. Cristina Kirchner tuvo más suerte.

La ANSeS, de su colega Raverta, no apeló, como hace siempre, y la Cámara de la Seguridad Social resolvió dejar firme la doble pensión vitalicia de “rango presidencial” de $ 2,5 millones cada 30 días para la actual vicepresidenta.

¿Se da cuenta, Luana, por qué irrita tanto su postal caribeña? Parece que la fiesta la pagamos unos pocos. El PAMI y la ANSeS son dominios de la vicepresidenta. El Caribe bien vale la obediencia debida.

 

fuente: clarin

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